04-01-2026, 11:37 PM
Frustrado tras haber sido incapaz de lograr el equilibrio entre mi arena y mi rankyaku, me acuclillé sobre la arena pensativo, mientras jugaba con el control sobre mi elemento del cacho de cubo que había quedado en pie. Tornando la construcción improvisada en dos esferas, las hacía girar sobre el aire como si se tratase de una danza entre aves, o como si de esta forma pudiese evadirme en mis pensamientos para concentrarme, permaneciendo ajeno a todo. Sin embargo y para mi sorpresa, escuché una voz muy cercana en mi espalda que me sobresaltó — ¡Copacabana! — grité mientras perdía la concentración y me caía de culo acabando con mi espalda sobre la arena, haciendo que las esferas de arena con las que jugaba se desplomasen sobre la playa.
Mirando el mundo al revés y escuchando a la voz, fui alzando la mirada poco a poco, desde unas botas hasta ver un abrigo azul imposible de no reconocer. Viktor se había acercado a la playa y había observado mi rankyaku, alabando la habilidad que teníamos los Marines más diestros de poder cortar cosas sin utilizar el acero mientras se dirigía a una roca cercana para ponerse más cómodo. A su vez parecía interesado en aprender nuestra arte marcial, ya que aludía al hecho de depender de algo llamado "dial" para poder moverse — ¿Un dial? — dije desconociendo a qué se refería. Lo único cercano a esa palabra que conocía era el tone dial que me acompañaba desde hace años, pero dudaba de que un aparato de música pudiese ayudarle a moverse. Seguía escuchándole, hasta que al nombrar a Joe hizo que esbozase una sonrisa. Me parecía divertida la idea de poder aportar a que nuestro líder se llevase un susto y a su vez me enorgullecía el hecho de que alguien acudiese a mí para aprender algo, ya que dentro del grupo la única maestría que llevé a cabo había sido la de ser el maestro de ceremonias.
Finalmente y tras darme los buenos días, me puse en pie, mientras sacudía la arena de la playa de mi pantalón y mi pelo, peinándolo a su vez hacia atrás con mi mano diestra. — ¡Kakahaha! — me reí al volver a ser consciente de lo ridícula que había sido la escena en la que yo perdía el equilibrio y me caía sobre la arena. — Buenos días Viktor, perdona que no te haya oído llegar pero... — aparté a un lado mi media máscara, mostrando las secuelas de haber perdido un ojo y la oreja — aún no he encontrado a nadie que arregle este estropicio y hay cosas que se me complican, ¿me sigues? — volví a recolocarme la media máscara, pensando en sus palabras — Será un placer enseñarte lo que sé... sobre todo si eso sirve para asustar a Joe — dije con una sonrisa ladina. — Justo me encontraba intentando darle mi toque especial al Rokushiki, algo más estiloso y distintivo... no ser igual que el resto — volví a patear el aire de forma diagonal hacia el lugar en el que se encontraba el cubo, sin usar el rankyaku pero sí lanzando arena con mi movimiento — pero mantener el equilibrio de dos cosas a la vez es complicado — pronto volví a darme cuenta de que estaba volviendo a caer en mi manía de hablar demasiado, yéndome del tema. — Pero sobre el rokushiki... — empecé a observarle de una forma analítica — Con las katanas no te hace falta el rankyaku, ni el shigan... tampoco creo que quieras bloquear algo con tu cuerpo si ya tienes tu propio acero... también es verdad que me has dicho que quieres mejorar tu movilidad ¡kakahaha! — volvía a irme por las ramas sin darme cuenta — ¿Conoces de qué va el rokushiki? ... ahora que lo pienso, si has mencionado lo de querer moverte mejor sólo viendo un rankyaku, supongo que sí conocerás algo... qué extraño es hacer de maestro — posé mis manos sobre mi cintura, en forma de jarra. — Céntrate Apolo. — me di una palmada en la mejilla con mi diestra — Normalmente a los reclutas se les enseña un orden concreto de habilidades para que vayan familiarizándose pero con tu nivel creo que podremos ir más rápido. Bien... esquivar, caminar por el aire y propulsarse, ¿por cuál de estas tres técnicas quieres empezar? Estamos en un territorio especial y creo que nos será de utilidad — moviendo los dedos de los pies, notaba el contacto de la arena de la playa. Se me empezaban a ocurrir algunas ideas.
