05-01-2026, 02:14 AM
Ante el desafío del hombre, sus cejas se mantenían fruncidas, ella con las manos en la cintura. No se vio amenazada siquiera por la altura ajena, solo posicionó sus manos entre sus caderas, manteniéndole la mirada, sin apartarla. —Parece que además de eso no sabes captar indirectas. Que seas limpio físicamente no te convierte en alguien que use bien las palabras. Seguro que ni siquiera eres capaz de ligar con una bocaza como la tuya. — La mano de Jin se posicionó sobre un lateral de su frente, suspirando largamente. Eso iba a ser más difícil de lo que pensaba. Conocía de sobra el comportamiento del Maeda, pero no esperaba que fuera a tocar directamente un tema sensible con la muchacha. Al menos, lejos de eso, Jin tomó la iniciativa de que ambos rompieran distancias, buscando calmar el ambiente.
No era tampoco un secreto, ambos hermanos huérfanos, lo que sí lo era sin embargo fue la forma en la que ambos quedaron huérfanos. Akura trató de calmarse, respirando profundamente, cerrando sus ojos. Una, dos, tres inhalaciones. En ese momento es que se da cuenta de lo que ocurre. De repente el rifle, apuntando directamente al yakuza. Ella tembló, con los ojos abiertos como platos. Jin, sin embargo, no se movió, solo observó la boca del arma en su dirección. Sus ojos se apagan, en su estado de instinto de supervivencia, los ojos revisan sus dedos, el movimiento de sus manos. Lo que sí hace es retirar el cigarrillo de entre sus labios, mirándolo con firmeza.
El disparo hace eco en el parque, la bala perdiéndose a saber dónde, junto al grito de la muchacha, quien jadeaba ahora, como si acabara de ver un fantasma. De repente, comenzó a jadear, el aire comenzó a fallarle y, del mismo modo, sus piernas, dejando caer sus rodillas hasta el suelo. Lluvias de emociones recorrieron a la muchacha, que de repente estaba comenzando a sufrir de un ataque de asma. Ella nunca había visto morir a nadie, odiaba la sangre sin sentido. Los pinceles cayeron entre el césped, del mismo modo que sus rodillas. Sus labios se encontraban entreabiertos, buscando respirar, como si realmente hubieran fallado sus pulmones.
—¿Akura? — Los ojos de Jin fueron a la menor de los tres, viéndola agarrarse del cuello de su ropa, apretándola con firmeza, luchando por respirar. —Eh, eh. Akura, cálmate. ¡Akura! — Se apartó de la mira del joven, arrodillándose al lado de la chica, quien comenzaba a temblar violentamente. El abrazo de Jin no tardó en llegar, apretándola con sumo cuidado contra él, con una mano sobre la nuca de la muchacha. —Sh, sh, ya. Ya pasó. Sh. Está todo bien, cálmate. Recuerda respirar. — Le resultaba frustrante encontrarse con semejante episodio, uno que no esperaba en ella, también siendo nuevo para él. —Akura. — No iba a perderla. Sus ojos se elevaron, buscando con súplica la mirada del joven. —Ayúdala. Por lo que más quieras, ayúdala. No respira. No… no respira. No está respirando… — Él mismo estaba comenzando a entrar en pánico. Sus manos temblaban, sosteniendo a la muchacha. En algún momento escuchó su conversación, en alguno. Un lugar, sí, por un momento olvidó por qué había llevado a Kiyoshi. Elevó una de sus manos, temblando, tratando de ordenar sus pensamientos.
Tenía que calmarse, él mismo estaba entrando en pánico. Apartó a la muchacha de sus brazos con cuidado. Los sonidos ahogados persistían, ahora más sonoros, como si hubiera algo en su interior que la estuviera ahogando. —Akura, te pondrás bien. Te pondrás bien. ¿De acuerdo? Mírame. — Tomó las mejillas de la muchacha, con cuidado, pero no parecía estar concentrada. Volvió la mirada hacia el médico, ahora tomando a la muchacha en brazos. No podía perder tiempo.
