Cazadores siendo cazados [Presente Relativo T3]
#21
El golpe de Taroi produce el efecto que él esperaba, lo sabe y lo reconoce al instante. Durante una fracción de segundo, los ojos de Kiyoshi se vuelven blancos, el cuerpo pierde firmeza y una de sus piernas cede, obligándolo a apoyar una rodilla contra el suelo. No es una caída total, pero sí una señal clara de impacto, de daño real. Taroi no puede evitarlo, una sonrisa breve, casi salvaje, se dibuja en su rostro. Conoce bien ese tipo de combatientes. Aquellos que prefieren la distancia, el disparo limpio, la precisión desde lejos rara vez endurecen su cuerpo lo suficiente para resistir un enfrentamiento directo, para Taroi, ese instante de debilidad es una confirmación absoluta.
 
Ha ganado terreno, tiene la ventaja o al menos eso es lo que cree. Su respiración es pesada, sus músculos están tensos, el dolor interno aún está ardiendo en su interior, pero la adrenalina lo mantiene en pie. Frente a él, el tirador ha sido forzado a bajar el ritmo, y en la mente del cazador la conclusión es inmediata, en un combate cuerpo a cuerpo, este terreno es suyo, sin embargo, la cueva sigue crujiendo, el polvo aún flota en el aire y la bestia prehistórica continúa moviéndose en algún punto cercano.
 
Taroi apenas tiene tiempo de reaccionar cuando un nuevo disparo corta el aire. El silbido pasa rozándole el rostro y, gracias a sus reflejos entrenados, inclina la cabeza instintivamente, evitando que el proyectil lo alcance de lleno, el impacto se pierde contra la piedra a su espalda, arrancando fragmentos del muro.Los ojos del cazador se abren con furia, no era un solo tirador. —Malditos —gruñe entre dientes, pero no hay tiempo para pensar en eso ahora, primero debe terminar con el que tiene delante. Taroi se impulsa hacia adelante, levantando el brazo para descargar otro golpe directo al rostro de Kiyoshi cuando algo le corta el avance. Un dolor agudo, limpio. Mira hacia abajo justo a tiempo para sentir cómo uno de sus pies es atravesado por un corte preciso, obligándolo a perder estabilidad, antes siquiera de poder recolocarse, el otro pie recibe un segundo tajo, igual de certero.
 
El dolor es inmediato e insoportable. Taroi cae de rodillas con un rugido ahogado, las manos tensándose, los dientes apretados mientras el ardor le sube por las piernas y entonces, el suelo vuelve a abrirse, desde debajo de él, Eros emerge como una sombra viva. El topo se lanza sin vacilar y rodea el cuello de Taroi con ambos brazos, aplicando presión de inmediato, cortando el aire, cerrando la tráquea con una fuerza brutal. Taroi forcejea, los músculos del cuello tensándose, las manos buscando aferrarse a algo a lo que sea mientras el oxígeno comienza a escasear. La cueva cruje una vez más, el polvo vuelve a caer. El Suchomimus ruge a lo lejos y por primera vez desde que comenzó el combate, Taroi está verdaderamente atrapado. La ventaja que creyó tener se desmorona en cuestión de segundos.

El cuerpo de Taji se sacude al ponerse en pie, frente a él, el Suchomimus aún se mueve, enorme, amenazante pero sus ojos no se quedan ahí. Se desvían apenas un instante, lo suficiente para ver el cuerpo inmóvil de su hermana en el suelo, aplastado, irreparable y el sudor le corre por la frente, su pecho le arde y su pulso se le dispara. No queda claro si lo que lo invade es miedo, furia, o ambas cosas a la vez, pero algo se enciende dentro de él y la adrenalina toma el control.
 
Entonces lo ve, a Taroi, de rodillas, algo completamente impropio de él, los ojos de Taji se abren con horror y sin pensarlo más, salta con todas sus fuerzas en dirección a su hermano. —¡Lo siento, hermano! —grita con la voz quebrada, cargada de culpa y urgencia. El golpe cae con violencia sobre la criatura que tiene a Taroi atrapado por el cuello, el impacto obliga a Eros a soltar la presión, su cuerpo siendo lanzado a un lado varios metros tras recibir el ataque de lleno. El agarre se rompe, el aire vuelve de golpe a los pulmones de Taroi, que cae hacia adelante tosiendo con fuerza, sus manos clavándose en el suelo mientras recupera oxígeno de forma desesperada.
 
Eros golpea contra la piedra y rueda un par de metros antes de detenerse, el polvo levantándose a su alrededor. Taji aterriza junto a su hermano, respirando con dificultad, con el cuerpo tenso, los ojos todavía clavados en la figura que acaba de golpear. Su postura es torpe, apresurada, pero protectora, instintiva. —Soy tu escudo, Onii-san— Las palabras de Taji resuenan en el alma de Taroi quien comienza a sentir la misma furia que su hermano.
 
—Soy tu espada, Onii-san— La respuesta de Taroi a su hermano fue inmediata.  La cueva vuelve a crujir, el dinosaurio resopla a pocos metros y se lanza hacia la pared contigua haciendo vibrar todo el campo y Taroi, aunque liberado, no está fuera de peligro.
 
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Taji Crux



Taroi Crux


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RE: Cazadores siendo cazados [Presente Relativo T3] - por Tensui Marlin - 06-01-2026, 08:58 PM

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