31-12-2025, 12:10 PM
(Última modificación: 31-12-2025, 12:11 PM por Maki D. Zen'in.)
Maki estaba distraída ese día, más de lo normal, el motivo era muy pero muy fácil de apuntar Han… nunca había conocido alguien que llevase tan metida e implícita en su propio ser la música, en ella la música fluía y cantaba y siempre en ella habían tonadas de desvaríos y disociaciones, olvidando muchas veces cosas importantísimas como incluso comer, regresar a su barco e incluso donde pisar sin caer estrepitosamente desde el techo alto de una posada de mala muerte derecho al hospital.
Cuando se deslizo, perdió el paso, solo atino a maldecir, rodar e intentar agarrarse de algo, pero solo fue agarrada por su nuevo amigo que intrépidamente intento contenerla, Maki se agarró a él, casi con uñas y dientes. Su cercanía mientras caía le hizo sentir tan protegida, amada y cuidada que pensó en el amor tan intensamente que se le acongojo el corazón. Pero era demasiado efímero el momento, su cabeza sintió que como podría imaginarse, una caída a la muerte, el calor subió por su cuello y como es de esperar se sintió una tonta, estúpida e inexperta había hecho esto cientos de veces, pero desconcentrada y en su interior tan feliz por conocer a otro artista le jugó en contra.
Fue una dura caída, aunque estaba cubierta sintió cada impacto, cada dolor y cada hueso casi partido. Pero todo el daño fue absorbido por el otro, las astillas saltaron por todos lados, la madera crujió, la sangre mano y el dolor les arranco aullidos en pago a ambos. El parecía aun así no haber sufrido ningún daño, se liberó un poco de su agarre fuerte y cuando toco el suelo, salió rodando adolorida con la espalda echa pedazos, aunque poco daño sufrió, la contorsión tan violenta le mantuvo pegada al suelo unos minutos rodando y comprobando entre aullidos de dolor que no se hubiese quebrado nada… —HIJo… De tU PuTa MaDRe MaDerAs pOdrIdas de la GraN pUta— Se mantuvo en esa posición mientras en posición fetal se agarraba las piernas y finalmente decidió levantarse.
—Si, creo que estoy entera corazón… descuida… pero ay ay ay… tu…. Tu… hey!— Pudo ver que el joven no tenia mas que magulladuras y si no hubieran caído ambos desde esa altura, diría que solo se había recostado ahí para descansar la media tarde. ¿Qué demonios era de acero este tipo? Adelanto su mano para tocarle y comprobar que no fuese solamente un espíritu… noto sangre en el suelo, charcos como si hubiera algún duelo con espadas… —Pero que…— estuvo a centímetros de tocarle el pecho para ver si respiraba en realidad o era un zombi que volvía quizás a comerse a alguien del pueblo
Entonces la gente salió del interior del restaurante y Maki entonces se encendió y se lanzó contra el dueño agarrándole las ropas… —HEY PEDAZO DE ANIMAL… te dije el mes pasado que la viga principal del segundo techo… casi me mato pedazo de tacaño— Dijo con los dientes crujientes de ira… pero… poco... muy poco a poco comenzó a retroceder… suspiro largamente y bajo la cabeza ante la mirada horrorizada del dueño, mientras dos camareras corrieron a ayudar al pobre Han.
Presurosas lo levantaron, comprobando que no estuviera herido y el cocinero corría detrás de todos con una jarra de refresco para ambos. Pero Maki al ver el jugo tambaleándose con una furia irracional, hizo que este se devolviera de inmediato y fuera en cambio por una gran jarra de cerveza fría… Maki entonces puso en pie una vieja mesa algo coja y una silla rota… se sento en ella, acerco otra para Han y ahí se sento… respirando aliviada mientras miraba el techo parcialmente destruido. Mas tarde le daría una lista de materiales que debían comprarse al dueño y repararlo de mejor manera. El dueño se desarmo en disculpas especialmente con Han y le ofreció pagar gastos médicos si tenia algún dolor.
