31-12-2025, 07:41 AM
Una enorme cantidad de hombres, su Den-Den Mushi sonando una y otra vez. Posiblemente de su jefe, o a saber, el otro idiota que se atrevió a amenazarlo con Tezca. Una, y otra, y otra vez. A su vez, el caos se había formado, una guerra, una pelea entre la montaña de hombres. Su katana se deslizaba, veloz, eficaz, ante la montaña de hombres. Su rostro comenzando a mancharse de la sangre de sus enemigos, del mismo modo que su propia ropa. Ahora sostenía en su mano derecha a uno de los hombres, quien estaba ya muerto, mirando al frente, aunque nadie podía analizar bien su expresión.
Algunos hombres comenzaron a retroceder, viendo que se habían visto seriamente reducidos gracias a las habilidades del semi-líder Yakuza y sus hombres, incluso siendo superados en números. Las habilidades de Jin eran dignas de mención. Una velocidad increíble. Esta vez tomó del cuello a uno de ellos, quien trató de alejarse, sin percatarse de que, a sus espaldas, otro aprovechaba la distracción para apuñalarlo por la espalda.
Los sentidos de Jin aumentaron, incluso bajo la lluvia, pudo percibir la presencia detrás de él, gracias a su sentido del oído podía escuchar los pasos, los movimientos que se acercaban peligrosamente a él y, en aduras penas un veloz movimiento, desvió a apenas milisegundos su rostro, en el mismo instante que vio justo a su lado una daga pasarle por el lado de la oreja.
No se vio amedrentado, por el contrario, lanzó al hombre que sujetaba tras él, impactándole directamente, desarmándolo, en el mismo momento que, otra vez, sonaba su Den-Den Mushi. Ya hartándose, usó su mano para responder, al instante que preparaba con la otra mano la katana para atacar—Ahora estoy ocu-…
—Van por ti, a 5 calles del Dojo del Okama Kenpo, voy a detenerlos, pero estoy herido ¿me… entiendes? Ve a… —
Pero nadie comunicaba. Solo escuchó un crujido desde el otro lado de la línea. Contempló, temblando, el mismo. —¿Tezca? — Trató de llamar de vuelta, sin éxito. No daba comunicación, el caracol solo observándolo sin comprender. Chasqueó la lengua, ahora molesto.
Mencionó que estaba herido, lo había escuchado, también dónde estaba. Ahora tenía que terminar rápido, quién sabe cuánto tiempo más le quedaría… El tiempo era oro y, sin embargo, no podía proseguir. De nuevo le barrían el paso. Estaba comenzando a impacientarse, sus ojos cargaban la impaciencia y la ira. No iba a permitirlo. Se lo había prometido… Que lo protegería.
Cerró los ojos, dejando escapar el aire a la vez que envainaba su katana. Se vio entonces rodeado, una montaña de hombres, creyendo que se había rendido y que, de un momento a otro, vieron que su propia persona había desaparecido. No, hubo un sonido. El sonido de la katana envainándose, justo tras ellos. Trataron de voltearse, pero en el momento que se escuchó el clic de la katana terminado de cerrarse, hubo un estallido. Cortes por todas partes, de los siete individuos que habían intentado ir a por él, mostrando por qué era tan veloz, por qué sus técnicas eran tan letales y por qué, hasta entonces, había logrado sobrevivir sin recibir un solo rasguño. Dio entonces una orden, clara, directa hacia sus hombres. —Ya no quedan muchos, que no quede ni uno en pie. — Porque iría solo. No le importaba cómo ni cuánto tiempo le llevara. La dorsal de su mano pasó por un lado de su rostro, jadeando, cansado. No le importaba, tenía que poner a Tezca a salvo fuera como fuere.
