02-01-2026, 12:04 AM
Escuché sus palabras con cierto pánico; en parte tenía razón. Había logrado sobrevivir, sí, pero aquella emboscada fue sorpresiva y, de no haber reaccionado por puro instinto, pudo haber terminado en algo mucho peor. Aun así, y en mi defensa, sabía que iba a sobrevivir a eso. Siempre lo sabía. Como siempre. Como contra todo lo que se me cruzaba. Ese pensamiento, terco y casi arrogante, era el que me había mantenido en pie más veces de las que podía contar. Al final del día, este solo era un trabajo más… ¿verdad?
La confianza, sin embargo, empezaba a resquebrajarse. La herida en la pierna ardía ahora con una intensidad distinta, más profunda, como si el dolor hubiera decidido despertar tarde y reclamar su turno. Cada latido empujaba el malestar hacia arriba, volviendo mis pasos torpes y mi respiración más pesada. El mundo parecía inclinarse apenas, lo suficiente para hacerme dudar de mi propio equilibrio, y una sensación espesa de mareo se instaló detrás de mis ojos.
Tenía sueño. No, no era solo cansancio: era esa tentación peligrosa de cerrar los párpados, de dejar que el cuerpo tomara una decisión por mí. Aguarda. Me obligué a mantener la mente despierta, a clavar la mirada en lo que tuviera enfrente, a recordar que no podía dormirme todavía. No aquí. No ahora. Pero es que a este punto ya ni siquiera podía considerar en irme. — Te lastimaste, Jin ¡Casi mueres! Yo. No. Puedo. Morir ¡Te llamé para alertarte y fue en vano! ¿Me entiendes? ¿…Cómo… crees que me sentí cuando estabas tan distraído apuñalando a ese cuerpo que no notaste la puta bala que iba a por ti? ¿Cómo crees que… mierda… — Era irónico decirlo mientras sentía como mis músculos se relajaban en un vano intento de forzarme a más, no estaba logrando recuperarme de esto, cerré los ojos intentando descansar, quería consolarlo, de verdad quería eso pues mi trabajo todavía no estaba terminado pero de verdad estaba muy cansado.
Y tuve que hacer lo peor: Pedir ayuda, pero no sin antes arrancarme todo filtro del alma, aferrándome a la creencia de las palabras que iba a decirle. —Si no quieres perderme puedes comenzar a tratarme como TÚ compañero… Eres mi jefe, lo sé, pero no olvides que nos conocimos como iguales y no…— Un quejido salió de mis labios y el agarre de mi voz disminuyó: Menos agresivo, menos urgente y más suplicante. —Intento protegerte ¿Es que no lo ves? No tienes que tratarme como si fuera delicado… Estoy hecho de puta arcilla, Jin… Así que… solo… déjame…— Ahora si sentía la urgencia de la que hablaba el doctor tatuado, mi cuerpo dejaba de responder y comenzaba a sentir como descendía a la inconsciencia y en el último instante tuve que hacerlo ¿Ni siquiera podía terminar mi dialogo? A la mierda mi debilidad entonces. — Ayuda… estoy cansado…—
La confianza, sin embargo, empezaba a resquebrajarse. La herida en la pierna ardía ahora con una intensidad distinta, más profunda, como si el dolor hubiera decidido despertar tarde y reclamar su turno. Cada latido empujaba el malestar hacia arriba, volviendo mis pasos torpes y mi respiración más pesada. El mundo parecía inclinarse apenas, lo suficiente para hacerme dudar de mi propio equilibrio, y una sensación espesa de mareo se instaló detrás de mis ojos.
Tenía sueño. No, no era solo cansancio: era esa tentación peligrosa de cerrar los párpados, de dejar que el cuerpo tomara una decisión por mí. Aguarda. Me obligué a mantener la mente despierta, a clavar la mirada en lo que tuviera enfrente, a recordar que no podía dormirme todavía. No aquí. No ahora. Pero es que a este punto ya ni siquiera podía considerar en irme. — Te lastimaste, Jin ¡Casi mueres! Yo. No. Puedo. Morir ¡Te llamé para alertarte y fue en vano! ¿Me entiendes? ¿…Cómo… crees que me sentí cuando estabas tan distraído apuñalando a ese cuerpo que no notaste la puta bala que iba a por ti? ¿Cómo crees que… mierda… — Era irónico decirlo mientras sentía como mis músculos se relajaban en un vano intento de forzarme a más, no estaba logrando recuperarme de esto, cerré los ojos intentando descansar, quería consolarlo, de verdad quería eso pues mi trabajo todavía no estaba terminado pero de verdad estaba muy cansado.
Y tuve que hacer lo peor: Pedir ayuda, pero no sin antes arrancarme todo filtro del alma, aferrándome a la creencia de las palabras que iba a decirle. —Si no quieres perderme puedes comenzar a tratarme como TÚ compañero… Eres mi jefe, lo sé, pero no olvides que nos conocimos como iguales y no…— Un quejido salió de mis labios y el agarre de mi voz disminuyó: Menos agresivo, menos urgente y más suplicante. —Intento protegerte ¿Es que no lo ves? No tienes que tratarme como si fuera delicado… Estoy hecho de puta arcilla, Jin… Así que… solo… déjame…— Ahora si sentía la urgencia de la que hablaba el doctor tatuado, mi cuerpo dejaba de responder y comenzaba a sentir como descendía a la inconsciencia y en el último instante tuve que hacerlo ¿Ni siquiera podía terminar mi dialogo? A la mierda mi debilidad entonces. — Ayuda… estoy cansado…—

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