[Fic de recolección] Comprando Acero
#1
Ya llevaba varios días en Samba cuando comprendí que no todo en esta isla podía ser música, baile y sonrisas que se contagian solas. Por muy viva que sea la isla, por muy fuerte que su ritmo intente arrastrarte, una Kuja no sobrevive solo dejándose llevar, hay decisiones prácticas que tomar, y aquella mañana, mientras me ajustaba el cinturón y comprobaba que Miwaku descansaba bien sujeto a mi costado, lo tuve claro, necesitaba lingotes de acero.
 
No era un capricho, tampoco una compra impulsiva fruto de algún mal humor pasajero, era una idea que llevaba madurando desde hacía tiempo, especialmente después de ciertos encuentros desagradables que me habían recordado que el mundo exterior no perdona la debilidad ni la improvisación. Mi látigo siempre había sido una extensión de mi cuerpo, flexible, elegante, perfecto para inmovilizar, desarmar o derribar, pero el mar es cruel, y los enemigos aprenden rápido, si quería seguir avanzando, Miwaku también debía hacerlo conmigo, con el nuevo poder de mi akuma no mi necesitaba modificarlo.
 
El plan era sencillo, conseguir acero de buena calidad para que algún artesano local pudiera modificar el látigo, dotándolo de dos puntas de acero afilado. No para volverlo una herramienta burda o sangrienta sin sentido, sino para perfeccionarlo, precisión, control y letalidad solo cuando fuera necesaria. Eso es algo que en Amazon Lily se nos inculca desde pequeñas, la fuerza no está en destruir sin pensar, sino en saber cuándo y cómo golpear. Samba, por suerte, es una isla que lo tiene todo si sabes dónde buscar.
 
Salí temprano, cuando el sol aún no apretaba demasiado y las calles comenzaban a llenarse poco a poco. La música ya estaba allí, por supuesto, siempre presente, como si la isla no supiera existir en silencio y caminé con calma, observando los puestos, dejando que mis sentidos se empaparan del ambiente. El olor a pan dulce se mezclaba con el del metal caliente de algunas herrerías abiertas, y eso me arrancó una sonrisa, iba por buen camino.
 
Pregunté aquí y allá con amabilidad, como siempre, y no tardé en notar cómo la gente se relajaba al escuchar mi voz. Es curioso cómo un tono suave puede abrir más puertas que una amenaza, me indicaron una zona menos turística, donde los comerciantes no vendían recuerdos ni instrumentos musicales, sino materiales de verdad como madera, hierro, telas resistentes y por supuesto el tan preciado acero que necesitaba. El primer comerciante que encontré me miró de arriba abajo con una mezcla de sorpresa y curiosidad, supongo que no todos los días una mujer como yo pregunta por lingotes en lugar de joyas o perfumes, pero eso no me molestó en absoluto. Estoy acostumbrada a ese tipo de miradas y eso todo el mundo lo sabe.
 
—Busco acero, señor— le comenté con una sonrisa tranquila —Lingotes de buena calidad. —El hombre parpadeó, me evaluó unos segundos más y luego asintió lentamente. Me mostró varias piezas, algunas más oscuras, otras con un brillo limpio que me agradó al instante, no necesito ser herrera para reconocer un material bien trabajado o bueno, quizás si, pero el tacto me lo dijo todo. Mis dedos recorrieron la superficie fría del metal, sintiendo su peso, su solidez y claro que esto serviría.
 
Mientras negociábamos el precio, no pude evitar pensar en lo lejos que estaba de mi hogar. En Amazon Lily, el acero llega de otras manos, de otros puertos, aquí, en cambio, tenía que asegurarme yo misma de cada detalle, la verdad es que era liberador, de algún modo, también peligroso, pero así es el mundo. Compré varios lingotes, los suficientes como para no quedarme corta si el artesano necesitaba experimentar. El comerciante los envolvió con cuidado, y cuando los cargué, sentí el peso real de mi decisión, no era liviano, pero tampoco incómodo, mi cuerpo está acostumbrado a más.
 
El siguiente paso era encontrar al artesano adecuado. No cualquiera sirve para tocar un arma Kuja, aunque muchos no lo entiendan. Miwaku no es solo un látigo, es disciplina, tradición y voluntad, así que caminé un poco más, guiándome por el sonido rítmico de martillos y el olor inconfundible del metal trabajado con fuego. Lo encontré en un taller modesto, abierto, donde el calor salía a borbotones y el suelo estaba marcado por años de trabajo honesto. El artesano era mayor, con manos grandes y firmes, de esas que no tiemblan ni siquiera al sostener algo delicado. Me observó con atención cuando expliqué lo que quería, y noté en su mirada algo que me gustó, me respetaba, no como muchos hombres al verme, que claramente tienen sus propios deseos y eso todo el mundo lo sabe.
 
Le mostré a Miwaku con cuidado, desenrollándolo apenas lo justo para que entendiera su estructura. Le expliqué cómo lo usaba, qué buscaba, por qué necesitaba dos puntas de acero afilado, equilibradas, no demasiado pesadas, perfectamente alineadas con el movimiento natural del látigo, no exageré y tampoco mentí, nunca lo hago, no suelo hacerlo para nada. El hombre escuchó en silencio, asintiendo de vez en cuando. Tomó uno de los lingotes, lo golpeó suavemente, escuchó el sonido que producía. Luego me miró y sonrió apenas.
 
—Se puede hacer —dijo —Pero llevará tiempo y con mi edad no creo que pueda hacer piezas tan finas como las que quieres. — Tiempo era algo que tenía al menos por ahora, pero lo que había dicho me preocupo un momento.
 
—Te recomiendo ir a Baterilla, ahí hay artesanos jóvenes que forjan las armas de los marines, tienen la mejor calidad. — Comentó el anciano. Acepté sin dudarlo. Tomé de nuevo los lingotes, acordamos detalles, y me marché con la sensación extraña pero agradable de haber dado un paso importante. No había combate, no había gritos ni disparos, solo una decisión tomada con calma y a veces, esas son las más importantes.
 
Mientras salía del taller, la música de Samba volvió a envolverme como si nunca se hubiera ido. La gente bailaba, reía, vivía. Yo caminé entre ellos, con el cuerpo relajado y la mente clara, mi látigo pronto sería distinto y yo también, pero primero tengo que viajar de nuevo, no tengo ningún problema con hacerlo si el motivo era seguir mejorando además un cambio de aires no me vendría nada mal, porque viajar no es solo conocer lugares nuevos, es adaptarse, mejorarse y prepararse para lo que venga.

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[Fic de recolección] Comprando Acero - por Trixxie Pappitson - 06-01-2026, 05:11 PM
RE: [Fic de recolección] Comprando Acero - por PX-5 - 07-01-2026, 01:55 PM

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