07-01-2026, 10:28 PM
De la misma forma que yo, ella no se rindió, se rio a carcajadas por mi payasada, si, pero no se rindió conmigo. Estaba claro que mi pírrico avance había despertado esperanzas en ella, en mi no tantas, pues nunca fui un lince en los estudios, pero... Si ahora era inmortal... Significaba que tenía todo el tiempo del mundo para aprender, ¿no?. Era cierto que yo tenía tiempo ilimitado para aprender, pero Bai, bella, fiera e inteligente, no era eterna, la vida se le escapaba de entre los dedos de manera inexorable, por eso debía darme prisa -Prisa para un inmortal.- en aprender el idioma.
La mujer, con decisión y garbo, escribió unas cuantas notas en su cuaderno ¿Qué estaría escribiendo? No es que importase que lo viese, de todas maneras no lo iba a entender... Pero eso me indicaba que la mente de Bai estaba comenzando a entender conceptos, no de lengua y literatura, sino de mi manera de aprender ¿Acaso había una? Seguramente si, pero era demasiado zote como para conocerla. Cuando terminó de anotar y de pensar me mostró su lapicero, uno normalito de madera, incluso algo mordisqueado juraría, y nuevamente dijo una palabra, esta, claramente, no era manzana. Le miré algo asustado, al escucharla una vez no era capaz de copiar los fonemas y, por tanto, no era capaz de repetir la palabra.
El método había logrado aprenderlo, pero... ¿Qué hacía ahora que solo había dicho la palabra una sola vez? desde luego que no sería capaz de repetirlo, ni siquiera por error, parecía una palabra diseñada por alguien encantado con ver a la gente partirse la lengua intentando pronunciarla. Titubeé un poco acercando mi mano al lápiz, pero, antes de que pudiese llegar a cogerlo, Bai comenzó a usarlo frenéticamente para dibujar algo en una de las hojas del cuaderno. Cuando terminó de dibujar me enseñó lo que pensé yo que sería una obra de arte, pero no.
Desde luego si aquel dibujo, por no llamarlo garabato, era una obra de arte, tendría que ser sin duda una de arte abstracto. "¿Será un oso o un perro? Ahora entiendo porque no se comunica dibujando." Pensé mientras mi expresión de incomprensión, entrecerrando los ojos con un gesto de esfuerzo por entender, aumentaba intentando descifrar que narices había dibujado la mujer. No es que yo fuese el mejor dibujante del mundo, pero al menos se distinguía lo que dibujaba, esa abominación plasmada en papel por el carboncillo parecía querer ser sacrificado para no sufrir mas. Desde luego, si acerté en qué era no era por la pictografía, era porque la bronceada mujer comenzó a hacer sonidos de gato, además de mencionar a Dong, algo muy representativo de ese felino. -Oohh.... quieres decir gato.- Le dije a la mujer señalándome como si fuera a entenderme, obviamente no lo haría. Ya entendía lo que quería decir, pero volvíamos al mismo problema de antes, no había escuchado la palabra suficientes veces como para ser capaz de reproducirla. Le señalé el dibujo, si ella lo había dibujado, ella entendería que era esa cosa. -Repítelo.- Nada mas decir la frase cerré los ojos y apreté los labios, había caído en la cuenta de que ella no entendería lo que le estaba pidiendo, así que, lo más seguro, es que me mirase como una vaca viendo pasar el barco. -OOOHHH YA SEEEE.- Dije habiendo tenido una idea sublime. Cogí el cuaderno de sus manos, al igual que su lapicero y al lado de su gato dibujé otro, este, sin ser una obra de Miguel D. Ángel, se distinguía lo que era, entonces se lo señalé repetidamente con el utensilio de dibujo. -Gato, gato, gato, gato, gato.- Se lo repetí varias veces, quizás, con suerte, ella dijese repetidamente aquella palabra.
La mujer, con decisión y garbo, escribió unas cuantas notas en su cuaderno ¿Qué estaría escribiendo? No es que importase que lo viese, de todas maneras no lo iba a entender... Pero eso me indicaba que la mente de Bai estaba comenzando a entender conceptos, no de lengua y literatura, sino de mi manera de aprender ¿Acaso había una? Seguramente si, pero era demasiado zote como para conocerla. Cuando terminó de anotar y de pensar me mostró su lapicero, uno normalito de madera, incluso algo mordisqueado juraría, y nuevamente dijo una palabra, esta, claramente, no era manzana. Le miré algo asustado, al escucharla una vez no era capaz de copiar los fonemas y, por tanto, no era capaz de repetir la palabra.
El método había logrado aprenderlo, pero... ¿Qué hacía ahora que solo había dicho la palabra una sola vez? desde luego que no sería capaz de repetirlo, ni siquiera por error, parecía una palabra diseñada por alguien encantado con ver a la gente partirse la lengua intentando pronunciarla. Titubeé un poco acercando mi mano al lápiz, pero, antes de que pudiese llegar a cogerlo, Bai comenzó a usarlo frenéticamente para dibujar algo en una de las hojas del cuaderno. Cuando terminó de dibujar me enseñó lo que pensé yo que sería una obra de arte, pero no.
Desde luego si aquel dibujo, por no llamarlo garabato, era una obra de arte, tendría que ser sin duda una de arte abstracto. "¿Será un oso o un perro? Ahora entiendo porque no se comunica dibujando." Pensé mientras mi expresión de incomprensión, entrecerrando los ojos con un gesto de esfuerzo por entender, aumentaba intentando descifrar que narices había dibujado la mujer. No es que yo fuese el mejor dibujante del mundo, pero al menos se distinguía lo que dibujaba, esa abominación plasmada en papel por el carboncillo parecía querer ser sacrificado para no sufrir mas. Desde luego, si acerté en qué era no era por la pictografía, era porque la bronceada mujer comenzó a hacer sonidos de gato, además de mencionar a Dong, algo muy representativo de ese felino. -Oohh.... quieres decir gato.- Le dije a la mujer señalándome como si fuera a entenderme, obviamente no lo haría. Ya entendía lo que quería decir, pero volvíamos al mismo problema de antes, no había escuchado la palabra suficientes veces como para ser capaz de reproducirla. Le señalé el dibujo, si ella lo había dibujado, ella entendería que era esa cosa. -Repítelo.- Nada mas decir la frase cerré los ojos y apreté los labios, había caído en la cuenta de que ella no entendería lo que le estaba pidiendo, así que, lo más seguro, es que me mirase como una vaca viendo pasar el barco. -OOOHHH YA SEEEE.- Dije habiendo tenido una idea sublime. Cogí el cuaderno de sus manos, al igual que su lapicero y al lado de su gato dibujé otro, este, sin ser una obra de Miguel D. Ángel, se distinguía lo que era, entonces se lo señalé repetidamente con el utensilio de dibujo. -Gato, gato, gato, gato, gato.- Se lo repetí varias veces, quizás, con suerte, ella dijese repetidamente aquella palabra.