![[Imagen: XFl4elu.png]](https://i.imgur.com/XFl4elu.png)
—Le haría gracia saber que tampoco los tengo, joven Maeda.
No era tampoco un secreto, ambos hermanos huérfanos, lo que sí lo era sin embargo fue la forma en la que ambos quedaron huérfanos. Akura trató de calmarse, respirando profundamente, cerrando sus ojos. Una, dos, tres inhalaciones. En ese momento es que se da cuenta de lo que ocurre. De repente el rifle, apuntando directamente al yakuza. Ella tembló, con los ojos abiertos como platos. Jin, sin embargo, no se movió, solo observó la boca del arma en su dirección. Sus ojos se apagan, en su estado de instinto de supervivencia, los ojos revisan sus dedos, el movimiento de sus manos. Lo que sí hace es retirar el cigarrillo de entre sus labios, mirándolo con firmeza.
¡BANG!
—¡JIN!
El disparo hace eco en el parque, la bala perdiéndose a saber dónde, junto al grito de la muchacha, quien jadeaba ahora, como si acabara de ver un fantasma. De repente, comenzó a jadear, el aire comenzó a fallarle y, del mismo modo, sus piernas, dejando caer sus rodillas hasta el suelo. Lluvias de emociones recorrieron a la muchacha, que de repente estaba comenzando a sufrir de un ataque de asma. Ella nunca había visto morir a nadie, odiaba la sangre sin sentido. Los pinceles cayeron entre el césped, del mismo modo que sus rodillas. Sus labios se encontraban entreabiertos, buscando respirar, como si realmente hubieran fallado sus pulmones.
—¿Akura? — Los ojos de Jin fueron a la menor de los tres, viéndola agarrarse del cuello de su ropa, apretándola con firmeza, luchando por respirar. —Eh, eh. Akura, cálmate. ¡Akura! — Se apartó de la mira del joven, arrodillándose al lado de la chica, quien comenzaba a temblar violentamente. El abrazo de Jin no tardó en llegar, apretándola con sumo cuidado contra él, con una mano sobre la nuca de la muchacha. —Sh, sh, ya. Ya pasó. Sh. Está todo bien, cálmate. Recuerda respirar. — Le resultaba frustrante encontrarse con semejante episodio, uno que no esperaba en ella, también siendo nuevo para él. —Akura. — No iba a perderla. Sus ojos se elevaron, buscando con súplica la mirada del joven. —Ayúdala. Por lo que más quieras, ayúdala. No respira. No… no respira. No está respirando… — Él mismo estaba comenzando a entrar en pánico. Sus manos temblaban, sosteniendo a la muchacha. En algún momento escuchó su conversación, en alguno. Un lugar, sí, por un momento olvidó por qué había llevado a Kiyoshi. Elevó una de sus manos, temblando, tratando de ordenar sus pensamientos.
![[Imagen: Ao5kOJI.png]](https://i.imgur.com/Ao5kOJI.png)
—Una casa… Cerca…
Tenía que calmarse, él mismo estaba entrando en pánico. Apartó a la muchacha de sus brazos con cuidado. Los sonidos ahogados persistían, ahora más sonoros, como si hubiera algo en su interior que la estuviera ahogando. —Akura, te pondrás bien. Te pondrás bien. ¿De acuerdo? Mírame. — Tomó las mejillas de la muchacha, con cuidado, pero no parecía estar concentrada. Volvió la mirada hacia el médico, ahora tomando a la muchacha en brazos. No podía perder tiempo.
![[Imagen: zDiuCpH.png]](https://i.imgur.com/zDiuCpH.png)
—Ven conmigo. Si quieres un maldito lugar, lo tengo preparado para ti, pero primero ayúdala.
Trató de acomodarla, buscando que el joven aplicara los primeros auxilios, o lo que fuera que el médico pudiera hacer para que la muchacha volviera a respirar de nuevo.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
