Mirada de hielo [Priv. Jin] [Pasado]
#3
Tensión.

Ganarse la vida por medio de actividades de moralidad dudosa causaba tensión.

Cada paso que daba debía estar vigilado, cada persona que lo rodeara debía ser estudiada cuidadosamente, por eso, las sorpresas en tardes lluviosas, en donde borrar rastros de la existencia de una persona es demasiado fácil, no le agradan para nada.

La farmacia podía estar en un lugar público, sí, nadie le impedía a un ciudadano empapado por la lluvia entrar en ella, pero…siendo sinceros ¿Qué persona normal se atrevería a salir de su casa con semejante torrencial? No, nadie en su sano juicio…Solo aquellos que pudieran aprovechar las inclemencias del tiempo para beneficio propio.

Por eso sus dedos se cerraron con fuerza en la tela de su pantalón mientras sus ojos ambarinos, cubiertos con sus lentes transparentes, viajaban desde el viejo dueño de la botica hasta el par de recién llegados. Un par tan distinto uno del otro que era incluso extraño que estuvieran juntos.

No. No solo eso. El pelirrojo parecía una persona común y corriente, un chico despreocupado como los muchos que había en el mundo, pero era el pelinegro quien le preocupaba.

Esos ojos tan fríos como un iceberg no eran normales, creía haberlos visto antes en algún lugar, pero por más que estudiara al sujeto, su memoria no era suficiente para recordarlo. Era lo malo de su poca retentiva, por eso se obligaba a estar alerta ante cualquiera que pudiera parecerle mínimamente sospechoso, porque de ese modo podría prever cualquier ataque inesperado…algo que debía tener en sus cálculos considerando su “profesión”.

Escuchó el intercambio de palabras entre el pelirrojo y el anciano, bueno, más que intercambio fue un monólogo de un solo lado, pues el viejo solo le sonrió como si quien tuviera frente a él fuera su hijo o su nieto y, luego, dejó que entrara como si se conocieran de toda la vida. Tanta confianza en el mundo, en su gente, eso le dejaba claro al médico que el dueño de la farmacia era un buen ciudadano, ajeno a los peligros que pudieran rodearlo. No podía decir que era ingenuo, pero si tenía esa aura que solo rodea a las personas que están en paz con la vida.

Tan distinto a él.

Aunque poco tiempo le quedó para pensar en esa interacción, después de todo, de nuevo su mirada se posó en el pelinegro que ahora también lo miraba a él, aunque, lejos de la frialdad inicial que creyó leer en sus ojos, había… ¿sorpresa?

El médico alzó una ceja y se cruzó de brazos al ver su expresión y; sin embargo, la suya propia cambió cuando escuchó su nombre pronunciado de forma correcta de boca del “desconocido”. Sus manos volvieron a tensarse alrededor de sus pantalones y sus ojos se achinaron como si buscara estudiar al hombre frente a él, aunque siendo interrumpido por las palabras del pelirrojo que, con la misma jovialidad de antes, cuestionó al pelinegro, llamándolo “jefe”.

—Jmmmm…así que esa es su relación, jefe y subordinado, ya veo porque no pegan en nada —. Porque un jefe y sus trabajadores no tenían que parecerse, aunque…esas palabras no debieron ser dichas en voz alta, simplemente fueron víctimas de la mala costumbre del pelirrosa de pensar en voz alta de vez en cuando, por eso ahora su rostro se veía más pensativo que expresivo, por eso su mirada no se posó ni sobre el farmaceuta ni sobre el pelinegro, si no sobre la espada del chico que se había alejado y que ahora parecía temblar … ¿Por qué? ¿Frío? ¿Miedo? Soltó una risa que pareció más bien un bufido… ¿En serio se había dejado intimidar solo por una mirada?

El médico se levantó de su lugar e ignorando al pelinegro por un momento, apareció frente al pelirrojo, quien ahora había captado su atención por esa actitud alegre y a la vez tan sumisa...quizá si se ganaba su confianza podría divertirse con él.

—O quizá usted necesite relajarse un poco y dejar al chico vivir su vida —. Miró al pelirrojo con la curiosidad de quien estudia a una futura presa, a pesar de que sus palabras iban dirigidas al hombre de cabellos negros. —Antes de que llegaran, el anciano me contaba que le hubiera gustado tener un hijo y por la sonrisa en su cara cuando recibió a este chico —Señaló al pelirrojo frente a él. —, creo que le dio gusto que alguien lo saludara con tanta familiaridad. —En ese momento los ojos dorados del médico se posaron sobre el sujeto de camisa azul con una actitud que demostraba más confianza de la que debería tener con alguien que conocía su nombre mientras que él…pues no recordaba nada de él. —Tal vez debería dejar de ser tan estirado y relajarse un poco ¿No lo cree? Yo podría ayudarlo si lo desea...

Le dio una palmada en el hombro al muchacho de cabellos rojos y avanzó hasta apoyarse en el mostrador, mientras que el anciano se retiraba a la parte de atrás de la botica…lo conocía lo suficiente para saber que, probablemente, regresaría en unos minutos con un par de tazas de té, café o alguna otra bebida caliente para los recién llegados.

—Ahora, dígame ¿Cómo es que conoce mi nombre? —El pelirrosa miró al hombre desde su lugar, con intriga, sí, pero sin miedo, aunque los guantes de combate en sus manos estuvieran bien ajustados para responder a un golpe o cualquier otra cosa en caso de ser necesario. —¿Es razón para asustarme? —Soltó una risa que pudo sonar un poco burlona, pero que era solo para aligerar el ambiente. —No me diga que es un… ¿acosador? —Sabía que tal vez la respuesta era negativa, pero la idea le hizo gracia, lo suficiente para decirla en voz alta…luego podría asumir las consecuencias.
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RE: Mirada de hielo [Priv. Jin] [Pasado] - por Hyákinthos - 05-01-2026, 03:49 AM

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