30-12-2025, 05:06 PM
La tarde estaba entrada ya, y con cuantos problemas me encontraba, que tedioso se volvía... ¿Qué cómo me encontraba corriendo de tres tipos medio pendencieros de poca monta? Habría que remontarnos unas horas atrás, cuando había recibido el dato de que no muy lejos de allí se encontraba un antro donde realizaban apuestas a concursos de bebedores... ¿Quién iba a decir que aquel gordo enorme iba a caer inconsciente bebiendo mucho antes que aquel flacucho con pintas de poco aguante? No era mi culpa, y no estaba dispuesto a pagar aquella estafa, tenía que haber estado armado, estaba seguro... Pero lo mismo no viene al caso, la cosa es, que cuando me quise dar cuenta, me encontraba corriendo de tres sujetos que no se si me querían matar o intentar violentarse conmigo por no estar dispuesto a pagar diez mil berries de una apuesta... Apuesta bah, estafa... Y ahí me encontraba yo, corriendo entre las calles de aquel pintoresco lugar en Samba
—¡Te voy a matar idiota!— escuchaba detrás mío a alguno de ellos gritarme mientras me corrían... Por alguna razón, más que miedo me daba gracia y resultaba graciosa la situación, aunque ya se tornaba un poco molesto... Llevaban rato corriendome ya...
—¿Porque simplemente no lo dejan así y ya?— respondí entre risas mientras corría —Aquí nadie perdió nada— finalicé intentando hacerles entrar en razón, pero no había caso al parecer, estaban bastante decididos a cobrar un dinero que no les pertenecía. Sus zancadas seguían de cerca a las mías no lo suficiente para alcanzarme a agarrar, no tan lejos como para quitármelos de encima. ~Estos tipos no se cansan, a este paso me van a seguir hasta mañana~ pensaba mientras intentaba idear una solución
En mi improvisada huida de aquellos tipos, mi corrida me llevo a un lugar con mucha vegetación y la entrada a un lugar con luces colgando, no llegué a ver bien el nombre ni que era... Entre el calor, la corrida y todo tampoco estaba prestando mucha atención a los detalles... Al ingresar por completo me di cuenta que había ido a una especie de manantial, un buen lugar con una cascada, una piscina natural que parecía un lugar increíble... En el momento menos oportuno, no podía tirarme al agua, iba a arruinar mi traje... Apenas llegué a notar que habían bastantes mujeres, pero, no tenía tiempo de frenar en detalles o analizar el lugar... Los otros tipos los tenía encima ya...
—Ya les dije que luego les voy a pagar, no sean molestos— espeté un tanto fastidiado y agobiado. —Mañana les pago— intenté convencerlos amablemente con una tímida sonrisa.
—Nos pagas lo que debes aquí y ahora o de aquí no sales— retrucaron estos tronándose los puños, queriendo intimidar. —Ya sé, se me ocurre algo... ¡Doble o nada!— exclamé como al que se le ocurrió la mejor idea —Veinte mil berries a que no me podrán sacar ni una moneda— solté entre risas.
La mirada complice entre esos tres que sonreían ante la idea de irse con mucho mas dinero les duró poco, fue cuestión de con la katana sin siquiera desenvainarla, dar tres rápidos golpes que los dejaron inconscientes en el suelo... Por lo cual procedí a vaciar sus bolsillos, no había mucho, pero se lo dí a una chica que allí trabajaba por los inconvenientes ocasionados, y luego arrastre a esos sujetos fuera del lugar, dejándolos tirados contra un árbol. Entré nuevamente un tanto avergonzado pero totalmente divertido en realidad, no podía negar que ese tipo de situaciones que solía meterme por el juego y las apuestas nunca dejaban que me aburra. Ahora nuevamente cerca de la piscina solo atiné a levantar una mano enseñando la palma por delante de mi pecho —Perdonen lo de recién, unos tipos me quisieron robar— mentí descaradamente como si cualquiera que hubiera escuchado lo que pasó no fuera capaz de comprender algo básico. Luego me acerqué a la barra a preguntar de manera más suelta. —¿Sabes si hay un lugar para cambiarme? Me gustaría refrescarme un rato... Y si puedes darme una cerveza mejor— la respuesta fue inmediata, la chica me había indicado donde podría conseguir lo que necesitaba, al otro lado de la piscina, mientras me servía un jarro de cerveza, fría, rubia, burbujeante, invitándome a relajar la garganta
—¡Te voy a matar idiota!— escuchaba detrás mío a alguno de ellos gritarme mientras me corrían... Por alguna razón, más que miedo me daba gracia y resultaba graciosa la situación, aunque ya se tornaba un poco molesto... Llevaban rato corriendome ya...
