Aquel hombre tenia un aura bastante curiosa, alguien con tono un tanto calmado en la forma en la que hablaba, pero al mismo tiempo con aquella aura un tanto misteriosa que tenían muchos de los que venían a su establecimiento. Después de todo, se podría decir que sus clientes no eran de los mas normales, así que se podría decir que ya estaba acostumbrado a que gente "Curiosa" llegara a ese lugar en busca de su ayuda.
Al escuchar aquellas palabras el medico brujo dejo escapar una risa melódica y suave antes de negar suavemente con su cabeza ante sus palabras. —Ah, tranquilo querido dijo acomodándose su abrigo mientras se paseaba entre las velas. —Es solo la precaución que da estar en estos barrios. Nunca se puede estar demasiado precavido cuando se trata de evitar que curiosos intenten averiguar que pasa detrás de estas paredes.
Cuando se encendieron las velas de ese lugar, escucho la vez aquella palabra.
—"Magico" es una palabra interesante, aunque prefiero llamarlo una "tradición refinada con los años" la magia muchas veces es una cosa que la gente común y corriente no suele entender y que terminan asustados por ello como niños que no entienden la noche.
En eso el medico brujo se acerco a una de las estanterías en donde tenia un gran numero de licores finos que habia comprado a través de mercaderes que se los habían ofrecido en forma de agradecimiento o como favores intercambiados. De ese lugar saco una fina botella negruzca de vidro opacado que tenia un símbolo tallado en el vidrio con revestimientos dorados. Así mismo tomo dos copas pequeñas y elegantes de una repisa pequeña de vidrio cerca de donde se encontraban sus pociones, dejando ambas copas en su escritorio y la botella entre ellas.
— Me alegra escuchar eso. Nada mata el ambiente como el regateo. Aqui no se compra lo barato, sino lo adecuado. — dijo levemente mientras acariciaba aquel relicario dentro de su chaqueta, un recuerdo de lo mas apreciado de lo que tenia de un pasado al cual aun se aferraba, paseando su pulgar sobre la superficie de metal suavemente.
Se quedo un momento pensativo antes de responder, tomando un frasco de vidrio de unas extrañas hierbas moradas que levanto de la repisa en donde tenia sus hierbas y pociones observándola por unos segundos antes de volver a dejarlas en el mismo sitio.
—Humm, ¿seria usted un cliente al que venderia? - dijo repintiendo la pregunta al aire, antes de acercarse un poco. - Digamos que no ha hecho que me arrepienta de que le haya hecho pasar, eso ya es un avance. —Los requisitos no son morales, ni políticos… son prácticos. No trabajo con cobardes, ni con gente que miente mal. Y usted... —alzó la mirada con una sonrisa picara y mirada cómplice. — usted miente bonito. Eso suele ser señal de alguien interesante.- dijo como una breve broma antes de servirle de aquel fino licor de tono opaco y negruzco en las copas la cual le ofreció a aquel elegante hombre de cabellos rosáceos que se encontraba frente a el.
Una breve sonrisa se dibujo en su boca, la de alguien que ya habia vivido demasiado tiempo en los barrios bajos para saber que no eran simples médicos los que llegaban hasta donde estaba el. Aunque simplemente asintió siguiéndole el juego.
—No se preocupe señor "Medico-Cirujano", los secretos dentro de estas cuatro paredes mueren al momento en el que sale por esa puerta, asi que no se preocupe, que aquí podrá encontrar sedantes tan especiales y únicos como especiales y únicas sean sus especificaciones. dice antes de chocar su copa con la ajena y beber del licor que le habia ofrecido.
Hyákinthos escribió:—Tampoco es de mi agrado que desconocidos escuchen mis conversaciones, así que no tiene de que preocuparse. Así que habría cerrado la puerta, aunque no me lo pidiera.—
Al escuchar aquellas palabras el medico brujo dejo escapar una risa melódica y suave antes de negar suavemente con su cabeza ante sus palabras. —Ah, tranquilo querido dijo acomodándose su abrigo mientras se paseaba entre las velas. —Es solo la precaución que da estar en estos barrios. Nunca se puede estar demasiado precavido cuando se trata de evitar que curiosos intenten averiguar que pasa detrás de estas paredes.
