30-12-2025, 07:08 AM
(Última modificación: 30-12-2025, 07:11 AM por Maki D. Zen'in.)
No dejaría escapar a sus presas tan fácilmente, ahora si hecha una bestia salvaje se dispondría a beberlos, a dejarlos literalmente secos, extrayendo todo de ellos y cada ápice de energía para sí misma su lengua recorría el cuerpo del emplumado, con la cola exploraba el cuerpo del rubio y con su inmensa fuerza parecía controlar a ambos. Mamo su pene hasta que sintió que estaba erecto tanto como para destruir sexualmente a una mujer normal, pero ella era Maki, la más poderosa de todo el blues. Sus besos, se distorsionaron poco a poco en mordidas y los rugidos de placer se elevaron por todo el barco mientras comenzaba a sufrir los calambres necesarios para sentirse satisfecha.
La fuerza de sus labios, sus dientes y sus apretones se multiplicaba, ella le sentía rudísimo, sin contención… dejo a su otro amante que aprecia contrariado, más exprimido quizás. —Ahora si pajarito… te consumiré todo… desearas no haberme calentado tanto junto a este dios dorado…— Sus masivas caderas de ahora, aumentadas por el tamaño de su nueva forma, su cola atrapando el cuello, de aquel a quien prácticamente abusaba parecía casi disfrutarlo… La sonrisa de la criatura verde se distorsiona a un costado y continuaba con las garras hundidas en la madera golpeándole con su pelvis consumiendo toda su carne ya vapuleada pero deseosa de continuar sin duda. Sintió como con su mano abrió sus nalgas y separo ambas de su cola, ella la levanto mucho, para lograr una penetración aún más profunda… sus manos, armas mortales convertidas en garras procuraba no dañar al señor de ébano… pero de vez en cuando posaba una sobre el pecho y no podía evitar rajar la piel de él un poco, manando aquella sangre roja como un rio de pasión. Pero Maki aun así no aflojaba y continuaba rebotando lanzando muchos de sus jugos desbordando de sus órganos, su boca, su vagina, seguía contra él.
Sus tetas inundaban su cara, su rostro enrojecido podía notarlo y ella continuaba cabalgando con violencia y pasión. Deseaba satisfacerse completamente y sentir que toda su piel estaba en contacto con la de sus hombres. Ahora los declaraba suyos y de nadie más. Sus carnes, sus espíritus y sus vidas ahora le pertenecía. De pronto él la aparto, ¿Está muriéndose?... maldición, Maki no puedes matar a cada amante avezado… contrólate un poco. Que salgan vivos. agarraba su cabello esmeralda tan violentamente que el dolor se le convertía en placer. —ESO ESO!!! Sométeme imbécil… si puedes… hazme sentir un objeto de deseo sexual… ¡¡¡¡HAZ QUE ME VENGA!!!! HIJO DE PUTA!!!— Grito con fuerza mientras agarraba del cuello al emplumado que tenía debajo de ella… uno de sus pies se posó firme sobre el suelo al costado del cuerpo de el para lograr mayor penetración dentro de ella misma… pero continuaba golpeando, subiendo y bajando, penetrándose a sí misma con el vapuleado hombre… su sonrisa viperina, su lengua, se lanzó una vez más sobre el para que le comiera las tetas, a pesar de que le tiraba el cabello. Se había vuelto desquiciada por el sabor del lunarian.
Las palmadas en el culo de la Iguana humanoide solo le provocaban una cosa… aún más motivación, más furia, más dolor transformado en placer. Le impulsaba a ir más allá y podía escuchar crujir la madera debajo de los amantes. Entonces sintió lentamente como el clímax llegaba desde su interior hacia afuera, como si estuviera invadida por una explosión de un volcán… su rugido de placer hizo que se contorsionara como una verdadera criatura reptiloide estos dos bastardos habían logrado, al menos en conjunto que Maki quedara satisfecha… cayo hacia el lado agotada, complacida, con el jugo de los tres mezclado, sus pechos mordidos, su cuello con saliva de ambos, su jadeo a punto de hacerla morir de agotamiento. Se mantuvo unos segundos ahí… echada al suelo con la vista perdida en el techo del barco… jadeando… apenas pudiendo hablar… con sus manos tocando sus partes íntimas… todo a un costado y su transformación comenzó a retroceder lentamente hasta convertirse en la chica de antes, envuelta en sudor… perlada, dorada, de piel quemada, pero sobre todo jadeante y apenas con la voz pudiendo alzarse.
Gateo entonces a la mesa… alzo la mano, resbalo, casi cayo agotada pero se sostuvo, sus piernas temblaban… pero finalmente con un quejido de esfuerzo… busco entre sus ropas… dinero mientras lo dejo sobre la mesa. —Esto… ha sido delicioso chicos… ahora… lo prometido… 80 mil berries a cada uno, por sus…— Se subió a la mesa para sentarse un momento mientras tomaba una botella volteada que parecía tener algo del licor… se empino el resto de ella mientras ahí desnuda… recuperaba su energía, su tino… —… … … servicios… ahora… lárguense antes de que lleguen los tripulantes del Last Whisper…— Maki eso si antes de terminar de despachar a los chicos, tomo algo del suelo, parecía ser la ropa interior de Tezca… un trofeo? ¿Un robo?... daba igual, ahora eran suyos… mientras salía de la habitación para que los dos se vistieran y salieran por patas. Acerco la ropa a su boca… la mordió y así abrió con ambas manos la gran puerta que levaba a la ducha para dejarlos ahí. Había terminado al fin esta masacre sexual.
