[Aventura T3 - P. Absoluto] - Bajo la Piedra de Sorbet
#3
[personajeinvalido=2874]


Los escenarios mentales, las noches imaginando entradas, situaciones, personas, incluso olores; todo se derrumba ante la mirada chocolate que todo lo observa y todo analiza. ¿Las estructuras abandonadas en Isla Karate habrán tenido el mismo nivel de organización? ¿Habrán sido minuciosamente ordenadas? ¿Contarán con el mismo nivel adquisitivo que se respira en el aire? No es un hueco de madera en medio de un montón de personas gritando por su favorito como si de animales de granja entrenados se tratase, no, consiste en algo más metódico, incluso agraciado y elegante.

El hombre del dojo, el pobre anciano trastornado, seguramente no habría sobrevivido a un entorno tan sofocante como aquel, ni como entrenador ni como apostador. Fuera de parecerle abrumador o incluso incómodo, la fémina sonríe de medio lado como suele hacerlo a menudo. ¿No es justamente eso lo que estaban buscando? Un ambiente sobrio en el qué obtener dinero sin las molestas interferencias de malos perdedores y explícitas amenazas.

Llegar ahí no ha sido especialmente sencillo, pero no hay nada que una apuesta amistosa entre ambos no pueda incentivar. Desde una copa de vino barato en una antigua taberna añejada por los años hasta largas e insípidas conversaciones con hombres de negocios, desde un gesto curioso e inocente hasta la insensatez de la astucia y el carisma embarnizado en picardía. La información se le escapa a las personas por pequeñas rendijas que ambos han explorado y explotado hasta dar con el objetivo de su búsqueda conjunta. La arena de combate bajo la superficie de Sorbet.

Los pasos se escuchan ruidosos y es lo único que realmente importa en el interior del recinto. En más de una ocasión ha notado que las voces parecen acalladas, que la fragua del combate es tan serena que resulta incómodo, como el silencio de un bosque repleto de venenosas serpientes a la espera de emboscar ilusos campistas. ¿Se convertirán en las víctimas o serán lo suficientemente sagaces como para evadir a las bestias que permanecen ocultas?

Una sola mirada a los combatientes le hace pensar que los verdaderos monstruos son los que se encuentran en los palcos, expectantes, con miradas fijas en la arena de combate, listos para empezar a reclamar números con la frialdad propia de lo inhumano. Ahora mismo Ryota y Runin se han convertido en piezas de ajedrez y al menos ella no tiende a sentir apego hacia el orden y el control. Ríe entre dientes ante la intervención del castaño sobre sus pensamientos.

—Fufufufu. Lo está siendo y, aún así, dudo que el viejito hubiera tenido alguna oportunidad en un lugar como este, cariño. —Sincera eleva los hombros como si intentase restarle importancia al hombre que alguna vez derrotaron. —Oh, andamos confiados, eso me gusta. —Asiente, porque ha sido más complejo hallar la puerta hacia el interior del establecimiento que haber obtenido la oportunidad de luchar en él.

Un nuevo rostro hace acto de presencia. ¿Se sentirá cómodo luchando en una arena con ese tipo de atuendo? Runin evalúa al nuevo con la curiosidad de quien encuentra algo divertido, lejos de juzgarlo, le agrada la propuesta que su presencia infiere; aún así, deja de prestar atención al dedicarse a arreglar su cabello, no quiere verse desalineada, ni siquiera cuando está a punto de ingresar a batirse en duelo.

¡Oh! ¿Una típica tríada?

La integración del tercer elemento se hace presente y una risa escapa de los labios de la fémina antes de perder la paciencia, tan entretenida como voluble; siente por un instante la necesidad de levantar el puño con el inefable deseo de golpear al castaño, no por la pregunta en cuestión sino por la seriedad que parece impregnar a ese tipo de detalles cuando están a punto de mostrar sus habilidades. Por obra y gracia de las palabras correctas, la fémina levanta el mentón, le ha dado donde más le gusta: el ego.