Cuando se sentó y el dueño se fue más relajado al saber que nadie había resultado tan herido, comenzaron las preguntas tenía un millón. Y otro mas que quizás nunca preguntaría. Pero entonces algo ensombreció la vista de Maki… unos caballos se detuvieron al otro lado de la calle, podían verse perfectamente desde la mesa improvisada donde se había sentado.
Quedo con la mano en el aire, con la palabra en la garganta, quería saber como era que este hombre que ciertamente no era un ciborg ni tenia huesos de acero había resultado ileso donde seguro Maki se habría roto todos los huesos o se habría abierto el cráneo, pero todo eso se desvaneció. Era… alguien que conocía perfectamente, uno que apenas descendió del caballo le miro y sonrió ampliamente.
Maki notoriamente trago saliva, amarga y acida, esperaba no ver ese rostro nunca más, un informante menor, pero demasiado violento como para enfrentarle, usaba armas de fuego, peleaba a distancia y Maki le había intentado matar en varias oportunidades pero siempre le venció. Los detalles del asunto… el mismo se encargaría de ponerlos en contexto.
—Alabados sean los dioses… no esperaba que continuases en esta horrenda isla… Buenos días Maki… Dónde está mi dinero Maki, no estarás pensando en huir he?— Dijo el hombre de perfecto blanco acercándose a la mesa con una especie de jodido nazi con un látigo colgando a su costado en el cinto, nunca se había enfrentado a el, pero si nunca pudo contra Sunran, menos aun con él y otro más. Apenas se acerco el otro se puso a la izquierda de Han… —Sunran… creo que no es el momento… esta con… su… novio?... ya sabes las reglas, los asuntos de la gente con la gente, no involucramos a seres queridos…— Dijo mirando de arriba abajo Howl a Sunran.
Maki era una princesa guerrera, el fuego corría por su sangre, pero contra estos dos no tenía nada que hacer, era beligerante pero no estúpida. Quiso decir algo, pero fue interrumpida. —Descuida Howl… solo bebemos con una vieja amiga no?... Maki?... terminamos esta jarra y nos vamos.— Dijo mientras alzaba la jarra de cerveza, y la comenzaba a vaciar en el cabello de la peliverde. Muy… muy lentamente acompañada de su sonrisa amplia, macabra e intimidatoria.
Cuando se deslizo, perdió el paso, solo atino a maldecir, rodar e intentar agarrarse de algo, pero solo fue agarrada por su nuevo amigo que intrépidamente intento contenerla, Maki se agarró a él, casi con uñas y dientes. Su cercanía mientras caía le hizo sentir tan protegida, amada y cuidada que pensó en el amor tan intensamente que se le acongojo el corazón. Pero era demasiado efímero el momento, su cabeza sintió que como podría imaginarse, una caída a la muerte, el calor subió por su cuello y como es de esperar se sintió una tonta, estúpida e inexperta había hecho esto cientos de veces, pero desconcentrada y en su interior tan feliz por conocer a otro artista le jugó en contra.
Fue una dura caída, aunque estaba cubierta sintió cada impacto, cada dolor y cada hueso casi partido. Pero todo el daño fue absorbido por el otro, las astillas saltaron por todos lados, la madera crujió, la sangre mano y el dolor les arranco aullidos en pago a ambos. El parecía aun así no haber sufrido ningún daño, se liberó un poco de su agarre fuerte y cuando toco el suelo, salió rodando adolorida con la espalda echa pedazos, aunque poco daño sufrió, la contorsión tan violenta le mantuvo pegada al suelo unos minutos rodando y comprobando entre aullidos de dolor que no se hubiese quebrado nada… —HIJo… De tU PuTa MaDRe MaDerAs pOdrIdas de la GraN pUta— Se mantuvo en esa posición mientras en posición fetal se agarraba las piernas y finalmente decidió levantarse.