Mirando el mundo al revés y escuchando a la voz, fui alzando la mirada poco a poco, desde unas botas hasta ver un abrigo azul imposible de no reconocer. Viktor se había acercado a la playa y había observado mi rankyaku, alabando la habilidad que teníamos los Marines más diestros de poder cortar cosas sin utilizar el acero mientras se dirigía a una roca cercana para ponerse más cómodo. A su vez parecía interesado en aprender nuestra arte marcial, ya que aludía al hecho de depender de algo llamado "dial" para poder moverse — ¿Un dial? — dije desconociendo a qué se refería. Lo único cercano a esa palabra que conocía era el tone dial que me acompañaba desde hace años, pero dudaba de que un aparato de música pudiese ayudarle a moverse. Seguía escuchándole, hasta que al nombrar a Joe hizo que esbozase una sonrisa. Me parecía divertida la idea de poder aportar a que nuestro líder se llevase un susto y a su vez me enorgullecía el hecho de que alguien acudiese a mí para aprender algo, ya que dentro del grupo la única maestría que llevé a cabo había sido la de ser el maestro de ceremonias.
Finalmente y tras darme los buenos días, me puse en pie, mientras sacudía la arena de la playa de mi pantalón y mi pelo, peinándolo a su vez hacia atrás con mi mano diestra. — ¡Kakahaha! — me reí al volver a ser consciente de lo ridícula que había sido la escena en la que yo perdía el equilibrio y me caía sobre la arena. — Buenos días Viktor, perdona que no te haya oído llegar pero... — aparté a un lado mi media máscara, mostrando las secuelas de haber perdido un ojo y la oreja — aún no he encontrado a nadie que arregle este estropicio y hay cosas que se me complican, ¿me sigues? — volví a recolocarme la media máscara, pensando en sus palabras — Será un placer enseñarte lo que sé... sobre todo si eso sirve para asustar a Joe — dije con una sonrisa ladina. — Justo me encontraba intentando darle mi toque especial al Rokushiki, algo más estiloso y distintivo... no ser igual que el resto — volví a patear el aire de forma diagonal hacia el lugar en el que se encontraba el cubo, sin usar el rankyaku pero sí lanzando arena con mi movimiento — pero mantener el equilibrio de dos cosas a la vez es complicado — pronto volví a darme cuenta de que estaba volviendo a caer en mi manía de hablar demasiado, yéndome del tema. — Pero sobre el rokushiki... — empecé a observarle de una forma analítica — Con las katanas no te hace falta el rankyaku, ni el shigan... tampoco creo que quieras bloquear algo con tu cuerpo si ya tienes tu propio acero... también es verdad que me has dicho que quieres mejorar tu movilidad ¡kakahaha! — volvía a irme por las ramas sin darme cuenta — ¿Conoces de qué va el rokushiki? ... ahora que lo pienso, si has mencionado lo de querer moverte mejor sólo viendo un rankyaku, supongo que sí conocerás algo... qué extraño es hacer de maestro — posé mis manos sobre mi cintura, en forma de jarra. — Céntrate Apolo. — me di una palmada en la mejilla con mi diestra — Normalmente a los reclutas se les enseña un orden concreto de habilidades para que vayan familiarizándose pero con tu nivel creo que podremos ir más rápido. Bien... esquivar, caminar por el aire y propulsarse, ¿por cuál de estas tres técnicas quieres empezar? Estamos en un territorio especial y creo que nos será de utilidad — moviendo los dedos de los pies, notaba el contacto de la arena de la playa. Se me empezaban a ocurrir algunas ideas.
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