30-12-2025, 12:52 PM
Por fin todo había terminado, había sido una noche larga y llena de malentendidos, pero ya era hora de Descansar. Akira había acabado con lo que quedaba de los hombres de Diosdado, pero el jefe había escapado —Lo suyo sería seguirle el rastro pero... Estoy reventado, lo mejor será dar parte en el cuartel cuando lleguemos— Dije mientras Akira ponía su palma en mi hombro.
Después de un minuto para tomar aire y recomponerme pude levantarme y dar un vistazo a mi alrededor. La imagen del Bar completamente destrozado y los cuerpos de casi cien personas rociados y amontonados por el suelo era ciertamente curiosa —Me van a regañar...— Me rasqué la barbilla por unos instantes, algo dubitativo, como si estuviera razonando en mi cabeza algo que, ciertamente, tenía mucho sentido —NOS van a regañar. Somos un equipo después de todo hehehe— Lo dije con una sonrisa burlona y una mirada que intentaba ser sería sin lograrlo, que bonito es tener amigos y compartir los éxitos y las penas...
Sentía curiosidad por el paradero del camarero, pero por lo visto se fue bastante lejos, ya me encargaría de eso en otro momento. Era tarde y después de un duro día de trabajo anhelaba ir a la cama más que nada en este mundo. Después de refrescarnos y cuando ya estábamos dispuestos a salir uno de los hombres que yacía en el suelo se levantó ¿Quería pelea? Si era así la tendría, siempre tengo energía para una ronda más. Pero afortunadamente no fue así, el hombre se acercó a nosotros tembloroso y enfadado con quien era su jefe por abandonarlos allí. Nos escribió una dirección en una servilleta y se la entregó a Akira. Con una ligera referencia militar le respondí —Muchas gracias, me aseguraré de informar de sus actos en el cuartel para que lo tengan en cuenta con su pena señor— No iba a mentirle, este acto con seguridad reduciría su condena, pero no le eximiría de ella, después de todo tanto él como... la mitad de los ochenta hombres que se encontraban noqueados formaban parte de una organización terrorista.
Ahora, con nuestro siguiente destino claro y con el deseo de vengarme de ese maldito Diosdado Caballo, salimos del Bar rumbo al cuartel, con otra misión ¿Exitosa? Si, muy exitosa, a nuestras espaldas. El camino de vuelta fue divertido, mientas me tambaleaba por el cansancio hablaba con Akira de como lidié con mis "adversarios" y de como se sentía ser la tortuga más rápida del Sur —Entonces cogí el cubo de la basura y...—
Después de un minuto para tomar aire y recomponerme pude levantarme y dar un vistazo a mi alrededor. La imagen del Bar completamente destrozado y los cuerpos de casi cien personas rociados y amontonados por el suelo era ciertamente curiosa —Me van a regañar...— Me rasqué la barbilla por unos instantes, algo dubitativo, como si estuviera razonando en mi cabeza algo que, ciertamente, tenía mucho sentido —NOS van a regañar. Somos un equipo después de todo hehehe— Lo dije con una sonrisa burlona y una mirada que intentaba ser sería sin lograrlo, que bonito es tener amigos y compartir los éxitos y las penas...
Sentía curiosidad por el paradero del camarero, pero por lo visto se fue bastante lejos, ya me encargaría de eso en otro momento. Era tarde y después de un duro día de trabajo anhelaba ir a la cama más que nada en este mundo. Después de refrescarnos y cuando ya estábamos dispuestos a salir uno de los hombres que yacía en el suelo se levantó ¿Quería pelea? Si era así la tendría, siempre tengo energía para una ronda más. Pero afortunadamente no fue así, el hombre se acercó a nosotros tembloroso y enfadado con quien era su jefe por abandonarlos allí. Nos escribió una dirección en una servilleta y se la entregó a Akira. Con una ligera referencia militar le respondí —Muchas gracias, me aseguraré de informar de sus actos en el cuartel para que lo tengan en cuenta con su pena señor— No iba a mentirle, este acto con seguridad reduciría su condena, pero no le eximiría de ella, después de todo tanto él como... la mitad de los ochenta hombres que se encontraban noqueados formaban parte de una organización terrorista.
Ahora, con nuestro siguiente destino claro y con el deseo de vengarme de ese maldito Diosdado Caballo, salimos del Bar rumbo al cuartel, con otra misión ¿Exitosa? Si, muy exitosa, a nuestras espaldas. El camino de vuelta fue divertido, mientas me tambaleaba por el cansancio hablaba con Akira de como lidié con mis "adversarios" y de como se sentía ser la tortuga más rápida del Sur —Entonces cogí el cubo de la basura y...—
resumen
Bélico
Off

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