02-01-2026, 12:56 AM
Narrador / María Merlot
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El cielo era más azul…
El sol brillaba más…
La brisa olía mejor a mar…
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El cielo era más azul…
El sol brillaba más…
La brisa olía mejor a mar…
Y todo porque su Unnie había hecho acto de presencia en aquella deshabitada playa de Isla del Karate. No podía negarlo, que ella confiaba demasiado rápido en las personas que la trataban bonito, y la mujer de piel quemada siempre la trato con cordialidad, casi como la hermana que nunca tuvo, o si la tuvo, no la recordaba. La valkiria besada por el sol, como la había bautizado Jensen Valentine, era el ejemplo perfecto de lo que ella no era, y en el fondo deseaba ser: independiente, fuerte, hábil y un pilar para sus nakamas. María solo era la autoproclamada e inútil prisionera, que solo ostentaba locura y belleza. Claro, eso jamás la desanimo, pero si debía elegir como qué mujer ser, sin dudas sería la increíble peliverde.
Se separo de ella al escucharla responder sus preguntas, se alegraba de corazón al saber que los miembros de la tripulación estaban bien, en especial su hermano jurado Rojo — Oh, entiendo… — respondió sin perder su sonrisa, cuando ella le comento que casi no tenia tiempo para nada; por supuesto, en sus ojos se reflejaron un leve brillo de… tristeza, sabía que ser una guerrera implicaba entrenamiento y misiones, por eso comprendía que la espadachina, a diferencia de ella, tuviera su agenda ocupada… porque ella si era una pirata útil y admirable… algún día, ojala nunca, ella dejará su mentalidad de prisionera, y tal vez y solo tal vez, haría algo productivo con su vida… pero ese día no era hoy, ni mañana, y seamos honestos, quizás jamás.
Ahora, ella… se sentía en el medio de algo muy grande… de frente su Unnie, por detrás el Malvavisco. Cada uno interactuando con ella a su manera, pero aunque su compañera tenia entre sus manos sus mejillas, los ojos ámbar, y la sonrisa divertida, seguían al hombre que primero puso sus manos en cada hombro, y luego empezó a recitar frases apareciendo con cada una de estos vocablos, a la derecha e izquierda de su cabeza como un angelito bueno y un diablito malo, esa acción la hizo reír.
Se separo de ella al escucharla responder sus preguntas, se alegraba de corazón al saber que los miembros de la tripulación estaban bien, en especial su hermano jurado Rojo — Oh, entiendo… — respondió sin perder su sonrisa, cuando ella le comento que casi no tenia tiempo para nada; por supuesto, en sus ojos se reflejaron un leve brillo de… tristeza, sabía que ser una guerrera implicaba entrenamiento y misiones, por eso comprendía que la espadachina, a diferencia de ella, tuviera su agenda ocupada… porque ella si era una pirata útil y admirable… algún día, ojala nunca, ella dejará su mentalidad de prisionera, y tal vez y solo tal vez, haría algo productivo con su vida… pero ese día no era hoy, ni mañana, y seamos honestos, quizás jamás.
Ahora, ella… se sentía en el medio de algo muy grande… de frente su Unnie, por detrás el Malvavisco. Cada uno interactuando con ella a su manera, pero aunque su compañera tenia entre sus manos sus mejillas, los ojos ámbar, y la sonrisa divertida, seguían al hombre que primero puso sus manos en cada hombro, y luego empezó a recitar frases apareciendo con cada una de estos vocablos, a la derecha e izquierda de su cabeza como un angelito bueno y un diablito malo, esa acción la hizo reír.
Oye, tú, dile que sí.
Re… produ… Que dices MM… no… CLARO QUE NO… que me cuentas… espera… ven vam…
Re… produ… Que dices MM… no… CLARO QUE NO… que me cuentas… espera… ven vam…
Sus voces fueron una diversísima interacción, que solo pudo aumentar su regodeo y ganas de más. Al parecer no tenia permiso para reproducirse con el Malvavisco, una lastima porque estaba segura de que sus crías serían los seres más hermosos de todos los ecosistemas. Y paso, lo que tenia que pasar, su Unnie le grito las verdades al apuesto hombre de cabellos blanquecinos al tiempo que la apartaba del medio y él se alejaba evitando que su mano… se despegara de su cuerpo por culpa de la daga filosa de la mujer guerrera. María lo miro, y pudo ver la sonrisa encantadora y socarrona del sujeto, definitivamente, él… sería una distracción interesante.
