07-01-2026, 07:00 AM
Mis intentos por tener una interacción con él era algo curioso, solo vi curiosidad en él y bueno yo no soy bibliotecaria para estar resolviendo dudas a las personas. —Lamento decirte que hoy no esta, y es lo único que hablaremos de eso, papi, lo que él le pueda ofrecer yo se lo puedo hacer mejor. Puedo hacer que dejes de pensar en el por ratito si quieres.— Una mirada tranquila, sin brillo, sin señales de interés real, está solo buscan lo suyo, debe ser ese tipo de clientes que solo buscan a su putita de confianza.
Yo estoy allí para complacer, pero debe tener una lealtad. Evadí cualquier insistencia de su parte. Comenzó a hablar de su propia clínica. Los médicos son buenos clientes ya que siempre tienen mucho dinero y gustos exquisitos. Sin embargo son personas que siempre están rodeados de enfermeros y enfermeras que están dispuestos a todo. ¿Sospeche? Claro que sí. Me di otro trago de la bebida para que se sintiera una conversación natural. —No necesitas impresionarme, midoc.— Le hice una sonrisa que ya tenía tan practicada que ya yo no sabía si era mi sonrisa natural.
Miré al hombre de cabellos rosados, mi cara de lado para apreciarlo bien mientras él me habla, no me ve, no hace ningún ademán para darme de su atención. Es raro que ahora que me tiene a su lado no me da la mínima atención. Aunque sus palabras vienen hacia mí no siento ese contacto directo. Sonrió nuevamente, pero como el árbol que cae sin gente que lo escuche es como si no ocurriera. Quien sabe qué tipo de relación tiene con Brutus que ni siquiera mira a los lados. Será su novio y por eso lo viene a buscar aquí. ¿Yo estaría desesperado si mi novio desapareciera por varios días? No. Los hombres vienen y van, no tiene sentido que yo amarre a cualquier persona no tiene ningún sentido, además que no me gusta eso tener que anclarme a un cliente. Eso hace que se ponga personal y odiaría tener ese tipo de relación personal con alguien.
Que descuidado es Brutus. Seguro alguna de las Harpías que hay aquí va a ponerle el diente.
Mis gestos de jugar con el cabello tan invisibles como culturizar mirada que yo pudiera hacerle. —Puedo tener el nombre que tu quieras, midoc. Así que no tienes que preocuparme. Aunque no quisiera que me llames cómo cualquiera de aquí. — No tienes que guardar en tu memoria ese tipo de información. —Además de que siempre puedes encontrarme aquí. Si bueno, lo de los clientes espero no sea molestia. Siempre procuro estar limpio.— Igual esa información es para ver si cae, pero el barco de reintentar ya ha zarpado. A diferencia de mis compañeras si no tengo los incentivos que me gustan me cuesta mucho trabajar y por eso se me escapan los clientes.
—No dijiste ni hiciste nada importante. Hice lo mejor que pude pero solo necesitabas descansar.— Yo no entiendo a qué tanto interés si lo único que hicimos fue dormir. Seguro algo se le habrá perdido y buscaría con la prostituta de turno para saber si yo te robé algo. —Tómalo con calma. Yo no tengo nada de tus cosas, hice lo que necesario, deberías al menos decir gracias y ya. Se hizo lo mejor que pude resolver.—
Mirada esquiva que ya no estaba a gusto. Si me iban a insinuar ese tipo de cosas por una persona a quien le ayudé con una herida. Mal pagan a quien bien trabaja, eso dicen los ancianos y mira cuanto conocimiento en sus palabras. Un ultimo trago para dejar el vaso vacío. —Una lastima que no puedo hacer nada por ti. Otro día espero conseguir lo que buscas.— Los modales son los que hacen al hombre. No quise alargar demasiado el asunto.
Le hice un gesto al mesero para que viniera. —El amigo aquí no tiene mucho interes, pero sirvele un trago con hojas de menta. Le gustará.— Claro que la intención es dejarle algo que le gustaría. Antes de tomar un poco de espacio en retirada.
Yo estoy allí para complacer, pero debe tener una lealtad. Evadí cualquier insistencia de su parte. Comenzó a hablar de su propia clínica. Los médicos son buenos clientes ya que siempre tienen mucho dinero y gustos exquisitos. Sin embargo son personas que siempre están rodeados de enfermeros y enfermeras que están dispuestos a todo. ¿Sospeche? Claro que sí. Me di otro trago de la bebida para que se sintiera una conversación natural. —No necesitas impresionarme, midoc.— Le hice una sonrisa que ya tenía tan practicada que ya yo no sabía si era mi sonrisa natural.
Miré al hombre de cabellos rosados, mi cara de lado para apreciarlo bien mientras él me habla, no me ve, no hace ningún ademán para darme de su atención. Es raro que ahora que me tiene a su lado no me da la mínima atención. Aunque sus palabras vienen hacia mí no siento ese contacto directo. Sonrió nuevamente, pero como el árbol que cae sin gente que lo escuche es como si no ocurriera. Quien sabe qué tipo de relación tiene con Brutus que ni siquiera mira a los lados. Será su novio y por eso lo viene a buscar aquí. ¿Yo estaría desesperado si mi novio desapareciera por varios días? No. Los hombres vienen y van, no tiene sentido que yo amarre a cualquier persona no tiene ningún sentido, además que no me gusta eso tener que anclarme a un cliente. Eso hace que se ponga personal y odiaría tener ese tipo de relación personal con alguien.
Que descuidado es Brutus. Seguro alguna de las Harpías que hay aquí va a ponerle el diente.
Mis gestos de jugar con el cabello tan invisibles como culturizar mirada que yo pudiera hacerle. —Puedo tener el nombre que tu quieras, midoc. Así que no tienes que preocuparme. Aunque no quisiera que me llames cómo cualquiera de aquí. — No tienes que guardar en tu memoria ese tipo de información. —Además de que siempre puedes encontrarme aquí. Si bueno, lo de los clientes espero no sea molestia. Siempre procuro estar limpio.— Igual esa información es para ver si cae, pero el barco de reintentar ya ha zarpado. A diferencia de mis compañeras si no tengo los incentivos que me gustan me cuesta mucho trabajar y por eso se me escapan los clientes.
—No dijiste ni hiciste nada importante. Hice lo mejor que pude pero solo necesitabas descansar.— Yo no entiendo a qué tanto interés si lo único que hicimos fue dormir. Seguro algo se le habrá perdido y buscaría con la prostituta de turno para saber si yo te robé algo. —Tómalo con calma. Yo no tengo nada de tus cosas, hice lo que necesario, deberías al menos decir gracias y ya. Se hizo lo mejor que pude resolver.—
Mirada esquiva que ya no estaba a gusto. Si me iban a insinuar ese tipo de cosas por una persona a quien le ayudé con una herida. Mal pagan a quien bien trabaja, eso dicen los ancianos y mira cuanto conocimiento en sus palabras. Un ultimo trago para dejar el vaso vacío. —Una lastima que no puedo hacer nada por ti. Otro día espero conseguir lo que buscas.— Los modales son los que hacen al hombre. No quise alargar demasiado el asunto.
Le hice un gesto al mesero para que viniera. —El amigo aquí no tiene mucho interes, pero sirvele un trago con hojas de menta. Le gustará.— Claro que la intención es dejarle algo que le gustaría. Antes de tomar un poco de espacio en retirada.
