31-12-2025, 09:17 PM
La doble moral de Mei era un poco fascinante, a decir verdad. Estaba horriblemente ofendida de que el muchacho se hubiese colgado de su trasero, más que nada porque le había agarrado por sorpresa y por lo generalmente orgullosa que estaba de dicho posterior, pero le daba bastante igual que el pelirrojo ahora la viese en ropa interior. Era tal vez su fuerte afinidad por sus instintos más salvajes, o porque hacía bastante mucho calor en la condenada isla, pero terminar semidesnuda era el menor de sus problemas. Tal vez no se notaba porque todas sus musculosas le quedaban igual de horriblemente ajustadas, pero en ese minuto a sus pechos solos los tapaba un sostén deportivo gris, también hecho a mano. Le daría, si acaso, un poco de ternura que verla así le diese vergüenza, probándola equivocada sobre sus intenciones con ella.
- Hu… ¡Oops, mis disculpas entonces! ¡Ajajajá! -Mei se empezó a reír, mientras se rascaba la nuca con una de sus enormes garras. Su risa era estruendosa, y como se reía con ganas, tanto sus orejas como sus tetas rebotaban un poco. Una vez terminó de reírse de su propia idiotez, recibió con cuidado la chaqueta roja. Era bien bonita, si acaso un poco muy tapadora para el usual gusto de Mei. De haber sido mucho, mucho, mucho más grande, se la habría probado con gusto, pero era bastante claro que ni una de sus orejas entraba en eso- A ver, veamos… -Pero era terca. Tomando su propio pantalón roto, Mei improvisaría el atarlo con las cortas mangas de la chaqueta, apenas logrando creando un cinturón que le diese vuelta a su cadera. La chaqueta caería en frente de ella, tapando sus bragas… Por el frente, por atrás aún se le veía casi todo, pero era algo- ¡Listo, con eso nadie debería multarme! -Sí, había pasado algunas veces.
- Yo soy Mei, Mei Blackclaw -Se presentó con una sonrisa, y… Un poquito de culpa. No planeaba devolver los libros, pero… Ugh, iba en contra de su moral robarle a alguien que había sido bueno con ella- … Toma, tus libros. Me has hecho un favor así que… No puedo llevármelos -Los dejó caer frente al joven, junto con un suspiro. Se acomodó la oreja derecha como quien se acomoda el pelo, asegurando que ambas estuvieran cayendo detrás de sus hombros- Y trato de no robar demasiado por aquí, me he quedado mucho tiempo como para, tú sabes, no ser reconocible. Pero me gustan los libros y ando muuuuuy corta de efectivo, así que… -Se encogió de hombros, solo era la verdad de su situación.
- ¡Oh, me estás haciendo una oferta, Owen Yang? ¿Acostumbras ofrecerle tus servicios a las chicas que te muestran sus bragas? ¿Acaso estaba en lo correcto y si eres un pervertido? -Y con la sonrisa más altanera posible, Mei se agachó lo más que pudo para mirar a Owen, claramente buscando molestarlo un poco.
- Hu… ¡Oops, mis disculpas entonces! ¡Ajajajá! -Mei se empezó a reír, mientras se rascaba la nuca con una de sus enormes garras. Su risa era estruendosa, y como se reía con ganas, tanto sus orejas como sus tetas rebotaban un poco. Una vez terminó de reírse de su propia idiotez, recibió con cuidado la chaqueta roja. Era bien bonita, si acaso un poco muy tapadora para el usual gusto de Mei. De haber sido mucho, mucho, mucho más grande, se la habría probado con gusto, pero era bastante claro que ni una de sus orejas entraba en eso- A ver, veamos… -Pero era terca. Tomando su propio pantalón roto, Mei improvisaría el atarlo con las cortas mangas de la chaqueta, apenas logrando creando un cinturón que le diese vuelta a su cadera. La chaqueta caería en frente de ella, tapando sus bragas… Por el frente, por atrás aún se le veía casi todo, pero era algo- ¡Listo, con eso nadie debería multarme! -Sí, había pasado algunas veces.
- Yo soy Mei, Mei Blackclaw -Se presentó con una sonrisa, y… Un poquito de culpa. No planeaba devolver los libros, pero… Ugh, iba en contra de su moral robarle a alguien que había sido bueno con ella- … Toma, tus libros. Me has hecho un favor así que… No puedo llevármelos -Los dejó caer frente al joven, junto con un suspiro. Se acomodó la oreja derecha como quien se acomoda el pelo, asegurando que ambas estuvieran cayendo detrás de sus hombros- Y trato de no robar demasiado por aquí, me he quedado mucho tiempo como para, tú sabes, no ser reconocible. Pero me gustan los libros y ando muuuuuy corta de efectivo, así que… -Se encogió de hombros, solo era la verdad de su situación.
- ¡Oh, me estás haciendo una oferta, Owen Yang? ¿Acostumbras ofrecerle tus servicios a las chicas que te muestran sus bragas? ¿Acaso estaba en lo correcto y si eres un pervertido? -Y con la sonrisa más altanera posible, Mei se agachó lo más que pudo para mirar a Owen, claramente buscando molestarlo un poco.
