02-01-2026, 09:21 AM
Su mentón temblaba, volviendo al recuerdo del momento en que, de la nada, todo se había vuelto borroso. Los cuerpos que a saber si sus hombres limpiarían, aquellos que solo habían sido masas de carne después de una secuencia de apuñalamientos masivos y sin sentido, ni siquiera para él mismo, que las había provocado. Apretó los puños…
Todo le daba vueltas. El dolor de su herida, el estrés que lo estaba llevando a esa situación, el intenso dolor en el pecho bajo la frustración de saber que no parecía escucharlo, incluso cuando su estado estaba siendo mucho peor que el propio. —Para ya de forzarte, Tezca. Ya sé que estás hecho de arcilla, lo vi hoy… Pero eso no te hace inmune. — Dudó, ¿tenía siquiera el derecho de abrazarlo ahora? Solo podía verlo frente a él, en silencio. Apretó los dientes. —No te considero delicado, te considero alguien importante. No puedo… Sencillamente no puedo dejarte tirado, eso es todo, ¿De acuerdo? No puedo.
—Ayuda… estoy cansado…—
Sus ojos se abrieron de par en par, agachándose a su altura. —¿Tezca…? — No. No. NO NO NO NO NO NO NO NO. MALDICIÓN. Sacudió al hombre, ahora inconsciente frente a él. Dio leves toques a su mejilla, pero no respondía. Solo… Un cuerpo inerte. Su pecho frenó en seco, sintió una punzada de dolor atravesarle el pecho.
Sus manos temblaban, ahora de nuevo, olvidando que estaba herido. Lo abrazó, su cuerpo, todavía temblando, ahora con puro terror. —No mueras. No dejaré que mueras… No lo hagas. No tienes… no tienes permiso. No puedes… — Cierto, no estaba solo. Elevó el cuerpo del hombre, devolviéndolo con cuidado hasta la camilla y solo pudo gritar un solo nombre. —¡HAKES! ¡VEN! ¡ESTÁ INCONSCIENTE! ¡AHORA! — La puerta se abrió de golpe a apenas segundos. El hombre, que se había hecho un café, parecía haber soltado la taza en un momento, corriendo hasta la habitación, abriendo la puerta en un momento, viendo al ahora inconsciente Tezca sobre la camilla.
—Jefe, su sangre… — Se quedó mudo, viendo ahora un estrés en los ojos de Jin, sus ojos, bajo los mismos, estaban rojos, cargados del estrés, ojeras que parecían no poder descansar. —Jefe. ¡JEFE!
No le importaba lo demás. Ni siquiera las represalias de su propio jefe, quien probablemente haría preguntas. Solo… quería que lo estabilizara. —¡JEFE! ¡Necesito que traiga la jeringa y las reservas de sangre de emergencia del mueble! — Los ojos de Jin, todavía desenfocados, miraron al médico. Sí… maldición. Tenía que moverse. No tardó en hacer los movimientos, caminando hasta el mueble, preparando todo lo que el propio médico le pedía, sin perder de vista a Tezca. Nunca, jamás recordó haberle rezado a un dios, ni siquiera con aquella creyente tan aferrada, nunca… Pero si había realmente algo allí arriba, por lo que más quisiera, que dejara vivir a ese hombre, incluso si era a cambio de su propia vida.
No supo cuánto tiempo había pasado, ni cuánto seguiría pasando. Solo supo que el médico había hecho lo que había podido y ahora lo estaba tratando a él, retirándole la bala, tratándola de la forma correcta y, finalmente, ser vendado. Pero, en todo ese momento, su mano apretaba la de Tezca, solo deseando que despertara, que saliera de ese estado. No importaba si solo tenía que esperar minutos, horas, días, semanas o meses… Suficientemente culpable se estaba sintiendo de haberlo expuesto al peligro de esa forma.
![[Imagen: WBWoIvL.png]](https://i.imgur.com/WBWoIvL.png)
—No voy a morir, te lo prometí Tezca. Maldita sea…
Todo le daba vueltas. El dolor de su herida, el estrés que lo estaba llevando a esa situación, el intenso dolor en el pecho bajo la frustración de saber que no parecía escucharlo, incluso cuando su estado estaba siendo mucho peor que el propio. —Para ya de forzarte, Tezca. Ya sé que estás hecho de arcilla, lo vi hoy… Pero eso no te hace inmune. — Dudó, ¿tenía siquiera el derecho de abrazarlo ahora? Solo podía verlo frente a él, en silencio. Apretó los dientes. —No te considero delicado, te considero alguien importante. No puedo… Sencillamente no puedo dejarte tirado, eso es todo, ¿De acuerdo? No puedo.
