04-01-2026, 06:16 PM
Era extraño que una chica tan bella, fuera parte de la iglesia, más aún que llevar ese tipo de harapos, pero parecía que todo encajaba en su lugar, había claustros donde las malditas obligaban a las mujeres y algunos hombres más desgraciados a vestir sus colores y los convertían a la fuerza en esclavos. ¿Será quizás una de estas órdenes? Maki detestaba a toda la iglesia con toda su alma, pensaba en los niños que usaban como armas, como herramientas y un sinfín de guerras silenciosas más. era despreciable y pensaba que no se podía caer más bajo que eso. Por ello siempre que podía se divertía haciéndoles pasar malos ratos. Pero esta chica parecía necesitar ayuda.
Su vista era extraña como si estuviera perdida en algo que Maki tenía, pero no podía seguirla ni tenía el tiempo de analizarla, solo pensaba en que haberla abofeteado había sido demasiado quizás. Pero parecía que no lo esperaba, ese era otro indicio que no era quien suponía. Pues las mojas solían estar preparadas, sobre todo las guerreras para responder con furia. Aunque cuando derribo a los otros dos se dio cuenta que quizás Maki se estaba haciendo cada vez más rápida y feroz en sus ataques. Cuando la tuvo entres sus manos, creyó notar algo de ¿Excitación?... no como se le ocurría… espera quizás esta tipa estaba pagando algún tipo de pecado vestida de esa forma. A veces estas religiosas de mierda tomaban a todas aquellas personas que tenían apetitos diferentes y les hacían entrar en penitencia. Eran crueles y malvadas. Era hermosa sin duda y privarla de placeres que Maki misma disfrutaba a destajo era algo inhumano, contranatura…
Debía salvarla, debía llevársela de las garras de estos desgraciados monjes de mierda. Odiaba toda la religión y sus reglas, sus tabúes sus códigos de mierda que solo hacían que la gente sufriera… apretó mas la mano de la chica y se apresuro a rondar las calles con velocidad. Siempre mirando hacia atrás y cuidando que nadie les siguiese… cuando por fin llegaron a un callejón… Maki algo excitada por la persecución trajo hacia si a la mujer a un rincón ocultas ambas de la multitud.
Ella somo la cabeza apretando a la prisionera rescatada contra ella… podía sentir su respiración agitada… asustada quizás y llena de emoción por escapar al fin de su yugo… medirá tenia el pecho húmedo. Quizás por el jugo de las frutas o por estar tanto al sol trabajando para ellas, el solo pensar en ello hacia crujir los dientes con furia. Quizás volvería después a quemar el claustro donde estaban pasando estas atrocidades. —Pobre niña… obligada a trabajar para esas escorias… no te preocupes estaremos a salvo… al menos les hemos perdido…— Se separo de la muchacha para ver mejor apoyada a la pared contigua intentando mirar más allá de donde el ángulo de las paredes se lo permitían dándole la espalda a la muchacha con los colores de las monjas… debían conseguirle ropa.
—Ven vamos… conseguiremos algo de ropa… conozco esta calle… y me deben un favor.— fue entonces que una vez mas tomo la mano de la muchacha y la arrastro a un par de puertas mas donde toco, pero nadie atendió. Chasqueo la lengua y con un empujón rompió la cerradura que crujió bajo su peso… el interior de la casa estaba lúgubre, parecía que no había nadie hace unos días así que sin revisar una mierda se dirigió al closet. Ahí había mucha ropa, pero quizás muy pequeña para la muchacha de grandes atributos… la miro y con un rostro serio le ordeno.
—Quítate eso.— Busco en su bolsillo algo, un encendedor, encendió un cigarrillo. Y con un agitar de su mano volvió a guardar el mechero. El aroma del cigarrillo claramente no era solo tabaco. Sino una mezcla nueva de hierva y cierto polvo que robo de su ultima misión. Una donde conoció a una chica con pequeñas alas de ángel…
Su vista era extraña como si estuviera perdida en algo que Maki tenía, pero no podía seguirla ni tenía el tiempo de analizarla, solo pensaba en que haberla abofeteado había sido demasiado quizás. Pero parecía que no lo esperaba, ese era otro indicio que no era quien suponía. Pues las mojas solían estar preparadas, sobre todo las guerreras para responder con furia. Aunque cuando derribo a los otros dos se dio cuenta que quizás Maki se estaba haciendo cada vez más rápida y feroz en sus ataques. Cuando la tuvo entres sus manos, creyó notar algo de ¿Excitación?... no como se le ocurría… espera quizás esta tipa estaba pagando algún tipo de pecado vestida de esa forma. A veces estas religiosas de mierda tomaban a todas aquellas personas que tenían apetitos diferentes y les hacían entrar en penitencia. Eran crueles y malvadas. Era hermosa sin duda y privarla de placeres que Maki misma disfrutaba a destajo era algo inhumano, contranatura…
Debía salvarla, debía llevársela de las garras de estos desgraciados monjes de mierda. Odiaba toda la religión y sus reglas, sus tabúes sus códigos de mierda que solo hacían que la gente sufriera… apretó mas la mano de la chica y se apresuro a rondar las calles con velocidad. Siempre mirando hacia atrás y cuidando que nadie les siguiese… cuando por fin llegaron a un callejón… Maki algo excitada por la persecución trajo hacia si a la mujer a un rincón ocultas ambas de la multitud.
Ella somo la cabeza apretando a la prisionera rescatada contra ella… podía sentir su respiración agitada… asustada quizás y llena de emoción por escapar al fin de su yugo… medirá tenia el pecho húmedo. Quizás por el jugo de las frutas o por estar tanto al sol trabajando para ellas, el solo pensar en ello hacia crujir los dientes con furia. Quizás volvería después a quemar el claustro donde estaban pasando estas atrocidades. —Pobre niña… obligada a trabajar para esas escorias… no te preocupes estaremos a salvo… al menos les hemos perdido…— Se separo de la muchacha para ver mejor apoyada a la pared contigua intentando mirar más allá de donde el ángulo de las paredes se lo permitían dándole la espalda a la muchacha con los colores de las monjas… debían conseguirle ropa.
—Ven vamos… conseguiremos algo de ropa… conozco esta calle… y me deben un favor.— fue entonces que una vez mas tomo la mano de la muchacha y la arrastro a un par de puertas mas donde toco, pero nadie atendió. Chasqueo la lengua y con un empujón rompió la cerradura que crujió bajo su peso… el interior de la casa estaba lúgubre, parecía que no había nadie hace unos días así que sin revisar una mierda se dirigió al closet. Ahí había mucha ropa, pero quizás muy pequeña para la muchacha de grandes atributos… la miro y con un rostro serio le ordeno.
—Quítate eso.— Busco en su bolsillo algo, un encendedor, encendió un cigarrillo. Y con un agitar de su mano volvió a guardar el mechero. El aroma del cigarrillo claramente no era solo tabaco. Sino una mezcla nueva de hierva y cierto polvo que robo de su ultima misión. Una donde conoció a una chica con pequeñas alas de ángel…

![[Imagen: Maki_NNM.gif]](https://sig.grumpybumpers.com/host/Maki_NNM.gif)
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