Las palabras empezaron a ir de uno a otro, a lo que ella se mantuvo al margen, con sus manos hacia atrás como una chica buena. Ahora, en su posición pudo darse cuenta de varias cosas: el hermoso y sexy bikini de su hermana, ¡que bien le quedaba!; los increíbles ojos azules del hombre, eso aumentaba su aire de seducción y magnetismo. ¿Así que él se había imaginado a sus hijos? Si, claro. ¿Así que él era un “jodido virgen”? Si lo era… que gran desperdicio… ¿debería hacerle el favor de mostrarle el mundo de la pasión y la lujuria? Aunque desde que era dueña de su cuerpo, desde que Fantasma la rescato del asqueroso burdel, ella no había estado con nadie… y ciertamente, estaba disfrutando decir NO y poder sostenerlo sin temor o represalias. ¿Casarse? Él estaba diciendo locuras al nivel de sus desvaríos… ¿Acaso había encontrado a un compañero de travesuras? Ese pensamiento la animo, e hizo crecer el entusiasmo de querer conocerlo más y más — El blanco me queda precioso… — dijo a nadie en particular viendo su camisa, y siguiendo el juego sobre el matrimonio, claro, ellos estaban enfrascado en su propia lucha de voluntades, una lucha que la hizo disminuir su sonrisa cuando él hombre sujeto las muñecas de su Unnie… ¿Cómo se atrevía a profanarla? Eso no le gustaba… para nada. Él volvió a alejarse, parecía que en ese segundo entendió que podía perder… más que una mano si se confiaba de la sensual valkiria.
Las palabras siguieron brotando, como flores en primavera. Un discurso de lado y lado, y ella solo era una espectadora de la danza de voluntades. Él dijo su nombre pero lo desecharía en las profundidades de su cabeza, desde ahora y para siempre sería Malvavisco.
Las palabras empezaron a ir de uno a otro, a lo que ella se mantuvo al margen, con sus manos hacia atrás como una chica buena. Ahora, en su posición pudo darse cuenta de varias cosas: el hermoso y sexy bikini de su hermana, ¡que bien le quedaba!; los increíbles ojos azules del hombre, eso aumentaba su aire de seducción y magnetismo. ¿Así que él se había imaginado a sus hijos? Si, claro. ¿Así que él era un “jodido virgen”? Si lo era… que gran desperdicio… ¿debería hacerle el favor de mostrarle el mundo de la pasión y la lujuria? Aunque desde que era dueña de su cuerpo, desde que Fantasma la rescato del asqueroso burdel, ella no había estado con nadie… y ciertamente, estaba disfrutando decir NO y poder sostenerlo sin temor o represalias. ¿Casarse? Él estaba diciendo locuras al nivel de sus desvaríos… ¿Acaso había encontrado a un compañero de travesuras? Ese pensamiento la animo, e hizo crecer el entusiasmo de querer conocerlo más y más — El blanco me queda precioso… — dijo a nadie en particular viendo su camisa, y siguiendo el juego sobre el matrimonio, claro, ellos estaban enfrascado en su propia lucha de voluntades, una lucha que la hizo disminuir su sonrisa cuando él hombre sujeto las muñecas de su Unnie… ¿Cómo se atrevía a profanarla? Eso no le gustaba… para nada. Él volvió a alejarse, parecía que en ese segundo entendió que podía perder… más que una mano si se confiaba de la sensual valkiria.
Las palabras siguieron brotando, como flores en primavera. Un discurso de lado y lado, y ella solo era una espectadora de la danza de voluntades. Él dijo su nombre pero lo desecharía en las profundidades de su cabeza, desde ahora y para siempre sería Malvavisco.
Y no quiero matarte, ni venderte ni... ¿qué fue lo otro que dijiste? Hmm... olvídalo, no es importante.
