03-01-2026, 11:51 PM
(Última modificación: 12-01-2026, 01:09 AM por Akashi Lampedusa.
Razón: faltaba una cosilla
)
A la espalda de Lampedusa se dio un emocionante reencuentro, por lo visto. Vio de reojo como una coneja gigante se abalanzaba sobre el otro muchacho y decidió que lo mejor era hacer como que no había visto nada. Seguro que habían sido las setas que había robado Manolo, que debían de ser alucinógenas. Sí, debía de ser eso.
—¡Vosotros, Cabronazos! ¿Qué coño pensáis que estáis haciendo? —gritó el extraño sujeto que Manolo adoraba por alguna extraña razón. No le sonaba su cara. ¿Lo habría visto antes? Nah. De ser el caso se acordaría. Se puso en medio de Lampedusa y el otro tipo y la miró a ella con cara de pocos amigos—. Tú… Te dije que me devolvieras al pájaro cuando terminara la pelea, ¿Por qué no volviste a devolvérmelo cuando ya ha pasado casi dos meses, eh?
—¿De qué hablas, cara mierda? ¡A Manolo me lo encontré una mañana conmigo y no se quería despegar de mí! —Parpadeó varias veces, comprendiendo la situación—. Claro… ¡Tú eres el dueño del pájaro! —Puso los brazos en jarras, molesta—. Te parecerá bonito, ¿no? ¡Abandonar a un pájaro tan lindo como Manolo en un sitio como este! De no ser por mí no habría sobrevivido.
La mirada del pájaro demostraba lo contrario, pero una mirada furiosa bastó para que mirara hacia otro lado y comenzara a graznar con disimulo. Estúpido Manolo. Ya se la pagaría, ya…
—Y tú… —Se volvió hacia el joven—. ¿Desde cuándo te has vuelto tan popular entre las mujeres? Yo también quiero descansar mi cabeza entre unas tetas del tamaño de dos putos barcos.
—Encima de maltratador de pájaros, pervertido, ¡di que sí, colega, que se rifa una ostia y tienes todas las papeletas!
El tipo pasó de su comentario, se subió a unas cajas y gritó a pleno pulmón:
—¡CASTIGO DIVINO!
Y sin previo aviso, se abalanzó sobre Lampedusa y comenzó a sobarle… Las tetas… A ella… Un calor repentino, no de gusto, sino de ira homicida genocida, subió desde sus pies a la cabeza y se puso caliente como un volcán a punto de hacer erupción.
—Pero serás…
—Tú cállate, me debes este favor por no haberme traído a mi pajarraco antes.
—Buenas tardes para ustedes también, no los vi antes, pero sí están con Ryan, encantada de conocerlos, soy Hiiragi y me especializo en hacer negocios... y hablar con la gente sin que quieran echarme o iniciar una pelea de bar. —La voz solo hizo que se pusiera todavía más cabreada—. Espero que nos podamos llevar muy bien.
Y la guinda del pastel la puso una voz chillona y molesta de la que no sabía de donde procedía. El tal Reinolds, o como lo hubiera llamado la Araragi San, empezó a soltar gilipolleces mientras ella continuaba reuniendo energía para explotar y llevarse medio vecindario con ella. Poco… Faltaba muy poco…
—Hoy convoque a la mayoría de ustedes, para poder hablar de algo que nos beneficiara a todos… ¿Entramos? No quiero toparme con un marine aquí afuera.
—¡¡¡¡¡¡¡¡IROS TODOS A LA PUTA MIERDAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡PUFF!!!!!!!!
Los puños aparecieron desde su espalda y con ellos trató de golpear al sobón… Sin éxito.
—¡¡¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!
Agarró con sus propias manos al hijo de puta y comenzó a estrangularlo allí mismo, ejerciendo todas sus fuerzas hasta que logró que la soltara. Ahí fue cuando comenzó una lluvia de patadas y puñetazos hasta que se quedó bien a gusto.
