07-01-2026, 10:52 PM
Moja retomó el rastro sin mirar atrás, dejando los cuerpos inertes de los treinta lémures esparcidos entre la vegetación destrozada. Sin embargo, aquella demostración de fuerza no pasó desapercibida. En Little Garden, la violencia siempre atraía algo mayor.
El suelo comenzó a vibrar.
Moja se detuvo al instante, sus orejas se irguieron y su cuerpo adoptó una postura baja y alerta. Un crujido profundo, acompañado del quiebre de árboles centenarios, se abrió paso entre la espesura. Entonces apareció.
Un Gigantopithecus emergió de la jungla como una montaña viviente. Su silueta colosal eclipsaba la luz, sus brazos eran gruesos como troncos y su mirada, oscura e inteligente, se clavó en Moja con una calma inquietante. No atacó de inmediato. Lo observó. Evaluó su tamaño, su postura, la tensión en sus músculos. Era una criatura que medía a sus presas antes de aplastarlas.
El silencio duró apenas un parpadeo.
Con un rugido grave, el Gigantopithecus se lanzó hacia adelante. El aire se comprimió cuando su enorme brazo descendió en un puñetazo brutal. Moja apenas tuvo tiempo de reaccionar. El impacto lo alcanzó de lleno y lo envió varios metros atrás, atravesando la maleza antes de caer pesadamente contra el suelo.
Durante unos segundos, todo fue ruido y confusión.
La visión de Moja se nubló, un pitido sordo le llenó los oídos y el mundo giró de forma violenta. Tres segundos eternos en los que su cuerpo tardó en responder, mientras la sombra del coloso se acercaba de nuevo.
-Tsk…- gruñó, apretando los dientes.
Con un esfuerzo brutal, Moja rodó sobre sí mismo y se incorporó justo a tiempo. Sus piernas se afirmaron en el suelo y su mirada se volvió afilada. No había espacio para el error.
-Aro Aro Cross.- murmuró
Dos pares de flechas vectoriales surgieron de su cuerpo, cruzándose en el aire con un zumbido cortante. Las estructuras geométricas impactaron de lleno contra el torso del Gigantopithecus.
Pero Moja no se detuvo ahí.
Aprovechando el instante en que las flechas volaban, impulsó su cuerpo con un vector bajo los pies y apareció al costado del coloso en un destello de velocidad. Giró la cintura y descargó un puñetazo seco, reforzado por sus guantes de combate, directamente contra el costado del Gigantopithecus. El impacto resonó como un trueno ahogado, haciendo que la enorme criatura torciera el torso con un rugido furioso.
Moja cayó de nuevo al suelo con ligereza, retrocediendo varios metros de un salto ágil. Creó una flecha vectorial para ganar distancia, interponiendo espacio entre ambos mientras adoptaba una postura defensiva.
Respiró hondo, manteniendo la guardia alta.
El Gigantopithecus se enderezó lentamente, sacudiéndose, claramente herido… pero lejos de estar acabado. Sus ojos volvieron a fijarse en Moja, esta vez cargados de una ira más pura y peligrosa.
-Bien…- pensó Moja, tensando los músculos. -Ahora sí empezó de verdad.-
El suelo comenzó a vibrar.
Moja se detuvo al instante, sus orejas se irguieron y su cuerpo adoptó una postura baja y alerta. Un crujido profundo, acompañado del quiebre de árboles centenarios, se abrió paso entre la espesura. Entonces apareció.
Un Gigantopithecus emergió de la jungla como una montaña viviente. Su silueta colosal eclipsaba la luz, sus brazos eran gruesos como troncos y su mirada, oscura e inteligente, se clavó en Moja con una calma inquietante. No atacó de inmediato. Lo observó. Evaluó su tamaño, su postura, la tensión en sus músculos. Era una criatura que medía a sus presas antes de aplastarlas.
El silencio duró apenas un parpadeo.
Con un rugido grave, el Gigantopithecus se lanzó hacia adelante. El aire se comprimió cuando su enorme brazo descendió en un puñetazo brutal. Moja apenas tuvo tiempo de reaccionar. El impacto lo alcanzó de lleno y lo envió varios metros atrás, atravesando la maleza antes de caer pesadamente contra el suelo.
Durante unos segundos, todo fue ruido y confusión.
La visión de Moja se nubló, un pitido sordo le llenó los oídos y el mundo giró de forma violenta. Tres segundos eternos en los que su cuerpo tardó en responder, mientras la sombra del coloso se acercaba de nuevo.
-Tsk…- gruñó, apretando los dientes.
Con un esfuerzo brutal, Moja rodó sobre sí mismo y se incorporó justo a tiempo. Sus piernas se afirmaron en el suelo y su mirada se volvió afilada. No había espacio para el error.
-Aro Aro Cross.- murmuró
Dos pares de flechas vectoriales surgieron de su cuerpo, cruzándose en el aire con un zumbido cortante. Las estructuras geométricas impactaron de lleno contra el torso del Gigantopithecus.
Pero Moja no se detuvo ahí.
Aprovechando el instante en que las flechas volaban, impulsó su cuerpo con un vector bajo los pies y apareció al costado del coloso en un destello de velocidad. Giró la cintura y descargó un puñetazo seco, reforzado por sus guantes de combate, directamente contra el costado del Gigantopithecus. El impacto resonó como un trueno ahogado, haciendo que la enorme criatura torciera el torso con un rugido furioso.
Moja cayó de nuevo al suelo con ligereza, retrocediendo varios metros de un salto ágil. Creó una flecha vectorial para ganar distancia, interponiendo espacio entre ambos mientras adoptaba una postura defensiva.
Respiró hondo, manteniendo la guardia alta.
El Gigantopithecus se enderezó lentamente, sacudiéndose, claramente herido… pero lejos de estar acabado. Sus ojos volvieron a fijarse en Moja, esta vez cargados de una ira más pura y peligrosa.
-Bien…- pensó Moja, tensando los músculos. -Ahora sí empezó de verdad.-
Resumen
Bélico
Fruta
*Pienso* -Hablo- Narro
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