—¿Porque simplemente no lo dejan así y ya?— respondí entre risas mientras corría —Aquí nadie perdió nada— finalicé intentando hacerles entrar en razón, pero no había caso al parecer, estaban bastante decididos a cobrar un dinero que no les pertenecía. Sus zancadas seguían de cerca a las mías no lo suficiente para alcanzarme a agarrar, no tan lejos como para quitármelos de encima. ~Estos tipos no se cansan, a este paso me van a seguir hasta mañana~ pensaba mientras intentaba idear una solución
En mi improvisada huida de aquellos tipos, mi corrida me llevo a un lugar con mucha vegetación y la entrada a un lugar con luces colgando, no llegué a ver bien el nombre ni que era... Entre el calor, la corrida y todo tampoco estaba prestando mucha atención a los detalles... Al ingresar por completo me di cuenta que había ido a una especie de manantial, un buen lugar con una cascada, una piscina natural que parecía un lugar increíble... En el momento menos oportuno, no podía tirarme al agua, iba a arruinar mi traje... Apenas llegué a notar que habían bastantes mujeres, pero, no tenía tiempo de frenar en detalles o analizar el lugar... Los otros tipos los tenía encima ya...
—Ya les dije que luego les voy a pagar, no sean molestos— espeté un tanto fastidiado y agobiado. —Mañana les pago— intenté convencerlos amablemente con una tímida sonrisa.
—Nos pagas lo que debes aquí y ahora o de aquí no sales— retrucaron estos tronándose los puños, queriendo intimidar. —Ya sé, se me ocurre algo... ¡Doble o nada!— exclamé como al que se le ocurrió la mejor idea —Veinte mil berries a que no me podrán sacar ni una moneda— solté entre risas.
La mirada complice entre esos tres que sonreían ante la idea de irse con mucho mas dinero les duró poco, fue cuestión de con la katana sin siquiera desenvainarla, dar tres rápidos golpes que los dejaron inconscientes en el suelo... Por lo cual procedí a vaciar sus bolsillos, no había mucho, pero se lo dí a una chica que allí trabajaba por los inconvenientes ocasionados, y luego arrastre a esos sujetos fuera del lugar, dejándolos tirados contra un árbol. Entré nuevamente un tanto avergonzado pero totalmente divertido en realidad, no podía negar que ese tipo de situaciones que solía meterme por el juego y las apuestas nunca dejaban que me aburra. Ahora nuevamente cerca de la piscina solo atiné a levantar una mano enseñando la palma por delante de mi pecho —Perdonen lo de recién, unos tipos me quisieron robar— mentí descaradamente como si cualquiera que hubiera escuchado lo que pasó no fuera capaz de comprender algo básico. Luego me acerqué a la barra a preguntar de manera más suelta. —¿Sabes si hay un lugar para cambiarme? Me gustaría refrescarme un rato... Y si puedes darme una cerveza mejor— la respuesta fue inmediata, la chica me había indicado donde podría conseguir lo que necesitaba, al otro lado de la piscina, mientras me servía un jarro de cerveza, fría, rubia, burbujeante, invitándome a relajar la garganta
