30-12-2025, 05:31 PM
El muchacho sonrió ante las palabras ajenas, aún concentrado en su trabajo. - Le aseguro que no se trata de algo que yo haya asumido, simplemente me pareció correcto dar un poco más de lo pedido -. Solo la escuchaba, pues sus ojos se enfocaban en las verduras que estaba cortando y no prestaban atención a los gestos o las expresiones de la lunarian. - Pero me alegra que sea de su agrado, podré utilizar una cantidad de azúcar similar cuando les prepare aperitivos o dulces -. Porque suponía que iban a pedirle muchas cosas, de muchos sabores y estilos diferentes.
Asintió una sola vez ante la posibilidad futura de preparar algo pedido por la joven, anotando ese dato en su propia mente para luego pasarlo a alguna libreta, pues no era de su agrado olvidar promesas. - Los caprichos muchas veces se disfrazan de pruebas, y las pruebas pueden buscar cumplir un capricho, ¿no es así? -. Dejó el cuchillo a un lado, habiendo terminado, levantando la vista para volver a mirar a la mujer. - Pueden ser ambas cosas, de igual manera le aseguro que no dejaré que sus expectativas no sean cumplidas -.
Fue en ese momento que ella se acercó a él, notando la diferencia de altura entre ambos, por lo que obligó a Uker a levantar el rostro para poder mirarla a los ojos. - Bueno, tendré que hacer un buen trabajo para poder acompañarla, a menos que quiera sacarme de la cocina y arriesgarse a que el almuerzo y la cena peligren -. Sonrió, con esa mezcla de confianza y delicadeza en sus expresiones que mantenía desde que llegó. - Será un placer acompañarla, en todo lo que decida hacer -. Dejó esa última frase en el aire, mientras se agachaba a buscar una olla en una gaveta inferior. El sonido de metales moviéndose y chocando entre ellos finalizó en cuanto el mismo muchacho se alzó de nuevo, trayendo en su mano uno de esos recipientes metálicos, el cual casi que superaba en altura su torso.
Problemas de utilizar utensilios de gente que te duplica la altura.
Aún así, su manejo de las cosas no flaqueaba, sus brazos no perdían la destreza para sostener o mover las cosas sin dificultad. Cargó la olla con las verduras cortadas, para luego llevarla a donde podría comenzar a cocinar. La escuchó reír antes de ponerse a trabajar, lo que hizo que se girara a verla, pero no esperaba que fuera por lo que ella dejó salir por su boca. - Oh -.
Movió un poco la cabeza, una reverencia disimulada hacia quien preguntaba por él. - ¿Acaso sería malo que hiciera sonreír a su padre? Pensé que iban a pagarme por eso, en cierta parte -.
Ambos se despidieron, por el momento. Uker volvió a concentrarse en la cocina, encendiendo el fuego y comenzando la preparación del platillo antes mencionado. Por la cantidad, el tiempo se alargó más de lo que el cocinero esperaba, sufriendo por el calor de la cocina como siempre. En mas o menos 1 hora, casi 2, el muchacho de mechón blanco salía de la cocina, suspirando y caminando por el lugar al haber terminado su tarea. Se traba de un espacio muy bonito, pocas veces alguien como él podía siquiera pisar suelo de esa calidad, adentrarse en paredes con diseños tan lujosos, pero en el fondo no le sorprendía. Su maestro era millonario, había vivido por casi 5 años en una mansión más grande que este lugar, seguramente pudiendo rivalizar con el verdadero hogar de la familia que lo contrató esos días.
Tuvo que preguntar a algunos trabajadores donde se encontraba la joven que antes lo había invitado a la viña, hasta poder dar con ella. - Señorita, vine a avisarle que terminé mis labores, como me pidió -. Sonreía, esperando captar la atención de la alada y no interrumpir lo que pudiera estar haciendo. - Dijo que iba a enseñarme el lugar, ¿sería muy malo de mi parte pedirle eso? -. No es que quisiera pasar tiempo con ella de manera irrefrenable, pero fue la misma joven quien le indicó que la buscara, que fueran a conocer los campos cercanos. - Perderme con usted entre las viñas sonaba a una idea maravillosa -.
Dejó que sea la mujer la que lo guíe hacia donde quiera llevarlo, era su invitado al fin y al cabo, al menos en ese momento. - Dígame, ¿desea que la llame de alguna forma específica? -. Tal vez sonaba extraño escucharlo preguntar eso, pero tenía sus razones. - Tal vez tratarla de “señorita” no sea de su agrado, por lo que solo quiero asegurarme de que se sienta cómoda a mi alrededor, así como todos aquí -. Cómodos alrededor de él, pero la frase dejaba eso sin especificar, por lo que cualquiera podría entender que hablaba de ella.
El sol fue lo primero que lo recibió en cuanto pasaron a las viñas, obligándolo a poner su mano sobre sus ojos para aplacar la leve ceguera que le causó pasar de los interiores a estar bajo el yugo de quien iluminaba el mundo. - El calor no es lo mío -. Al recuperar la visión, comenzó a quitarse el abrigo que llevaba, ese abrigo marrón del que se separaba bastante poco, dejando ver una camiseta negra, bastante ajustada, que dejaba ver sus músculos y las cicatrices que adornaban sus brazos. - Así estaré mucho mejor -. Se ató la prenda a la cintura, para luego volver su mirada a Ashera y sonreír.
