05-01-2026, 07:18 PM
Este temporada en el Reino de Briss había sido fructífera para Dharma, un tiempo atrás cuando tenia otra tripulación y solían andar por las islas buscando aventuras sencillas y a veces encontrándose con pequeños conflictos que resolver, un tipo de anti héroes, el termino para el espadachín oriundo de Wano, no estaba del todo claro, pero por su parte no se sentía tan cómodo siendo tan benigno con todo tipo de personas, pero aun así algo en su interior siempre le demostraba que así como podía ser cruel y malvado, también podía llegar a ser bueno. Entendiendo así que ese tipo de conceptos son fluctuantes en un mundo tan caótico. Así pues se encontraba dentro de una especie de restaurante o taberna que tenia mesas tanto adentro como en la parte de afuera, cubiertas por unas cuantas lonas o telas, permitiendo la entrada de cualquier tipo de personaje. Diciéndolo mas simple, era un reino donde podía aparecer cualquier ser, cualquier facción, cualquier idea. Lo cual era bastante interesante
| Bro... un vaso de agua mineral con toques de naranja | Decía el espadachín a uno de los meseros, con esa confianza de ya haber venido varias veces al establecimiento, pero esta vez fue diferente, mientras le traían su bebida, dado que el no era muy asiduo a beber alcohol, podía sentir como el piso temblaba, lo cual no era extraño, pero si lo alertaba con una particularidad sencilla.| Típico... | Dijo en su tono de voz habitual, el cual podría ser escuchado por quien quisiera, a veces algunos por temor le ignoraban a veces otros por temor agachaban la cabeza, algunos otros fingían un tipo de respeto por el pirata, si bien aun no era tan famoso ya había murmullos sobre sus capacidades y su fortaleza física fácil de apreciar.
Si bien sus palabras no eran para aquel grandote azul, sino para los que se burlaban, denotando su sencillez de mente, Dharma por su parte se puso de pie después de la escena mostrada, dejando unos cuantos berries y bebiendo lo que había pedido en un instante. Mientras miraba como aquel ser de tamaño gigantesco se retiraba un tanto desanimado. Pasaron un par de minutos, si bien el paso de aquel hombre azul era de mayor amplitud, la velocidad del andar del pelinegro era realmente ágil. | Tienes buen ojo para la carpintería | Expresó con su voz gravosa, esa que solía imponer cierto temor en algunos y para sus conocidos solo era una voz un tanto seria, pero suficiente para ser escuchada por quien anduviera por esa vereda que comenzó a caminar el hombre azul. | No es la mejor comida en ese lugar, pero suelen ser amables, para la próxima quizá tengan un asiento adecuado para ti. | A manera de ser amable, pero diciendo la verdad, pues en ese establecimiento se reconocían ellos mismos por aceptar a todo tipo de cliente y por ende su ambiente solía ser bastante variado e interesante.
Dharma se detuvo un par de metros mas adelante de este nuevo visitante, quizá no tan nuevo pero no habían podido cruzarse, si bien para el espadachín, la socialización y la amabilidad no eran parte de él, la curiosidad por conocer a otros diferentes lo era, por ende su oficio como erudito, no solo se destinaba a reconocer la historia del mundo y las frutas del diablo, sino también las distintas razas y civilizaciones que pudieran existir o que hayan existido. Sin más que decir esperaba la respuesta del que parecía un tipo de monje, le traía recuerdos su ropaje, por su parte el pelinegro portaba su ropa habitual, camiseta negra, pantalones holgados color gris y calzado cómodo y de igual manera su par de espadas a los costados de su torso. | Mi nombre es Dharma y vengo de un lugar muy lejano. | Sentenció como parte de su presentación, con una postura tranquila, mirándolo desde menor altura que el azul, pero directo a los ojos con mucha confianza.
| Bro... un vaso de agua mineral con toques de naranja | Decía el espadachín a uno de los meseros, con esa confianza de ya haber venido varias veces al establecimiento, pero esta vez fue diferente, mientras le traían su bebida, dado que el no era muy asiduo a beber alcohol, podía sentir como el piso temblaba, lo cual no era extraño, pero si lo alertaba con una particularidad sencilla.| Típico... | Dijo en su tono de voz habitual, el cual podría ser escuchado por quien quisiera, a veces algunos por temor le ignoraban a veces otros por temor agachaban la cabeza, algunos otros fingían un tipo de respeto por el pirata, si bien aun no era tan famoso ya había murmullos sobre sus capacidades y su fortaleza física fácil de apreciar.
Si bien sus palabras no eran para aquel grandote azul, sino para los que se burlaban, denotando su sencillez de mente, Dharma por su parte se puso de pie después de la escena mostrada, dejando unos cuantos berries y bebiendo lo que había pedido en un instante. Mientras miraba como aquel ser de tamaño gigantesco se retiraba un tanto desanimado. Pasaron un par de minutos, si bien el paso de aquel hombre azul era de mayor amplitud, la velocidad del andar del pelinegro era realmente ágil. | Tienes buen ojo para la carpintería | Expresó con su voz gravosa, esa que solía imponer cierto temor en algunos y para sus conocidos solo era una voz un tanto seria, pero suficiente para ser escuchada por quien anduviera por esa vereda que comenzó a caminar el hombre azul. | No es la mejor comida en ese lugar, pero suelen ser amables, para la próxima quizá tengan un asiento adecuado para ti. | A manera de ser amable, pero diciendo la verdad, pues en ese establecimiento se reconocían ellos mismos por aceptar a todo tipo de cliente y por ende su ambiente solía ser bastante variado e interesante.
Dharma se detuvo un par de metros mas adelante de este nuevo visitante, quizá no tan nuevo pero no habían podido cruzarse, si bien para el espadachín, la socialización y la amabilidad no eran parte de él, la curiosidad por conocer a otros diferentes lo era, por ende su oficio como erudito, no solo se destinaba a reconocer la historia del mundo y las frutas del diablo, sino también las distintas razas y civilizaciones que pudieran existir o que hayan existido. Sin más que decir esperaba la respuesta del que parecía un tipo de monje, le traía recuerdos su ropaje, por su parte el pelinegro portaba su ropa habitual, camiseta negra, pantalones holgados color gris y calzado cómodo y de igual manera su par de espadas a los costados de su torso. | Mi nombre es Dharma y vengo de un lugar muy lejano. | Sentenció como parte de su presentación, con una postura tranquila, mirándolo desde menor altura que el azul, pero directo a los ojos con mucha confianza.
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