—Matadlo. No sirve de nada. No parece ser de interés para Onizuka. — la voz, la misma que había amenazado a Jin antes sobre Tezca, ahora hablaba desde el Den-Den Mushi de uno de los tiradores. Se había convencido, gracias a que el propio Jin había interrumpido su conversación sin más tras la amenaza, de que Tezca no era tan relevante, y por ello perdió interés y decidió no dejar testigos.
—Se nos dificulta un poco, jefe, parece usuario de Akuma. Pero lo mataremos. — Tras el visto bueno, fue que buscó con la mira al hombre. Había desaparecido el condenado, esa arcilla era molesta. Se guió bajo la sangre que se estaba borrando por la lluvia, moviendo la mira lentamente, hasta que volvió a dar con él. Pudo ver que se comunicaba desde el Den-Den Mushi. ¿Estaría llamando al Onizuka, o quizás a algún Marine para rescatarlo? No le importaba, solo disparó al caracol, a la vez que el segundo individuo trataba de arremeter contra él. —No pienso dejar que pidas ayuda. Eres hombre muerto. — apenas susurró esas palabras el francotirador, dando la orden de ahora ir a matar. No habría compasión hacia el rubio, ninguna. Volvió a usar la mira, en algún momento se le tenían que terminar las fuerzas y su Akuma sería inutilizable. Pudo escuchar pasos desde un lado. Pasos corriendo en una sola dirección, como si supieran a dónde ir. ¿Quién-…?
Allí estaba, el mismo Jin, corriendo como alma que lleva al diablo. En algún momento se había desecho del abrigo lleno de la sangre de quienes mató en el puerto, uno de sus hombres se encargaría de eliminar las pruebas. No le importaba en ese momento. Sentía la lluvia, el cuerpo y el frío calarle los huesos y, sin embargo, no le importaba en lo absoluto. El francotirador, ahora temblando, vio venir un serio peligro y lo apuntó directamente, buscando con la mira acertar directamente en su cabeza. Sabía bien que, si no lo mataban, ninguno de ellos iba a sobrevivir. La mira, estaba perfecta, no parecía percatarse, no iba a hacerlo. El dedo fue directamente en el gatillo, en el instante que Jin podía ver solo agua. No había sangre, la lluvia, que estaba empeorando, volviéndose tormenta, solo había borrado todo rastro de cualquier presencia, incluso los sonidos se volvían ahora más confusos.—¡TEZC-….!
La bala fue directa al cráneo de Jin, el disparo había sido perfectamente apuntado, el dedo en el gatillo. El hombre elevó su francotirador, suspirando con cierto alivio. Ahora no deberían quedar más que el Onizuka muerto o inconsciente como mínimo en el suelo. Eso debería ser, por supuesto, de no ser porque la katana de Jin había desviado la bala en el momento exacto, había escuchado el disparo, sus reflejos habían logrado hacerlo frenar a duras penas milisegundos del impacto y la katana ahora era la que salía el humo por el desvío de la bala. Él jadeaba, temblando, su propia mano temblaba, viendo lo cerca que había estado de haber bajado lo suficiente la guardia para recibir un disparo. ¿Cuántos habían? ¿Seguiría Tezca en pie? Sus ojos fueron al suelo, viendo pedazos de… Un momento, ¿Arcilla? ¿Por qué diablos había arcilla en el suelo? El temor y la preocupación se extendió de nuevo. ¿Un miembro rival con un usuario de Akuma, quizás? Mantuvo su mano apretada en la katana, ahora solo siguiendo el rastro que lo estaba llevando lentamente hasta el destino…
Cuando vio a dos hombres, frente a un Tezca desorientado. Uno de ellos todavía con la katana, otro con una maza. El odio se dibujó en su rostro, viendo la lanza que el propio Tezca poseía, viendo que parecían haber también restos de arcilla en él. Su rostro goteaba con la cantidad de agua de la lluvia, no iba a dejar a nadie vivo, a ninguno.
