Todo tipo de servico, todo tipo de etiquetas [Pasad | Asherah Bel-Nadin | +18}
#16
Acepté el bocado después de un instante de observación silenciosa. No por duda, ni por pudor, sino porque hay gestos que dicen más que lo que ofrecen. El suyo no venía cargado de urgencia ni de revancha: era una devolución limpia, casi cuidadosa. Eso me bastó. Incliné apenas la cabeza y cerré los labios alrededor del cubierto con naturalidad, sin apuro, sin ceremonia. El sabor llegó primero; la intención, después.

Masticar fue una forma de asentir para recién entonces alzar la vista hacia él.

No dije nada de inmediato. No hacía falta adornarlo ni convertirlo en símbolo. Lo íntimo, cuando es genuino, no necesita ser subrayado.

Afuera, en la cocina, algo metálico chocó contra otra superficie; el sonido viajero me confirmó que el restaurante seguía vivo, que el mundo no se había detenido por nosotros, y eso me gustó. Nada de burbujas artificiales. Solo un momento bien puesto en la línea del día.

— Gracias — dije al fin, simple, honesta — Está bien hecho.

No hablaba solo del plato.

Me acomodé un poco mejor en la silla, acomodando también las alas con ese movimiento casi inconsciente que hago cuando me relajo. Lo observé mientras volvía a sentarse, mientras el cuerpo retomaba su eje, como si hubiera encontrado una posición menos defensiva, menos tensa. No era abandono: era ajuste. Y eso, para mí, siempre es buena señal.

— No te imaginé — retomé, con voz pareja — Eso sería otra cosa. Imaginar suele ser una forma elegante de no ver. Yo te vi. O al menos, vi lo que estabas mostrando en ese momento.

No lo dije como sentencia, sino como quien ordena una idea en voz alta para que no se pierda.

— Y lo que vi fue a alguien que se mueve mucho — continué — No solo en el espacio. Por dentro. Alguien que está acostumbrado a reaccionar, a adaptarse rápido, a leer el ambiente antes de decidir dónde poner el peso del cuerpo.

Tomé la bebida cítrica y di un sorbo pequeño, apenas lo suficiente para refrescarme.

— Eso no es poca cosa — añadí — Cansa tal vez, pero también te mantiene despierto. Es todo un tema.

Dejé el vaso a un lado y crucé las piernas con naturalidad, sin buscar efecto, sabiendo que igual lo habría. No porque me propusiera provocar, sino porque hay gestos que, simplemente, ocupan espacio.

— No como demasiado — respondí entonces a su pregunta, en el orden que pedía la charla — Nunca lo hice. Prefiero elegir bien, disfrutar, parar antes de perder la atención. Con la comida, con la ropa, con casi todo.

Una pausa mínima.

— Me interesa más la calidad que la acumulación. Supongo que es una manía adquirida.

Lo miré con un interés que ya no era defensivo, tampoco expectante. Era curioso, franco, ligeramente inclinado hacia adelante.

— Pero ahora me interesa saber de vos — dije — No el viajero en abstracto, no el hombre que responde cuando algo pasa. Vos.

Apoyé el antebrazo sobre la mesa, relajada, marcando cercanía modesta sin invadirla.

— ¿Qué hacés cuando no estás yendo de un lado a otro? — pregunté —¿Hay algo que te nombre cuando no estás en tránsito?

Mis dedos jugaron un instante con el borde del plato, distraídos.

— Y decime otra cosa — añadí, como quien suma una nota más a la melodía — ¿Qué pensabas hacer después de almorzar?

Levanté la mirada, sosteniéndola con calma.

— No te lo pregunto para atarte a nada — aclaré — Me interesa entender si sos de los que siguen caminando por inercia… o de los que dejan espacio para que el día les proponga algo distinto.

Me incliné apenas hacia atrás, dándole aire a la escena, a él, a la respuesta que pudiera venir.

— Porque — continué, sin dramatismo — a veces una mesa no es solo una pausa. A veces es un cruce. Y después de un cruce, cada uno decide si sigue solo, si cambia de rumbo… o si camina un tramo acompañado.

Tomé otro bocado, esta vez para mí, masticando despacio, consciente del tiempo que le estaba regalando para pensar.

— No te estoy pidiendo planes grandiosos — añadí, con una sonrisa leve, casi cómplice — Solo quiero saber hacia dónde apuntaban tus pasos antes de sentarte acá.

Dejé los cubiertos a un lado y volví a mirarlo, abierta, presente.

— A veces eso dice mucho más de alguien que cualquier historia larga.

El ruido del rededor volvió a filtrarse a lo lejos. Algún nuevo comensal entrando. Un plato que se movía, una voz baja dando indicaciones. El mundo seguía. Nosotros también.
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RE: Todo tipo de servico, todo tipo de etiquetas [Pasad | Asherah Bel-Nadin} - por Asherah Bel-Nadin - 02-01-2026, 11:50 PM

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