[EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros II (Ashura y Rapax Gin)
#2
[personajeinvalido=2616]

Tras mi llegada a mi futuro hogar escuché a tres metros tras de mí el impacto de unas botas pesadas contra los tablones de madera que soportaban mi peso.

- Así que has decidido… -

No pude terminar la frase, pues un fuerte impactó estalló contra mis tímpanos y la fuerza del golpe me lanzó por los aires.

- El team fucked despega de nuevooooooooo - el gritó de Nicolás me acuchilló.

Mi haki de observación se activó como un acto reflejo para guiarme entre el polvorín que se había levantado. Mi cuerpo se perdió en su forma natural, entre hilos de humo que me descompusieron y me movieron con la violencia del impacto mientras mi mente se fusionaba con los alrededores.

A medida que mi haki se expandía a ciento nueve metros sentí a Korg y Quetzalli desplazarse en una dirección diferente a la mía, sentía como se alejaban, sentí a Rapax volar cerca de mí también presa de la violencia que nos acababa de impactar y sentí una nueva presencia en forma de un aura ventosa que soplaba con colores azulados y naranjas, aunque parecía confusa, era la culpable de lo que cojones hubiera pasado. Pero eso no era lo que me preocupaba, lo que me preocupaba era lo que no sentía. ¿Dónde estaba Artur?

Mientras volaba por los aires el odio galopó entre mis ideas desbocado, abriéndose paso como un caballo de guerra entre filas de infantería, mis pensamientos se amontonan mientras me azotaban ¿culpa? ¿pena? No, no sabía qué eran esas palabras ni mucho menos que significaban. Mientras me azotaba la ira. La ira de pensar que había perdido a otro miembro de mi tripulación, la ira de saber que una vez más era débil como para mantener lo que era mío, la ira de sentir que mis fuerzas volvían a mermar, la ira de no ganar.

No sabía si Artur había muerto o estaba a salvo. No… Ninguno habíamos sido capaces de esquivarlo, el impacto había sido terrible. Me empecé a generar desde los pies como hilos que me enhebraban, mi forma volvía tomarse como una columna de humo en la misma postura  en la que había salido volando. Como si fuera imperturbable. Empezó formándose por mis pies sobre los que el humo empezó a amontonarse como si me hubieran destruido con un cañón y después se fue formando todo lo demás, mi esencia volvía a base de pulsaciones después de haber bailado con la devastación, con una devastación que ella no había generado.

- Hmm - Gruñí. Gruñí porque si Artur no estaba y había alguien cerca significaba muchas cosas. Porque si Artur hubiera muerto significaba que empezaba perdiendo. Porque si mis hombres no dejaban de caer estaría solo. Porque si estuviera solo no dominaría el mundo. Por que si no cumplía mi sueño… No podría vengarme. No podría hacer que todos los demás sintieran mi ruina, mi pena, mi DOLOR.

Apreté los dientes con fuerza mientras acababa de formarse, apreté el agarre de mi fiel espada con mi mano derecha, mientras sentía el filo de la hoja del luto susúrrarme desde lugares muy lejanos, me pedía muerte, y a veces dudaba si era la de los demás o la mía.  Mi pelo, que era una columna de humo, empezaba a caer como una cascada en mi espalda mientras volvía a su forma y apreté con fuerza al odio que me recorría, para no dejarle escapar porque hoy le necesitaba más que nunca. Por qué quizá una vez más mis hombres y yo habíamos entrado en una empresa que nos supera por mi maldito sueño y mi espíritu suicida.

- Churrita… - Parecía querer alentarme, pero me equivocaba - Eres un mierdas. ESTO ES NUESTRO. ESTO ES LO QUE SOMOS. NOSOTROS SEREMOS EL FIN Y POR ESO DEBEMOS ACABAR. SER UN MUSHOKU SIGNIFICA AMAR A LA MUERTE. SER UN MUSHOKU SIGNIFICA SER LA MUERTE -

Frente a mí la calavera se elevaba, como si me observará, como si me desafiara. Parecía que decía: ven y tomame si puedes, mientras las palabras de Nicolás se fundían conmigo y alimentaban la ira que me impulsaba.

El caracalófono tiliquipitenítoco del puto comunista pelirrojo empezó a sonar, moví mi mano hacía él.

Lo iba a coger cuando sentí el aura naranja desaparecer junto a Korg y Quetzalli. Aquella guerra ya había empezado, los cañonazos solo fueron los fuegos artificiales de bienvenida. Mi mano se paró en seco, de nada servía, ahora ellos dos debían apañárselas solo.

Era un aura fuerte, pero… Debía confiar en ellos o por lo menos esperar a que lo debilitaran lo suficiente para terminar con lo que fuera esa cosa cuando me la encontrara. Rapax estaba cerca de mí, había caído a 10 metros a mi derecha, me giré hacia él.

- Vamos. Esto acaba de empezar - ordené mientras con el mentón le indicaba el camino hacía la ciudad que esperaba tras el puerto. Quisiéramos o no teníamos que seguir avanzando - El único camino es destruir el camino - dije mientras le apretaba los dientes y le dedicaba una sonrisa rota y forzada que enseñaba mis encías mientras el humo escapaba por los huecos de mi dentadura como si estuviera soltando la calada de un cigarro.

Ahora con mi haki de observación activo no podrían volver a pillarme de imprevisto o eso era lo que creía. A diez metros de nosotros se abría un camino que conducía desde el puerto hasta la ciudadela. Era el momento de llevar a cabo nuestra conquista.


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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros II (Ashura y Rapax Gin) - por Ashura - 31-12-2025, 08:12 PM

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