—Ayuda… estoy cansado…—
Sus ojos se abrieron de par en par, agachándose a su altura. —¿Tezca…? — No. No. NO NO NO NO NO NO NO NO. MALDICIÓN. Sacudió al hombre, ahora inconsciente frente a él. Dio leves toques a su mejilla, pero no respondía. Solo… Un cuerpo inerte. Su pecho frenó en seco, sintió una punzada de dolor atravesarle el pecho.
Lo estaba perdiendo.
Sus manos temblaban, ahora de nuevo, olvidando que estaba herido. Lo abrazó, su cuerpo, todavía temblando, ahora con puro terror. —No mueras. No dejaré que mueras… No lo hagas. No tienes… no tienes permiso. No puedes… — Cierto, no estaba solo. Elevó el cuerpo del hombre, devolviéndolo con cuidado hasta la camilla y solo pudo gritar un solo nombre. —¡HAKES! ¡VEN! ¡ESTÁ INCONSCIENTE! ¡AHORA! — La puerta se abrió de golpe a apenas segundos. El hombre, que se había hecho un café, parecía haber soltado la taza en un momento, corriendo hasta la habitación, abriendo la puerta en un momento, viendo al ahora inconsciente Tezca sobre la camilla.
—Jefe, su sangre… — Se quedó mudo, viendo ahora un estrés en los ojos de Jin, sus ojos, bajo los mismos, estaban rojos, cargados del estrés, ojeras que parecían no poder descansar. —Jefe. ¡JEFE!
![[Imagen: ECkqfvX.png]](https://i.imgur.com/ECkqfvX.png)
—Por lo que más quieras… sálvalo.
No le importaba lo demás. Ni siquiera las represalias de su propio jefe, quien probablemente haría preguntas. Solo… quería que lo estabilizara. —¡JEFE! ¡Necesito que traiga la jeringa y las reservas de sangre de emergencia del mueble! — Los ojos de Jin, todavía desenfocados, miraron al médico. Sí… maldición. Tenía que moverse. No tardó en hacer los movimientos, caminando hasta el mueble, preparando todo lo que el propio médico le pedía, sin perder de vista a Tezca. Nunca, jamás recordó haberle rezado a un dios, ni siquiera con aquella creyente tan aferrada, nunca… Pero si había realmente algo allí arriba, por lo que más quisiera, que dejara vivir a ese hombre, incluso si era a cambio de su propia vida.
No supo cuánto tiempo había pasado, ni cuánto seguiría pasando. Solo supo que el médico había hecho lo que había podido y ahora lo estaba tratando a él, retirándole la bala, tratándola de la forma correcta y, finalmente, ser vendado. Pero, en todo ese momento, su mano apretaba la de Tezca, solo deseando que despertara, que saliera de ese estado. No importaba si solo tenía que esperar minutos, horas, días, semanas o meses… Suficientemente culpable se estaba sintiendo de haberlo expuesto al peligro de esa forma.
Todo era culpa suya.
El médico lo observó, en silencio. Sabía que no era el mejor momento y, sin embargo, no podía aplazar las palabras que salieron de su boca. —Sabe que tengo que informar al Gran Jefe de esto... — No respondió, sabía qué significaba, y sabía que también era sinónimo de problemas serios. —Onizuka... Creo que está olvidando quién es... Tenga cuidado con lo que hace, y se lo digo porque sabe bien que lo aprecio.
—Hakes... Solo... déjame a solas un rato, ¿de acuerdo? Ya lidiaré con eso más tarde. — Ahora mismo no quería pensar en nada, solo estar tranquilo al lado del rubio. El médico lo observó, en silencio, cerrando los ojos y asintió con la cabeza. —Lo veré más tarde. — y, al fin, abandonó una vez más la estancia, ahora con el café más frío. Habría pasado por lo menos cuarenta minutos tratando a Tezca y de repente se sentía cansado.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