Hizo un movimiento con su katana, en el instante que se escuchó un nuevo disparo que trataba de impactar de nuevo a Jin. Ahora, los tres francotiradores se centraban en el yakuza que acababa de llegar y, sin embargo, no fueron capaces de alcanzarlo cuando la katana pareció danzar en dos medios arcos, ambos diagonales, en movimientos expertos, contra los dos hombres que se encontraban frente al rubio. La sangre voló, el impacto fue directo pasando por el torso de ambos, quienes comenzaron a gritar de dolor. Ahora solo había ira en sus ojos, al instante que sacaba su daga de su bolsillo. Sus nudillos, ensangrentados y amoratados por los golpes que había dado sin freno en el puerto tratando de sacar la información que necesitaba antes de saber dónde estaba Tezca se veían claramente en el momento de retirar el arma.
La daga asomó, afilada, hasta los hombres que comenzaron a retroceder por el dolor y, por supuesto, aquella voz que solo lo caracterizaba a él, la voz que creaba temor, miedo y gritaba en silencio que sus vidas estaban ante el mismísimo demonio frente a ellos. No iba a dejar a ninguno de ellos con vida. A ninguno. Los mataría lenta y dolorosamente. Cómo se atrevían. Quién se atrevía. El apuñalamiento fue insano. Uno, tras otro, tras otro. La sangre ahora manchándolo por todas partes, yendo directo a los rostros, el pecho. Incluso cuando ya estaban muertos no podía parar de apuñalar, solo jadeando, la locura había hecho perder su propia cordura, el lugar en el que estaba, y con quién estaba. De no ser por la lluvia, probablemente todo su cuerpo estaría siendo inundada por la sangre de sus víctimas y, sin embargo, no podía parar. Era incapaz.
![[Imagen: joIoUbE.png]](https://i.imgur.com/joIoUbE.png)
—No me gusta repetirme. ¿Dónde está Tezca Norova?
Algunos hombres comenzaron a retroceder, viendo que se habían visto seriamente reducidos gracias a las habilidades del semi-líder Yakuza y sus hombres, incluso siendo superados en números. Las habilidades de Jin eran dignas de mención. Una velocidad increíble. Esta vez tomó del cuello a uno de ellos, quien trató de alejarse, sin percatarse de que, a sus espaldas, otro aprovechaba la distracción para apuñalarlo por la espalda.
![[Imagen: ZmbnewT.png]](https://i.imgur.com/ZmbnewT.png)
—¿DÓNDE ESTÁ?
Los sentidos de Jin aumentaron, incluso bajo la lluvia, pudo percibir la presencia detrás de él, gracias a su sentido del oído podía escuchar los pasos, los movimientos que se acercaban peligrosamente a él y, en aduras penas un veloz movimiento, desvió a apenas milisegundos su rostro, en el mismo instante que vio justo a su lado una daga pasarle por el lado de la oreja.
![[Imagen: zroeOQr.png]](https://i.imgur.com/zroeOQr.png)
No se vio amedrentado, por el contrario, lanzó al hombre que sujetaba tras él, impactándole directamente, desarmándolo, en el mismo momento que, otra vez, sonaba su Den-Den Mushi. Ya hartándose, usó su mano para responder, al instante que preparaba con la otra mano la katana para atacar—Ahora estoy ocu-…
—Van por ti, a 5 calles del Dojo del Okama Kenpo, voy a detenerlos, pero estoy herido ¿me… entiendes? Ve a… —
![[Imagen: QvBbIjs.png]](https://i.imgur.com/QvBbIjs.png)
—¿Tezca…?
Pero nadie comunicaba. Solo escuchó un crujido desde el otro lado de la línea. Contempló, temblando, el mismo. —¿Tezca? — Trató de llamar de vuelta, sin éxito. No daba comunicación, el caracol solo observándolo sin comprender. Chasqueó la lengua, ahora molesto.
![[Imagen: vSvy5Nd.png]](https://i.imgur.com/vSvy5Nd.png)
—Tsk… No tengo tiempo.