Ganarse a Runin es sencillo cuando se sabe qué ama ser un narciso, así es hasta que el castaño continúa apuntando a otra chica, después a otra y a otra y…


—Ojalá estuviéramos en grupos diferentes, cariño, para poder romperte la cara en la arena y ganar dinero con ello. —Porque ahora ha levantado la mano para darle un golpe fuerte en la cabeza a su compañero, tal como alguna vez vió a la madre de este hacerlo. —¡Ahora tengo que hacerlo sin ganar nada! —No contenta jala la mejilla de Ryota como si de uno de sus chicles se tratase.

—Ignóralo. —Molesta se cruza de brazos al fin, esta vez le habla a Barald. —Puede parecer y ser un payaso pero seguro te sorprenderá, cariño. Soy Runin. —Más relajada escucha las interminables cuestiones de Ryota, niega disfrutando del momento, incluso se ríe un poco ante la desfachatez del navegante. Los minutos transcurren y la puesta en escena se abre paso ante sus ojos.


Estira su cuerpo por última vez antes de colocarse los guantes en ambas manos. Predispuesta a lo que está a punto de suceder, cruza el dorso de sus manos formando una “X” y las golpea entre sí. De inmediato, una energía luminosa, similar al fuego, se extiende y envuelve por completo los guantes; con cada movimiento de su cuerpo, aquella fuerza parece prolongarse y recorrer los brazos. No siente nada porque no es fuego real, solo es la peculiaridad de su arma.

Los pasos resuenan contra la piedra, no puede evitar pensar que una mala caída podría significar más de un doloroso golpe. ¿Quizá por ello han optado por piedra y no por arena o un ring más suave? El mentón se eleva y la mirada se engancha en los palcos, incluso la bienvenida a los participantes ha sonado monótona, desabrida. El dinero mueve al mundo y ellos se han convertido en una moneda de cambio. Más centrada regresa la mirada hacia el frente. Sus oponentes ingresan al igual que ellos, la fémina relame sus labios con parsimonia.



—No tienes que repetirlo, cariño.

La sonrisa parece repentinamente más segura. Su objetivo se planta frente a ella cuando Runin se endereza solo para ser tomada por la cintura, repentinamente la atención sobre la azulada mujer se desvanece para centrarse en un hombre de prominentes músculos. ¿Lo ha hecho solo para enfrentarse a la fémina del equipo enemigo?

La amazona frunce el entrecejo con enervante apremio. Algo dentro de ella comienza a burbujear como si de un volcán a punto de estallar se tratase, es ira incontrolable, oscilante, tan abrasiva que corroe sus venas.



—RYOTAAAAAA…. ¡STAAAAAAAAAR….

La voz de la fémina se alza con rudeza, el eje del cuerpo de Runin desciende mientras el brazo derecho gira dos veces con rapidez cuando la campana de inicio suena y ella clava la mirada sobre su ahora oponente, sin ningún tipo de contemplación, cierra la distancia de dos metros con el musculoso hombre en un rápido desplazamiento hacia el frente; la cadera gira con violencia, deja caer el hombro derecho y el puño describe un arco pronunciado en un poderoso upper cut ascendente contra la mandíbula del hombre.



—TRIAAAAAAAAAAL!

Un upper cut que sacude el cuerpo de su rival y también su cerebro. Runin Kitay está enfadada, ignora todo a su alrededor para centrarse en lo único que tiene enfrente y eso es el rival con el que combatirá para quitarse la cólera de encima, es lo que hará, aunque el hombre no tenga nada que ver en la ecuación, tiene la mala suerte de ser su oponente.

Pero que el castaño se cuide, porque será el siguiente.



OFF ROL
[Imagen: MQT49Lq.png]


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RE: [Aventura T3 - P. Absoluto] - Bajo la Piedra de Sorbet - por Runin D. Kitay - 02-01-2026, 07:25 AM

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