4 de Primavera Año 17
Lo bueno de no poder ver es que ha podido permanecer tranquila por ahora, como si fuese su deber el avanzar por ambos, permaneció ignorante. No hubo consulta a Owen de lo que ha pasado, aun no… Sin embargo eventualmente tendrá que saber la verdad, porque la misma siempre la sigue de cerca, como si Dios no permitiera vivir en fantasías.
—Al final logramos encontrar unos cuantos ¡Maravilloso! Aunque gran parte del trabajo lo hizo Owen — juntó sus manos y sonrió con suavidad, aun así escondió su gesto de victoria detrás de sus dedos — Creo que había algo que los alejaba un poco sin importar lo mucho que los llamara — es un alguien quizás, pero no dio nombres o apuntó culpables ¿Cómo lo hará de todas maneras? Incapaz de ver, simplemente se ha dejado llevar, usando al pelirrojo como soporte para permanecer cerca. — Me pregunto qué habrá sido… ¿Podría preguntar para qué querías lagartos? Es simple curiosidad.
Sin importar la respuesta, no hay impresión o burla, porque incluso la razón más ridícula le pareció buena. Porque ahora puede comprender los caprichos y la curiosidad ¡Debe ser porque lo vive constantemente! No debería, porque es alejarse de la fe, esa de la cual tan devota fue ¡Es en realidad! Una parte de ella, sigue apegada a Dios, como si no lo pudiese soltar.
¿Por qué?
—Bueno, hemos cumplido parte de nuestro trato ¿No es así, Owen? por un momento creí que no lo lograríamos — seguro su vestido manchado, con un par de hojas demuestran que ha sido con más esfuerzo de lo que han querido al inicio, pero no lo suficiente para rendirse — Espero que también lo creas, Sohem. Si no podemos seguir buscando un poco más — porque no saben cuándo parar ¿Cuántos son suficientes? No existe un número, en un contrato que no está escrito ¡Y aunque existiese! No podría leerlo tampoco.
Todo depende de la palabra, como si hubiese un valor inmensurable en ellas.
—Pero si crees que está bien — se quedó en silencio unos segundos, como si pensara qué decir. Quiso encontrar las palabras adecuadas, porque las interacciones le han dado algunas pistas de que debe ser lista al hablar con él. No darse vueltas demás, por lo tanto fue al punto — Me gustaría que nos ayudaras a mejorar — porque ambos han decidido que quieren algo de él, en un ambición que avanza por distintos lados, pero que recae en solo un hombre, uno que viene con advertencia ¡Con doble en realidad! Porque el encuentro con los olvidados sigue presente, solo que no es el momento para ponerlo sobre la mesa.
—Siento que debe haber una forma de utilizar mi fruta como yo quiero — su mano se posó sobre su propio pecho — Sin lastimar a los demás, es solo que aun no sé cómo hacerlo, necesito ayuda con eso.
—Al final logramos encontrar unos cuantos ¡Maravilloso! Aunque gran parte del trabajo lo hizo Owen — juntó sus manos y sonrió con suavidad, aun así escondió su gesto de victoria detrás de sus dedos — Creo que había algo que los alejaba un poco sin importar lo mucho que los llamara — es un alguien quizás, pero no dio nombres o apuntó culpables ¿Cómo lo hará de todas maneras? Incapaz de ver, simplemente se ha dejado llevar, usando al pelirrojo como soporte para permanecer cerca. — Me pregunto qué habrá sido… ¿Podría preguntar para qué querías lagartos? Es simple curiosidad.
Sin importar la respuesta, no hay impresión o burla, porque incluso la razón más ridícula le pareció buena. Porque ahora puede comprender los caprichos y la curiosidad ¡Debe ser porque lo vive constantemente! No debería, porque es alejarse de la fe, esa de la cual tan devota fue ¡Es en realidad! Una parte de ella, sigue apegada a Dios, como si no lo pudiese soltar.
¿Por qué?
—Bueno, hemos cumplido parte de nuestro trato ¿No es así, Owen? por un momento creí que no lo lograríamos — seguro su vestido manchado, con un par de hojas demuestran que ha sido con más esfuerzo de lo que han querido al inicio, pero no lo suficiente para rendirse — Espero que también lo creas, Sohem. Si no podemos seguir buscando un poco más — porque no saben cuándo parar ¿Cuántos son suficientes? No existe un número, en un contrato que no está escrito ¡Y aunque existiese! No podría leerlo tampoco.
Todo depende de la palabra, como si hubiese un valor inmensurable en ellas.
—Pero si crees que está bien — se quedó en silencio unos segundos, como si pensara qué decir. Quiso encontrar las palabras adecuadas, porque las interacciones le han dado algunas pistas de que debe ser lista al hablar con él. No darse vueltas demás, por lo tanto fue al punto — Me gustaría que nos ayudaras a mejorar — porque ambos han decidido que quieren algo de él, en un ambición que avanza por distintos lados, pero que recae en solo un hombre, uno que viene con advertencia ¡Con doble en realidad! Porque el encuentro con los olvidados sigue presente, solo que no es el momento para ponerlo sobre la mesa.
—Siento que debe haber una forma de utilizar mi fruta como yo quiero — su mano se posó sobre su propio pecho — Sin lastimar a los demás, es solo que aun no sé cómo hacerlo, necesito ayuda con eso.
¿Es posible? Y si es así ¿Cómo lo puedo lograr?
¿Cuánto vale el secreto y cuánto estoy dispuesta a pagar?
Invaluable.
![[Imagen: Gwendolain.gif]](https://sig.grumpybumpers.com/host/Gwendolain.gif)