Asintió una sola vez ante la posibilidad futura de preparar algo pedido por la joven, anotando ese dato en su propia mente para luego pasarlo a alguna libreta, pues no era de su agrado olvidar promesas. - Los caprichos muchas veces se disfrazan de pruebas, y las pruebas pueden buscar cumplir un capricho, ¿no es así? -. Dejó el cuchillo a un lado, habiendo terminado, levantando la vista para volver a mirar a la mujer. - Pueden ser ambas cosas, de igual manera le aseguro que no dejaré que sus expectativas no sean cumplidas -.
Fue en ese momento que ella se acercó a él, notando la diferencia de altura entre ambos, por lo que obligó a Uker a levantar el rostro para poder mirarla a los ojos. - Bueno, tendré que hacer un buen trabajo para poder acompañarla, a menos que quiera sacarme de la cocina y arriesgarse a que el almuerzo y la cena peligren -. Sonrió, con esa mezcla de confianza y delicadeza en sus expresiones que mantenía desde que llegó. - Será un placer acompañarla, en todo lo que decida hacer -. Dejó esa última frase en el aire, mientras se agachaba a buscar una olla en una gaveta inferior. El sonido de metales moviéndose y chocando entre ellos finalizó en cuanto el mismo muchacho se alzó de nuevo, trayendo en su mano uno de esos recipientes metálicos, el cual casi que superaba en altura su torso.
Problemas de utilizar utensilios de gente que te duplica la altura.
Aún así, su manejo de las cosas no flaqueaba, sus brazos no perdían la destreza para sostener o mover las cosas sin dificultad. Cargó la olla con las verduras cortadas, para luego llevarla a donde podría comenzar a cocinar. La escuchó reír antes de ponerse a trabajar, lo que hizo que se girara a verla, pero no esperaba que fuera por lo que ella dejó salir por su boca. - Oh -.
![[Imagen: sstk7zU.jpeg]](https://i.imgur.com/sstk7zU.jpeg)
- Soy Uker, Rackham Uker -
Movió un poco la cabeza, una reverencia disimulada hacia quien preguntaba por él. - ¿Acaso sería malo que hiciera sonreír a su padre? Pensé que iban a pagarme por eso, en cierta parte -.
Ambos se despidieron, por el momento. Uker volvió a concentrarse en la cocina, encendiendo el fuego y comenzando la preparación del platillo antes mencionado. Por la cantidad, el tiempo se alargó más de lo que el cocinero esperaba, sufriendo por el calor de la cocina como siempre. En mas o menos 1 hora, casi 2, el muchacho de mechón blanco salía de la cocina, suspirando y caminando por el lugar al haber terminado su tarea. Se traba de un espacio muy bonito, pocas veces alguien como él podía siquiera pisar suelo de esa calidad, adentrarse en paredes con diseños tan lujosos, pero en el fondo no le sorprendía. Su maestro era millonario, había vivido por casi 5 años en una mansión más grande que este lugar, seguramente pudiendo rivalizar con el verdadero hogar de la familia que lo contrató esos días.
Tuvo que preguntar a algunos trabajadores donde se encontraba la joven que antes lo había invitado a la viña, hasta poder dar con ella. - Señorita, vine a avisarle que terminé mis labores, como me pidió -. Sonreía, esperando captar la atención de la alada y no interrumpir lo que pudiera estar haciendo. - Dijo que iba a enseñarme el lugar, ¿sería muy malo de mi parte pedirle eso? -. No es que quisiera pasar tiempo con ella de manera irrefrenable, pero fue la misma joven quien le indicó que la buscara, que fueran a conocer los campos cercanos. - Perderme con usted entre las viñas sonaba a una idea maravillosa -.
Dejó que sea la mujer la que lo guíe hacia donde quiera llevarlo, era su invitado al fin y al cabo, al menos en ese momento. - Dígame, ¿desea que la llame de alguna forma específica? -. Tal vez sonaba extraño escucharlo preguntar eso, pero tenía sus razones. - Tal vez tratarla de “señorita” no sea de su agrado, por lo que solo quiero asegurarme de que se sienta cómoda a mi alrededor, así como todos aquí -. Cómodos alrededor de él, pero la frase dejaba eso sin especificar, por lo que cualquiera podría entender que hablaba de ella.
El sol fue lo primero que lo recibió en cuanto pasaron a las viñas, obligándolo a poner su mano sobre sus ojos para aplacar la leve ceguera que le causó pasar de los interiores a estar bajo el yugo de quien iluminaba el mundo. - El calor no es lo mío -. Al recuperar la visión, comenzó a quitarse el abrigo que llevaba, ese abrigo marrón del que se separaba bastante poco, dejando ver una camiseta negra, bastante ajustada, que dejaba ver sus músculos y las cicatrices que adornaban sus brazos. - Así estaré mucho mejor -. Se ató la prenda a la cintura, para luego volver su mirada a Ashera y sonreír.
![[Imagen: EZQ5ByA.jpeg]](https://i.imgur.com/EZQ5ByA.jpeg)
- ¿Ya es momento de perderme? ¿O debo esperar un poco más? -
