30-12-2025, 04:19 AM
Entonces tomé asiento, la mujer parecía satisfecha ya de por si con mi decisión por lo que decidí simplemente poner una cara lo suficientemente afable como para responder a sus preguntas, me encontraba igualmente incomodo… jamás pensé seria tratado de buena forma y menos por una mujer mayor, lo cual me resultaba a la vez que incomodo un poco ¿Extraño? La chica parecía ser cuanto menos bastante simpática, pero es que yo seguía siendo menor de edad ¿Acaso me estaba pasando rollos extraños?
Finalmente, después de pensarlo unos segundos mientras la chica me examinaba profundamente con su vista decidí que era mejor preguntarle -Y que te hizo querer invitarme a comer ¿Si se puede saber? – Cuestionaría justo después de que ella se presentase, haciendo que además sin mirarla directamente a los ojos dijera -Creo que Hiiragi está bien… Mi nombre es Ryan… - pasarían unos segundos en los que al decir eso la miraría de arriba abajo, dudando de si era alguna especie de informante de algún grupo o algo así contactándome ¿Acaso era famoso ya para que me persiguieran? Pues, mas o menos no… Pero, ya me estaba buscando mis hazañas piratas por lo que, tal vez sí... Estaba ya probablemente siendo buscado.
Entonces seria que diría esa extraña frase que al parecer quería decir que ella no me haría daño ¡Y lo que era más importante me iba a traer algo de comer! -Quiero una sopa de…- Me quedaría pensando siempre comí desde platillos sencillos de los más baratos hasta la peor calaña de inmundicias en mis años como esclavo, entonces ¿Por qué no ahora que ya era libre tanto de mis captores como de los piratas comer algo mejor? -Quiero un plato de ramen si… - Diría completamente convencido de mi decisión, había oído de el en isla karate y parecía ser un plato digno de hacer babear gente, así que no me detuve en pedirlo emocionado.
-Ah y una limonada… - Añadiría cuando aquel hombre pregunto para beber mientras atendía a mí a acompañante en este caso, sería que le escucharía empezar a hablarme en modo discurso, al parecer la chica era una comerciante que se dedicaba a viajar entre islas y le parecía interesante como quien podía evaluar a una persona con solo una mirada, lo que entonces me haría subir una ceja… -Si quieres oír de mi normalmente no sería gratis… Pero, dado pagas la comida. – Diría mientras acercaban el plato de ramen frente a mí, haciéndome quedarme boqui abierto, parecía oler y verse tan bueno como me dijeron, pero no era momento de distraerse.
-Si quieres oír de mí, lo primero que te puedo decir es que… No soy de esta isla. – Explicaría rompiendo los palillos mientras de manera torpe intentaba usar los palillos, eran instrumentos tediosos de usar, pero nunca tanto como mi capa lo fue en su momento -Es mas no sé de qué isla provengo realmente, mi madre jamás ahondó en eso. – Lo cual era en parte cierto, por que no sabia si es que habría sido vendido desde otro lugar, o simplemente nací en ese infierno congelado, lo cual hacía que mi cuerpo de repente le entrasen temblores involuntarios.
Pero, entonces seria que se me prendería el foco y probando aquella exquisita masa por fin le diría tras un leve suspiro - ¿Y qué clases de cosas vendes? Ropa, armas… ¿Alguna reliquia o antigüedad? – Le cuestionaría mirándola de reojo, si es que llegaba a ser alguna clase de vendedora de humanos poco y nada me importaría la comida para acabar con su vida, pero no debía hacerme a ideas equivocadas… Por ahora... Por lo que espere su respuesta obedientemente.
Finalmente, después de pensarlo unos segundos mientras la chica me examinaba profundamente con su vista decidí que era mejor preguntarle -Y que te hizo querer invitarme a comer ¿Si se puede saber? – Cuestionaría justo después de que ella se presentase, haciendo que además sin mirarla directamente a los ojos dijera -Creo que Hiiragi está bien… Mi nombre es Ryan… - pasarían unos segundos en los que al decir eso la miraría de arriba abajo, dudando de si era alguna especie de informante de algún grupo o algo así contactándome ¿Acaso era famoso ya para que me persiguieran? Pues, mas o menos no… Pero, ya me estaba buscando mis hazañas piratas por lo que, tal vez sí... Estaba ya probablemente siendo buscado.
Entonces seria que diría esa extraña frase que al parecer quería decir que ella no me haría daño ¡Y lo que era más importante me iba a traer algo de comer! -Quiero una sopa de…- Me quedaría pensando siempre comí desde platillos sencillos de los más baratos hasta la peor calaña de inmundicias en mis años como esclavo, entonces ¿Por qué no ahora que ya era libre tanto de mis captores como de los piratas comer algo mejor? -Quiero un plato de ramen si… - Diría completamente convencido de mi decisión, había oído de el en isla karate y parecía ser un plato digno de hacer babear gente, así que no me detuve en pedirlo emocionado.
-Ah y una limonada… - Añadiría cuando aquel hombre pregunto para beber mientras atendía a mí a acompañante en este caso, sería que le escucharía empezar a hablarme en modo discurso, al parecer la chica era una comerciante que se dedicaba a viajar entre islas y le parecía interesante como quien podía evaluar a una persona con solo una mirada, lo que entonces me haría subir una ceja… -Si quieres oír de mi normalmente no sería gratis… Pero, dado pagas la comida. – Diría mientras acercaban el plato de ramen frente a mí, haciéndome quedarme boqui abierto, parecía oler y verse tan bueno como me dijeron, pero no era momento de distraerse.
-Si quieres oír de mí, lo primero que te puedo decir es que… No soy de esta isla. – Explicaría rompiendo los palillos mientras de manera torpe intentaba usar los palillos, eran instrumentos tediosos de usar, pero nunca tanto como mi capa lo fue en su momento -Es mas no sé de qué isla provengo realmente, mi madre jamás ahondó en eso. – Lo cual era en parte cierto, por que no sabia si es que habría sido vendido desde otro lugar, o simplemente nací en ese infierno congelado, lo cual hacía que mi cuerpo de repente le entrasen temblores involuntarios.
Pero, entonces seria que se me prendería el foco y probando aquella exquisita masa por fin le diría tras un leve suspiro - ¿Y qué clases de cosas vendes? Ropa, armas… ¿Alguna reliquia o antigüedad? – Le cuestionaría mirándola de reojo, si es que llegaba a ser alguna clase de vendedora de humanos poco y nada me importaría la comida para acabar con su vida, pero no debía hacerme a ideas equivocadas… Por ahora... Por lo que espere su respuesta obedientemente.