Se enfoco en ella, a quien le dedico su encantadora sonrisa. Era bueno saberlo, que él no le haría ningún tipo de daño, y eso la motivaba mas a intentar conocerlo… hasta que dijo aquella frase “no es importante”. Así que era de ese tipo, el tipo que daba por perdidas sus ideas expresadas en voz alta, un dejó de decepción se instalo en su corazón, pensó que había encontrado a… alguien especial, pero él era como los demás, restándole importancia a sus pensamientos y tildándola de demente. Bueno, así había sido siempre, así que como vino el sentimiento se esfumo, y solo pudo devolverle la misma sonrisa seductoramente hermosa; que él le dio antes.
Y así sin más, vino otro discurso dónde directamente contradecía sus pensamientos anteriores… ¿Quería conocerla? ¿Lo que hay en su cabecita? ¿Lo había juzgado mal? ¿Debía darle otra oportunidad? Decisiones, decisiones, que se postergaron porque Maki también capto toda su atención, después de todo eran nakamas, se conocían mejor que otros individuos.
Y así sin más, vino otro discurso dónde directamente contradecía sus pensamientos anteriores… ¿Quería conocerla? ¿Lo que hay en su cabecita? ¿Lo había juzgado mal? ¿Debía darle otra oportunidad? Decisiones, decisiones, que se postergaron porque Maki también capto toda su atención, después de todo eran nakamas, se conocían mejor que otros individuos.
Quizás con la inútil máxima de todo el blues…
Eso la hizo sonreír, como si hubieran colocado una corona en su cabeza. Sus palabras rebosaban sinceridad y verdad, ella era una inútil, y su hermana no disfrazaba ese hecho, más bien ahí radicaba uno de sus encantos ¿no? Tomo su larga clineja y con la punta de su cabello intento taparse el inexistente sonrojo, demostrando que se sintió halagada por sus palabras. Luego, cuando dijo lo de “no ser lista” y lo de “Ash”, si sintió una punzaba en el pecho, porque estar desinformada no la hacia tonta, y bueno, ella tampoco entendía aun porque Fantasma la cuidaba tanto, tal vez, la razón fuera esa que dio la dama… aunque en el fondo, deseaba que fuera… bueno, no era el momento de ahondar en ese misterio.
Espera espera don Juan…
Maki se interpuso entre ambos, cortando la visión de la celeste de aquel Ángel tallado por los Dioses. María abrió los ojos, sorprendida por las acciones de la valkiria, aunque su sorpresa inicial se esfumo como llego, había interactuado demasiado con la peliverde para saber que ella… no caería ante de los encantos de cualquier “random” por muy hermoso y seductor que fuera… y así fue porque lo siguiente que supo es que lanzaba hacia ella una billetera, que a duras penas alcanzo a sujetar, en el intento el objeto bailo como una papa caliente en sus manos, pero logro sostenerlo — Lo tengo, lo tengo… — se rio con dulzura, mostrando naturalmente su belleza con un aura de ingenuidad.
Siguiendo las ordenes de su hermana dio algunos pasos hacia atrás, buscando en la billetera la información que ella quería pero no había gran cosa, solo una identificación con su linda cara en esta y muchos berrys. Un tipo aburrido… en papel — Uy… — musito como si hubiera encontrado un secreto horrorizante, estaba bromeando porque tenia que ponerle picante al asunto — Dama y Caballero, Bienvenidos a este unboxing… Hoy seré su anfitriona… María Merlot, a sus servicios. Chan chan chan… onomatopeya de suspenso primero que nada, hay que entender la envoltura de este misterio misterioso, grandioso, sustancioso… nos dice que hay