Cuando se encendieron las velas de ese lugar, escucho la vez aquella palabra.
—"Magico" es una palabra interesante, aunque prefiero llamarlo una "tradición refinada con los años" la magia muchas veces es una cosa que la gente común y corriente no suele entender y que terminan asustados por ello como niños que no entienden la noche.
En eso el medico brujo se acerco a una de las estanterías en donde tenia un gran numero de licores finos que habia comprado a través de mercaderes que se los habían ofrecido en forma de agradecimiento o como favores intercambiados. De ese lugar saco una fina botella negruzca de vidro opacado que tenia un símbolo tallado en el vidrio con revestimientos dorados. Así mismo tomo dos copas pequeñas y elegantes de una repisa pequeña de vidrio cerca de donde se encontraban sus pociones, dejando ambas copas en su escritorio y la botella entre ellas.
Hyánkinthos escribió:Me ofende que quisiera hacerme una rebaja. No vine para regatear precios y mucho menos para comprar lo más barato que tenga en su recetario, así que pierda cuidado...De hecho, me alegra que podamos dejar las cosas claras desde el inicio
— Me alegra escuchar eso. Nada mata el ambiente como el regateo. Aqui no se compra lo barato, sino lo adecuado. — dijo levemente mientras acariciaba aquel relicario dentro de su chaqueta, un recuerdo de lo mas apreciado de lo que tenia de un pasado al cual aun se aferraba, paseando su pulgar sobre la superficie de metal suavemente.
Hyákinthos escribió:—Jmmm…Creo que antes de decirle lo que necesito y para que tipo de trabajo, debo preguntar si me veo acaso como un cliente al que le vendería…No quisiera hacerlo perder el tiempo escuchando una petición que podría llegar a rechazar. Usted lo dijo antes, no le vende a cualquiera, supongo que sus clientes tendrán que cumplir algunos requisitos ¿O acaso lo he malinterpretado?.—
Se quedo un momento pensativo antes de responder, tomando un frasco de vidrio de unas extrañas hierbas moradas que levanto de la repisa en donde tenia sus hierbas y pociones observándola por unos segundos antes de volver a dejarlas en el mismo sitio.
—Humm, ¿seria usted un cliente al que venderia? - dijo repintiendo la pregunta al aire, antes de acercarse un poco. - Digamos que no ha hecho que me arrepienta de que le haya hecho pasar, eso ya es un avance. —Los requisitos no son morales, ni políticos… son prácticos. No trabajo con cobardes, ni con gente que miente mal. Y usted... —alzó la mirada con una sonrisa picara y mirada cómplice. — usted miente bonito. Eso suele ser señal de alguien interesante.- dijo como una breve broma antes de servirle de aquel fino licor de tono opaco y negruzco en las copas la cual le ofreció a aquel elegante hombre de cabellos rosáceos que se encontraba frente a el.
Hyákinthos escribió:—Aunque, de todos modos, puedo adelantarle que soy un simple médico,…un cirujano, uno al que no le gusta trabajar con químicos que puedan llegar a intoxicar el cuerpo humano, su sangre, sus órganos, ya entenderá porque busco sedantes “especiales” y, sobre todo, naturales —
Una breve sonrisa se dibujo en su boca, la de alguien que ya habia vivido demasiado tiempo en los barrios bajos para saber que no eran simples médicos los que llegaban hasta donde estaba el. Aunque simplemente asintió siguiéndole el juego.
—No se preocupe señor "Medico-Cirujano", los secretos dentro de estas cuatro paredes mueren al momento en el que sale por esa puerta, asi que no se preocupe, que aquí podrá encontrar sedantes tan especiales y únicos como especiales y únicas sean sus especificaciones. dice antes de chocar su copa con la ajena y beber del licor que le habia ofrecido.
