Ryan estaba dejándose abrir poco a poco por la charla, después de todo, era verdad aquella chica tenia un don… El poder dialogar con la gente como lo hacia ella, era por lo menos tan poderoso como su Akuma no mi, lo cual hacia que el chiquillo de ojos azulados se preocupase en justa medida si es que esto era alguna especie de truco o simplemente era muy muy amable, queriendo tomar distancias fuertemente, pero al mismo tiempo quedándose para poder conocer un poco más de esta increíble chica.
Seria entonces que dentro del dialogo el de pelo azabache notaria la sorpresa en la voz de la mujer, parecía convencida que el era mayor y que por si fuera poco ¡Que tenía una historia que contar! Parecía que a ella le encantaba conocer gente, lo cual sorprendía a Ryan al mismo tiempo que estaba en desacuerdo con su punto de vista… -La gente suele ser horripilante, así que si… He vivido una vida tan horrible como la mencionas. – Expresaría cabizbajo mirando la sopa unos segundos, para luego como si esperara un truco sucio debajo de la mesa seguir ojeándote con la mirada en busca de tu reacción, a lo cual al parecer la mujer bajaría el perfil con un chiste rudimentario.
Así pues, Ryan empezaría a contarle un poco más de su pasado empezando desde el inicio, la esclavitud que él había tenido que ver desde la raíz, abriéndose únicamente porque sabía lo que era estar encadenado a un sitio que el mismo odiaba, teniendo que comentarle por reflejo y autodefensa lo siguiente -Se honesta… ¿Tú crees ser de verdad libre? – Cuestionaría aquel chiquillo en busca de sus ojos, como queriendo saber la verdad del universo que pasaba frente a sus ojos, mesclado con algo de pena de saber que tal vez estaba tocando terreno tan fangoso y apestoso de una herida que jamás podría sanar, pues después de ello, la chica empezaría a cambiar de tema, sabiendo que no era el lugar donde hablarlo.
-Si… El ramen esta bueno, debí probarlo en isla karate. – Explicaría a medias el chiquillo sin explicar porque había pasado por aquella isla, cosa de cuando empezaste con la ronda de preguntas el chico quedaría un poco atontado -Bueno ehm… - Se rascaría la nuca haciendo otra vez el tic de ponerse una mano en el cuello, justo encima del tatuaje – Me gustan los insectos, son fascinantes criaturas que jamás conocí en donde nací. – Le explicaría asintiendo levemente con un poco mas de brillo en sus ojos – Aunque, tal vez no sean del gusto de todos… Y bueno a lo que me dedico tampoco podría comentarlo mucho aquí. – Le sonreiría algo pícaro y cómplice, entre sus nervios, siendo en el momento que contesto la ultima pregunta que su cara cambio totalmente -Mi sueño es hacer un mundo donde todos seamos más libres. – Expresaría con determinación en su cara además de una seguridad que era solo digna de los guerreros mas grandes que a habido en la historia.
Seria entonces que dentro del dialogo el de pelo azabache notaria la sorpresa en la voz de la mujer, parecía convencida que el era mayor y que por si fuera poco ¡Que tenía una historia que contar! Parecía que a ella le encantaba conocer gente, lo cual sorprendía a Ryan al mismo tiempo que estaba en desacuerdo con su punto de vista… -La gente suele ser horripilante, así que si… He vivido una vida tan horrible como la mencionas. – Expresaría cabizbajo mirando la sopa unos segundos, para luego como si esperara un truco sucio debajo de la mesa seguir ojeándote con la mirada en busca de tu reacción, a lo cual al parecer la mujer bajaría el perfil con un chiste rudimentario.
Así pues, Ryan empezaría a contarle un poco más de su pasado empezando desde el inicio, la esclavitud que él había tenido que ver desde la raíz, abriéndose únicamente porque sabía lo que era estar encadenado a un sitio que el mismo odiaba, teniendo que comentarle por reflejo y autodefensa lo siguiente -Se honesta… ¿Tú crees ser de verdad libre? – Cuestionaría aquel chiquillo en busca de sus ojos, como queriendo saber la verdad del universo que pasaba frente a sus ojos, mesclado con algo de pena de saber que tal vez estaba tocando terreno tan fangoso y apestoso de una herida que jamás podría sanar, pues después de ello, la chica empezaría a cambiar de tema, sabiendo que no era el lugar donde hablarlo.
-Si… El ramen esta bueno, debí probarlo en isla karate. – Explicaría a medias el chiquillo sin explicar porque había pasado por aquella isla, cosa de cuando empezaste con la ronda de preguntas el chico quedaría un poco atontado -Bueno ehm… - Se rascaría la nuca haciendo otra vez el tic de ponerse una mano en el cuello, justo encima del tatuaje – Me gustan los insectos, son fascinantes criaturas que jamás conocí en donde nací. – Le explicaría asintiendo levemente con un poco mas de brillo en sus ojos – Aunque, tal vez no sean del gusto de todos… Y bueno a lo que me dedico tampoco podría comentarlo mucho aquí. – Le sonreiría algo pícaro y cómplice, entre sus nervios, siendo en el momento que contesto la ultima pregunta que su cara cambio totalmente -Mi sueño es hacer un mundo donde todos seamos más libres. – Expresaría con determinación en su cara además de una seguridad que era solo digna de los guerreros mas grandes que a habido en la historia.