valor, valor agregado, este cachivache no lo tiene cualquier común común, y eso ya lo sabíamos, que es un no común común — interpreto con alegría y encanto sirenezco, y por supuesto, con delirio como de costumbre; sin embargo, en sus palabras iban la verdad que sus ojos apreciaban y su olfato había percibido, esa billetera no pertenecía a un ciudadano promedio, había un lujo silencioso en la calidad del mismo, y su ojo de comerciante lo distinguió al instante — … según esta tarjetita… — saco la identificación, lo vio por un segundo: definitivamente, era apuesto, demasiado para un simple mortal, así que con una sonrisa traviesa beso la foto del ID — Si, nuestros pececitos serán preciosos… — comento entre risitas tontas, un poco cautivada por tal majestuoso homosapiens, la verdad, luego continuo — … Hasegawa Shin… Maria Merlot de Hasegawa…. Maria Hasegawa… Mario Hasegawa… Maki Hasegawa… Makio Hasegawa… Shin Hasegawa de Merlot… — empezó a combinar sus nombres, y el de sus futuros hijos, obviamente el nombre de la Tía Maki seria usado en uno de los vástagos — … 24 añitos… Uy, esta añejo… pero eso está bien… es lo que dicen del licor ¿No? Como buen vino, cuchillo de palo — comento mezclando los refranes que conocía, se escuchaba mejor, nada de una ruta lineal aburrida, así que con su adorable y angelical sonrisa continuo cotillando la identificación — … Pesa 80 kilogramos… de pura papirrrrrrricura, si me permiten agregar… y mide 1,91 metros de altura… ¿Será una L, Unnie? Bueno, no podía ser perfecto, en algo debía fallar — bromeo levantando el dedo meñique y moviéndolo al aire a una clarísima referencia masculina — … hay muchos berrys, ojala nos invite a comer… Ah, y también dice otra cosa esta cosita chismosa… — dijo como si fuera a hablar del clima, sabia que entre sus nakamas la mención de cierta facción siempre traía incomodidades, sucedía con Hyakinthos, con Jensen Valentine… ¿También sucedería con Maki? Bueno, iba a descubrirlo — … es un Marine. ¡Un hombre uniformado! Mi debilidaaaaaaad — comento como una damisela enamorada parpadeando sobremanera para luego lanzarle un beso al Malvavisco — … visto lo visto… mi conclusión es que no es una amenaza, bueno solo para mi corazón, deberíamos darle la oportunidad Unnie… ¡Vamos a conservarlo por el resto del día! Vamos a conocernos, y si resulta ser un tipo malo… me lo zampo en luna llena — propuso lo ultimo entre risitas, como si se tratara de una broma pero… no del todo, si escarbamos en su pasado lejano.
Sin más que agregar, se acerco a la mujer peliverde y metió la billetera dentro del sostén del traje de baño, para que ella la resguardara e hiciera lo que quisiera con el objeto del hombre, después de todo era su botín, ella lo robo. Si él quería recuperarlo, perdería las manos… y posiblemente la vida.
María se dio la media vuelta y fue al mar, a chapotear en la orilla entre las olas como la loca que era. Como le gustaba el agua, y como le gustaría que ellos dejaran de pelear e hicieran las pases… y por lo menos intentaran conocerse; porque si su Unnie decía que no, entonces hasta ahí llegaría su posible amistad con el Malvavisco Guapeton… Ella solo estaba esperando su resolución mientras cantaba con su irresistible voz de sirena una simpática canción; y bailaba al compás de su improvisado, pero buen, ritmo. Pateando el agua, levantando las manos, meneando su trenza, siendo simplemente feliz... siendo, la sirena loca y prisionera de los Manos Muertas.