—¡¡Con eso vas a aprender a no volver a tocarme las putas tetas, cementerio de canelones, cazurro, hijo de puta, tobogán de farlopa, picha ortopédica, cara de vulva!! ¡Puff!
—¡Vosotros, Cabronazos! ¿Qué coño pensáis que estáis haciendo? —gritó el extraño sujeto que Manolo adoraba por alguna extraña razón. No le sonaba su cara. ¿Lo habría visto antes? Nah. De ser el caso se acordaría. Se puso en medio de Lampedusa y el otro tipo y la miró a ella con cara de pocos amigos—. Tú… Te dije que me devolvieras al pájaro cuando terminara la pelea, ¿Por qué no volviste a devolvérmelo cuando ya ha pasado casi dos meses, eh?
—¿De qué hablas, cara mierda? ¡A Manolo me lo encontré una mañana conmigo y no se quería despegar de mí! —Parpadeó varias veces, comprendiendo la situación—. Claro… ¡Tú eres el dueño del pájaro! —Puso los brazos en jarras, molesta—. Te parecerá bonito, ¿no? ¡Abandonar a un pájaro tan lindo como Manolo en un sitio como este! De no ser por mí no habría sobrevivido.
La mirada del pájaro demostraba lo contrario, pero una mirada furiosa bastó para que mirara hacia otro lado y comenzara a graznar con disimulo. Estúpido Manolo. Ya se la pagaría, ya…
—Y tú… —Se volvió hacia el joven—. ¿Desde cuándo te has vuelto tan popular entre las mujeres? Yo también quiero descansar mi cabeza entre unas tetas del tamaño de dos putos barcos.
—Encima de maltratador de pájaros, pervertido, ¡di que sí, colega, que se rifa una ostia y tienes todas las papeletas!
El tipo pasó de su comentario, se subió a unas cajas y gritó a pleno pulmón:
—¡CASTIGO DIVINO!
Y sin previo aviso, se abalanzó sobre Lampedusa y comenzó a sobarle… Las tetas… A ella… Un calor repentino, no de gusto, sino de ira homicida genocida, subió desde sus pies a la cabeza y se puso caliente como un volcán a punto de hacer erupción.
—Pero serás…
—Tú cállate, me debes este favor por no haberme traído a mi pajarraco antes.
—Buenas tardes para ustedes también, no los vi antes, pero sí están con Ryan, encantada de conocerlos, soy Hiiragi y me especializo en hacer negocios... y hablar con la gente sin que quieran echarme o iniciar una pelea de bar. —La voz solo hizo que se pusiera todavía más cabreada—. Espero que nos podamos llevar muy bien.
Y la guinda del pastel la puso una voz chillona y molesta de la que no sabía de donde procedía. El tal Reinolds, o como lo hubiera llamado la Araragi San, empezó a soltar gilipolleces mientras ella continuaba reuniendo energía para explotar y llevarse medio vecindario con ella. Poco… Faltaba muy poco…
—Hoy convoque a la mayoría de ustedes, para poder hablar de algo que nos beneficiara a todos… ¿Entramos? No quiero toparme con un marine aquí afuera.
—¡¡¡¡¡¡¡¡IROS TODOS A LA PUTA MIERDAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡PUFF!!!!!!!!
Los puños aparecieron desde su espalda y con ellos trató de golpear al sobón… Sin éxito.
—¡¡¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!
Agarró con sus propias manos al hijo de puta y comenzó a estrangularlo allí mismo, ejerciendo todas sus fuerzas hasta que logró que la soltara. Ahí fue cuando comenzó una lluvia de patadas y puñetazos hasta que se quedó bien a gusto.
—¡¡Con eso vas a aprender a no volver a tocarme las putas tetas, cementerio de canelones, cazurro, hijo de puta, tobogán de farlopa, picha ortopédica, cara de vulva!! ¡Puff!
akuma