—Si, creo que estoy entera corazón… descuida… pero ay ay ay… tu…. Tu… hey!— Pudo ver que el joven no tenia mas que magulladuras y si no hubieran caído ambos desde esa altura, diría que solo se había recostado ahí para descansar la media tarde. ¿Qué demonios era de acero este tipo? Adelanto su mano para tocarle y comprobar que no fuese solamente un espíritu… noto sangre en el suelo, charcos como si hubiera algún duelo con espadas… —Pero que…— estuvo a centímetros de tocarle el pecho para ver si respiraba en realidad o era un zombi que volvía quizás a comerse a alguien del pueblo
Entonces la gente salió del interior del restaurante y Maki entonces se encendió y se lanzó contra el dueño agarrándole las ropas… —HEY PEDAZO DE ANIMAL… te dije el mes pasado que la viga principal del segundo techo… casi me mato pedazo de tacaño— Dijo con los dientes crujientes de ira… pero… poco... muy poco a poco comenzó a retroceder… suspiro largamente y bajo la cabeza ante la mirada horrorizada del dueño, mientras dos camareras corrieron a ayudar al pobre Han.
Presurosas lo levantaron, comprobando que no estuviera herido y el cocinero corría detrás de todos con una jarra de refresco para ambos. Pero Maki al ver el jugo tambaleándose con una furia irracional, hizo que este se devolviera de inmediato y fuera en cambio por una gran jarra de cerveza fría… Maki entonces puso en pie una vieja mesa algo coja y una silla rota… se sento en ella, acerco otra para Han y ahí se sento… respirando aliviada mientras miraba el techo parcialmente destruido. Mas tarde le daría una lista de materiales que debían comprarse al dueño y repararlo de mejor manera. El dueño se desarmo en disculpas especialmente con Han y le ofreció pagar gastos médicos si tenia algún dolor.
Cuando se sentó y el dueño se fue más relajado al saber que nadie había resultado tan herido, comenzaron las preguntas tenía un millón. Y otro mas que quizás nunca preguntaría. Pero entonces algo ensombreció la vista de Maki… unos caballos se detuvieron al otro lado de la calle, podían verse perfectamente desde la mesa improvisada donde se había sentado.
Quedo con la mano en el aire, con la palabra en la garganta, quería saber como era que este hombre que ciertamente no era un ciborg ni tenia huesos de acero había resultado ileso donde seguro Maki se habría roto todos los huesos o se habría abierto el cráneo, pero todo eso se desvaneció. Era… alguien que conocía perfectamente, uno que apenas descendió del caballo le miro y sonrió ampliamente.
Sunran parterodillas y Howl
Maki notoriamente trago saliva, amarga y acida, esperaba no ver ese rostro nunca más, un informante menor, pero demasiado violento como para enfrentarle, usaba armas de fuego, peleaba a distancia y Maki le había intentado matar en varias oportunidades pero siempre le venció. Los detalles del asunto… el mismo se encargaría de ponerlos en contexto.
—Alabados sean los dioses… no esperaba que continuases en esta horrenda isla… Buenos días Maki… Dónde está mi dinero Maki, no estarás pensando en huir he?— Dijo el hombre de perfecto blanco acercándose a la mesa con una especie de jodido nazi con un látigo colgando a su costado en el cinto, nunca se había enfrentado a el, pero si nunca pudo contra Sunran, menos aun con él y otro más. Apenas se acerco el otro se puso a la izquierda de Han… —Sunran… creo que no es el momento… esta con… su… novio?... ya sabes las reglas, los asuntos de la gente con la gente, no involucramos a seres queridos…— Dijo mirando de arriba abajo Howl a Sunran.
Maki era una princesa guerrera, el fuego corría por su sangre, pero contra estos dos no tenía nada que hacer, era beligerante pero no estúpida. Quiso decir algo, pero fue interrumpida. —Descuida Howl… solo bebemos con una vieja amiga no?... Maki?... terminamos esta jarra y nos vamos.— Dijo mientras alzaba la jarra de cerveza, y la comenzaba a vaciar en el cabello de la peliverde. Muy… muy lentamente acompañada de su sonrisa amplia, macabra e intimidatoria.

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