Mencionó que estaba herido, lo había escuchado, también dónde estaba. Ahora tenía que terminar rápido, quién sabe cuánto tiempo más le quedaría… El tiempo era oro y, sin embargo, no podía proseguir. De nuevo le barrían el paso. Estaba comenzando a impacientarse, sus ojos cargaban la impaciencia y la ira. No iba a permitirlo. Se lo había prometido… Que lo protegería.
![[Imagen: fV88DxB.png]](https://i.imgur.com/fV88DxB.png)
—Fuera de mi camino.
Cerró los ojos, dejando escapar el aire a la vez que envainaba su katana. Se vio entonces rodeado, una montaña de hombres, creyendo que se había rendido y que, de un momento a otro, vieron que su propia persona había desaparecido. No, hubo un sonido. El sonido de la katana envainándose, justo tras ellos. Trataron de voltearse, pero en el momento que se escuchó el clic de la katana terminado de cerrarse, hubo un estallido. Cortes por todas partes, de los siete individuos que habían intentado ir a por él, mostrando por qué era tan veloz, por qué sus técnicas eran tan letales y por qué, hasta entonces, había logrado sobrevivir sin recibir un solo rasguño. Dio entonces una orden, clara, directa hacia sus hombres. —Ya no quedan muchos, que no quede ni uno en pie. — Porque iría solo. No le importaba cómo ni cuánto tiempo le llevara. La dorsal de su mano pasó por un lado de su rostro, jadeando, cansado. No le importaba, tenía que poner a Tezca a salvo fuera como fuere.
Porque iba a cumplir su palabra.
[***]
—Matadlo. No sirve de nada. No parece ser de interés para Onizuka. — la voz, la misma que había amenazado a Jin antes sobre Tezca, ahora hablaba desde el Den-Den Mushi de uno de los tiradores. Se había convencido, gracias a que el propio Jin había interrumpido su conversación sin más tras la amenaza, de que Tezca no era tan relevante, y por ello perdió interés y decidió no dejar testigos.
—Se nos dificulta un poco, jefe, parece usuario de Akuma. Pero lo mataremos. — Tras el visto bueno, fue que buscó con la mira al hombre. Había desaparecido el condenado, esa arcilla era molesta. Se guió bajo la sangre que se estaba borrando por la lluvia, moviendo la mira lentamente, hasta que volvió a dar con él. Pudo ver que se comunicaba desde el Den-Den Mushi. ¿Estaría llamando al Onizuka, o quizás a algún Marine para rescatarlo? No le importaba, solo disparó al caracol, a la vez que el segundo individuo trataba de arremeter contra él. —No pienso dejar que pidas ayuda. Eres hombre muerto. — apenas susurró esas palabras el francotirador, dando la orden de ahora ir a matar. No habría compasión hacia el rubio, ninguna. Volvió a usar la mira, en algún momento se le tenían que terminar las fuerzas y su Akuma sería inutilizable. Pudo escuchar pasos desde un lado. Pasos corriendo en una sola dirección, como si supieran a dónde ir. ¿Quién-…?
![[Imagen: PuCZzbv.png]](https://i.imgur.com/PuCZzbv.png)
Allí estaba, el mismo Jin, corriendo como alma que lleva al diablo. En algún momento se había desecho del abrigo lleno de la sangre de quienes mató en el puerto, uno de sus hombres se encargaría de eliminar las pruebas. No le importaba en ese momento. Sentía la lluvia, el cuerpo y el frío calarle los huesos y, sin embargo, no le importaba en lo absoluto. El francotirador, ahora temblando, vio venir un serio peligro y lo apuntó directamente, buscando con la mira acertar directamente en su cabeza. Sabía bien que, si no lo mataban, ninguno de ellos iba a sobrevivir. La mira, estaba perfecta, no parecía percatarse, no iba a hacerlo. El dedo fue directamente en el gatillo, en el instante que Jin podía ver solo agua. No había sangre, la lluvia, que estaba empeorando, volviéndose tormenta, solo había borrado todo rastro de cualquier presencia, incluso los sonidos se volvían ahora más confusos.—¡TEZC-….!
