Odio a los débiles. Odio a los temerosos. Por eso me odio. Por eso odio al mundo. Mi haki de observación se agudizó en lo amplio de la cúpula y me mostró a Rapax saltando. Quería huir de su
- DESTINO -
El humo me tragó como un turba y empecé a ascender mientras sentía el miedo recorrer su cuerpo como un cosquilleo incesante, mientras sentía como sus temores se escondían tras un manto de determinación que acabaría con su vida. Mientras sentía la cúpula del duelo absorber las esperanzas del que entraba en ellas.
- Vaya mierdecilla, churrita. ¿Tanto para huir? -
Ascendí tras él mientras sentía a la furia apoderarse de mí, mis músculos se tensaron haciéndome más fuerte y resistente mi sien se llenó de venas que serpenteaban entre mis arrugas y mis dientes apretaron como si quisieran morderse entre ellos, pero el odio y los sentimientos me hacía estar más enfocado y menos inteligente, aún así, con esa furia recorriendo mi cuerpo yo era mucho más lento que él. Pero esto no trataba de velocidad, si no de fuerza sin descanso y cuando estaba llegó a los 40 metros de altura y yo empezaba a superar los 20 lo entendí todo. Era la fuerza lo que ganaría hoy. Solo puedes ganarle a una catástrofe natural siendo otra catástrofe natural.
“Quiere machacarme” pensé mientras la turba de humo que era empezaba a tomar la mi forma, desenvainé entonces con presteza la espada “Daña almirantes” y empecé a impulsarme con mi tren inferior humeando como si fuera un cohete.
El cielo retumbó y se agrietó, pero aquellas vibraciones bajaban despacio por lo que pude dejar que mis espadas absorbieran mi armamento tornándose negras como el carbón y después me impulsé hacia ellas con las espadas por delante en forma de X.
El golpe retumbó haciéndolas vibrar con un tañido, pero no sentí daño ninguno, mis manos eran más fuertes que un terremoto y fue entonces cuando lo entendí.
No le necesitaba para destruir el mundo.
Sonreí desde la vorágine de humo que me rodeaba y que sentía que le había devorado también.
- ¡RAPAX! - Vociferé lleno de furia y adrenalina - ¿SI MATO AL HOMBRE QUE PODRÍA DESTRUIR EL MUNDO, SIGNIFICA QUE YO TAMBIÉN PUEDO DESTRUIRLO? HArHArHAr - reí completamente loco mientras me impulsaba hacia él sintiendole con mi haki. Él no lo sabía, pero estaba muerto desde el primer momento. Estaba muerto desde que decidió seguirme. Estaba muerto porque quisiera o no, era un Mushoku y todos nosotros estábamos destinados a morir.
- DESTINO -
El humo me tragó como un turba y empecé a ascender mientras sentía el miedo recorrer su cuerpo como un cosquilleo incesante, mientras sentía como sus temores se escondían tras un manto de determinación que acabaría con su vida. Mientras sentía la cúpula del duelo absorber las esperanzas del que entraba en ellas.
- Vaya mierdecilla, churrita. ¿Tanto para huir? -
Ascendí tras él mientras sentía a la furia apoderarse de mí, mis músculos se tensaron haciéndome más fuerte y resistente mi sien se llenó de venas que serpenteaban entre mis arrugas y mis dientes apretaron como si quisieran morderse entre ellos, pero el odio y los sentimientos me hacía estar más enfocado y menos inteligente, aún así, con esa furia recorriendo mi cuerpo yo era mucho más lento que él. Pero esto no trataba de velocidad, si no de fuerza sin descanso y cuando estaba llegó a los 40 metros de altura y yo empezaba a superar los 20 lo entendí todo. Era la fuerza lo que ganaría hoy. Solo puedes ganarle a una catástrofe natural siendo otra catástrofe natural.
“Quiere machacarme” pensé mientras la turba de humo que era empezaba a tomar la mi forma, desenvainé entonces con presteza la espada “Daña almirantes” y empecé a impulsarme con mi tren inferior humeando como si fuera un cohete.
El cielo retumbó y se agrietó, pero aquellas vibraciones bajaban despacio por lo que pude dejar que mis espadas absorbieran mi armamento tornándose negras como el carbón y después me impulsé hacia ellas con las espadas por delante en forma de X.
El golpe retumbó haciéndolas vibrar con un tañido, pero no sentí daño ninguno, mis manos eran más fuertes que un terremoto y fue entonces cuando lo entendí.
No le necesitaba para destruir el mundo.
Sonreí desde la vorágine de humo que me rodeaba y que sentía que le había devorado también.
- ¡RAPAX! - Vociferé lleno de furia y adrenalina - ¿SI MATO AL HOMBRE QUE PODRÍA DESTRUIR EL MUNDO, SIGNIFICA QUE YO TAMBIÉN PUEDO DESTRUIRLO? HArHArHAr - reí completamente loco mientras me impulsaba hacia él sintiendole con mi haki. Él no lo sabía, pero estaba muerto desde el primer momento. Estaba muerto desde que decidió seguirme. Estaba muerto porque quisiera o no, era un Mushoku y todos nosotros estábamos destinados a morir.
resumen
aclaraciones
belico
![[Imagen: 51pnN8x.png]](https://imgur.com/51pnN8x.png)