La fuerza de sus labios, sus dientes y sus apretones se multiplicaba, ella le sentía rudísimo, sin contención… dejo a su otro amante que aprecia contrariado, más exprimido quizás. —Ahora si pajarito… te consumiré todo… desearas no haberme calentado tanto junto a este dios dorado…— Sus masivas caderas de ahora, aumentadas por el tamaño de su nueva forma, su cola atrapando el cuello, de aquel a quien prácticamente abusaba parecía casi disfrutarlo… La sonrisa de la criatura verde se distorsiona a un costado y continuaba con las garras hundidas en la madera golpeándole con su pelvis consumiendo toda su carne ya vapuleada pero deseosa de continuar sin duda. Sintió como con su mano abrió sus nalgas y separo ambas de su cola, ella la levanto mucho, para lograr una penetración aún más profunda… sus manos, armas mortales convertidas en garras procuraba no dañar al señor de ébano… pero de vez en cuando posaba una sobre el pecho y no podía evitar rajar la piel de él un poco, manando aquella sangre roja como un rio de pasión. Pero Maki aun así no aflojaba y continuaba rebotando lanzando muchos de sus jugos desbordando de sus órganos, su boca, su vagina, seguía contra él.
Sus tetas inundaban su cara, su rostro enrojecido podía notarlo y ella continuaba cabalgando con violencia y pasión. Deseaba satisfacerse completamente y sentir que toda su piel estaba en contacto con la de sus hombres. Ahora los declaraba suyos y de nadie más. Sus carnes, sus espíritus y sus vidas ahora le pertenecía. De pronto él la aparto, ¿Está muriéndose?... maldición, Maki no puedes matar a cada amante avezado… contrólate un poco. Que salgan vivos. agarraba su cabello esmeralda tan violentamente que el dolor se le convertía en placer. —ESO ESO!!! Sométeme imbécil… si puedes… hazme sentir un objeto de deseo sexual… ¡¡¡¡HAZ QUE ME VENGA!!!! HIJO DE PUTA!!!— Grito con fuerza mientras agarraba del cuello al emplumado que tenía debajo de ella… uno de sus pies se posó firme sobre el suelo al costado del cuerpo de el para lograr mayor penetración dentro de ella misma… pero continuaba golpeando, subiendo y bajando, penetrándose a sí misma con el vapuleado hombre… su sonrisa viperina, su lengua, se lanzó una vez más sobre el para que le comiera las tetas, a pesar de que le tiraba el cabello. Se había vuelto desquiciada por el sabor del lunarian.
Las palmadas en el culo de la Iguana humanoide solo le provocaban una cosa… aún más motivación, más furia, más dolor transformado en placer. Le impulsaba a ir más allá y podía escuchar crujir la madera debajo de los amantes. Entonces sintió lentamente como el clímax llegaba desde su interior hacia afuera, como si estuviera invadida por una explosión de un volcán… su rugido de placer hizo que se contorsionara como una verdadera criatura reptiloide estos dos bastardos habían logrado, al menos en conjunto que Maki quedara satisfecha… cayo hacia el lado agotada, complacida, con el jugo de los tres mezclado, sus pechos mordidos, su cuello con saliva de ambos, su jadeo a punto de hacerla morir de agotamiento. Se mantuvo unos segundos ahí… echada al suelo con la vista perdida en el techo del barco… jadeando… apenas pudiendo hablar… con sus manos tocando sus partes íntimas… todo a un costado y su transformación comenzó a retroceder lentamente hasta convertirse en la chica de antes, envuelta en sudor… perlada, dorada, de piel quemada, pero sobre todo jadeante y apenas con la voz pudiendo alzarse.
Gateo entonces a la mesa… alzo la mano, resbalo, casi cayo agotada pero se sostuvo, sus piernas temblaban… pero finalmente con un quejido de esfuerzo… busco entre sus ropas… dinero mientras lo dejo sobre la mesa. —Esto… ha sido delicioso chicos… ahora… lo prometido… 80 mil berries a cada uno, por sus…— Se subió a la mesa para sentarse un momento mientras tomaba una botella volteada que parecía tener algo del licor… se empino el resto de ella mientras ahí desnuda… recuperaba su energía, su tino… —… … … servicios… ahora… lárguense antes de que lleguen los tripulantes del Last Whisper…— Maki eso si antes de terminar de despachar a los chicos, tomo algo del suelo, parecía ser la ropa interior de Tezca… un trofeo? ¿Un robo?... daba igual, ahora eran suyos… mientras salía de la habitación para que los dos se vistieran y salieran por patas. Acerco la ropa a su boca… la mordió y así abrió con ambas manos la gran puerta que levaba a la ducha para dejarlos ahí. Había terminado al fin esta masacre sexual.
Nota a tomar en cuenta

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