¡BANG!
La bala fue directa al cráneo de Jin, el disparo había sido perfectamente apuntado, el dedo en el gatillo. El hombre elevó su francotirador, suspirando con cierto alivio. Ahora no deberían quedar más que el Onizuka muerto o inconsciente como mínimo en el suelo. Eso debería ser, por supuesto, de no ser porque la katana de Jin había desviado la bala en el momento exacto, había escuchado el disparo, sus reflejos habían logrado hacerlo frenar a duras penas milisegundos del impacto y la katana ahora era la que salía el humo por el desvío de la bala. Él jadeaba, temblando, su propia mano temblaba, viendo lo cerca que había estado de haber bajado lo suficiente la guardia para recibir un disparo. ¿Cuántos habían? ¿Seguiría Tezca en pie? Sus ojos fueron al suelo, viendo pedazos de… Un momento, ¿Arcilla? ¿Por qué diablos había arcilla en el suelo? El temor y la preocupación se extendió de nuevo. ¿Un miembro rival con un usuario de Akuma, quizás? Mantuvo su mano apretada en la katana, ahora solo siguiendo el rastro que lo estaba llevando lentamente hasta el destino…
Cuando vio a dos hombres, frente a un Tezca desorientado. Uno de ellos todavía con la katana, otro con una maza. El odio se dibujó en su rostro, viendo la lanza que el propio Tezca poseía, viendo que parecían haber también restos de arcilla en él. Su rostro goteaba con la cantidad de agua de la lluvia, no iba a dejar a nadie vivo, a ninguno.
![[Imagen: LqUtSgy.png]](https://i.imgur.com/LqUtSgy.png)
—Es a mí a quien estáis buscando.
Hizo un movimiento con su katana, en el instante que se escuchó un nuevo disparo que trataba de impactar de nuevo a Jin. Ahora, los tres francotiradores se centraban en el yakuza que acababa de llegar y, sin embargo, no fueron capaces de alcanzarlo cuando la katana pareció danzar en dos medios arcos, ambos diagonales, en movimientos expertos, contra los dos hombres que se encontraban frente al rubio. La sangre voló, el impacto fue directo pasando por el torso de ambos, quienes comenzaron a gritar de dolor. Ahora solo había ira en sus ojos, al instante que sacaba su daga de su bolsillo. Sus nudillos, ensangrentados y amoratados por los golpes que había dado sin freno en el puerto tratando de sacar la información que necesitaba antes de saber dónde estaba Tezca se veían claramente en el momento de retirar el arma.
![[Imagen: IULRDCn.png]](https://i.imgur.com/IULRDCn.png)
—No sabéis con quién os habéis metido…
La daga asomó, afilada, hasta los hombres que comenzaron a retroceder por el dolor y, por supuesto, aquella voz que solo lo caracterizaba a él, la voz que creaba temor, miedo y gritaba en silencio que sus vidas estaban ante el mismísimo demonio frente a ellos. No iba a dejar a ninguno de ellos con vida. A ninguno. Los mataría lenta y dolorosamente. Cómo se atrevían. Quién se atrevía. El apuñalamiento fue insano. Uno, tras otro, tras otro. La sangre ahora manchándolo por todas partes, yendo directo a los rostros, el pecho. Incluso cuando ya estaban muertos no podía parar de apuñalar, solo jadeando, la locura había hecho perder su propia cordura, el lugar en el que estaba, y con quién estaba. De no ser por la lluvia, probablemente todo su cuerpo estaría siendo inundada por la sangre de sus víctimas y, sin embargo, no podía parar. Era incapaz.
Tezca pudo haber muerto. Todo por su culpa.
NO LO IBA A PERMITIR.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