Siguiendo las ordenes de su hermana dio algunos pasos hacia atrás, buscando en la billetera la información que ella quería pero no había gran cosa, solo una identificación con su linda cara en esta y muchos berrys. Un tipo aburrido… en papel — Uy… — musito como si hubiera encontrado un secreto horrorizante, estaba bromeando porque tenia que ponerle picante al asunto — Dama y Caballero, Bienvenidos a este unboxing… Hoy seré su anfitriona… María Merlot, a sus servicios. Chan chan chan… onomatopeya de suspenso primero que nada, hay que entender la envoltura de este misterio misterioso, grandioso, sustancioso… nos dice que hay valor, valor agregado, este cachivache no lo tiene cualquier común común, y eso ya lo sabíamos, que es un no común común — interpreto con alegría y encanto sirenezco, y por supuesto, con delirio como de costumbre; sin embargo, en sus palabras iban la verdad que sus ojos apreciaban y su olfato había percibido, esa billetera no pertenecía a un ciudadano promedio, había un lujo silencioso en la calidad del mismo, y su ojo de comerciante lo distinguió al instante — … según esta tarjetita… — saco la identificación, lo vio por un segundo: definitivamente, era apuesto, demasiado para un simple mortal, así que con una sonrisa traviesa beso la foto del ID — Si, nuestros pececitos serán preciosos… — comento entre risitas tontas, un poco cautivada por tal majestuoso homosapiens, la verdad, luego continuo — … Hasegawa Shin… Maria Merlot de Hasegawa…. Maria Hasegawa… Mario Hasegawa… Maki Hasegawa… Makio Hasegawa… Shin Hasegawa de Merlot… — empezó a combinar sus nombres, y el de sus futuros hijos, obviamente el nombre de la Tía Maki seria usado en uno de los vástagos — … 24 añitos… Uy, esta añejo… pero eso está bien… es lo que dicen del licor ¿No? Como buen vino, cuchillo de palo — comento mezclando los refranes que conocía, se escuchaba mejor, nada de una ruta lineal aburrida, así que con su adorable y angelical sonrisa continuo cotillando la identificación — … Pesa 80 kilogramos… de pura papirrrrrrricura, si me permiten agregar… y mide 1,91 metros de altura… ¿Será una L, Unnie? Bueno, no podía ser perfecto, en algo debía fallar — bromeo levantando el dedo meñique y moviéndolo al aire a una clarísima referencia masculina — … hay muchos berrys, ojala nos invite a comer… Ah, y también dice otra cosa esta cosita chismosa… — dijo como si fuera a hablar del clima, sabia que entre sus nakamas la mención de cierta facción siempre traía incomodidades, sucedía con Hyakinthos, con Jensen Valentine… ¿También sucedería con Maki? Bueno, iba a descubrirlo — … es un Marine. ¡Un hombre uniformado! Mi debilidaaaaaaad — comento como una damisela enamorada parpadeando sobremanera para luego lanzarle un beso al Malvavisco — … visto lo visto… mi conclusión es que no es una amenaza, bueno solo para mi corazón, deberíamos darle la oportunidad Unnie… ¡Vamos a conservarlo por el resto del día! Vamos a conocernos, y si resulta ser un tipo malo… me lo zampo en luna llena — propuso lo ultimo entre risitas, como si se tratara de una broma pero… no del todo, si escarbamos en su pasado lejano.
Sin más que agregar, se acerco a la mujer peliverde y metió la billetera dentro del sostén del traje de baño, para que ella la resguardara e hiciera lo que quisiera con el objeto del hombre, después de todo era su botín, ella lo robo. Si él quería recuperarlo, perdería las manos… y posiblemente la vida.
María se dio la media vuelta y fue al mar, a chapotear en la orilla entre las olas como la loca que era. Como le gustaba el agua, y como le gustaría que ellos dejaran de pelear e hicieran las pases… y por lo menos intentaran conocerse; porque si su Unnie decía que no, entonces hasta ahí llegaría su posible amistad con el Malvavisco Guapeton… Ella solo estaba esperando su resolución mientras cantaba con su irresistible voz de sirena una simpática canción; y bailaba al compás de su improvisado, pero buen, ritmo. Pateando el agua, levantando las manos, meneando su trenza, siendo simplemente feliz... siendo, la sirena loca y prisionera de los Manos Muertas.
... No puedo, no voy a parar de moverme... ♪♫
Es como si tuviera esta música en mi mente... ♫♪
Diciendo todo va a estar bien... ♪♫
Porque los jugadores van a jugar, jugar, jugar, jugar, jugar... ♪♫
Y los que odian van a odiar, odiar, odiar, odiar, odiar... ♪♫
Bebé, yo solo voy a sacudir, sacudir, sacudir, sacudir, sacudir... ♪♫
Es como si tuviera esta música en mi mente... ♫♪
Diciendo todo va a estar bien... ♪♫
Porque los jugadores van a jugar, jugar, jugar, jugar, jugar... ♪♫
Y los que odian van a odiar, odiar, odiar, odiar, odiar... ♪♫
Bebé, yo solo voy a sacudir, sacudir, sacudir, sacudir, sacudir... ♪♫
MM CANTANDO
Karma Fanático: Hyakinthos.
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