[Aventura T3 - P. Absoluto] - Bajo la Piedra de Sorbet
#13
Mientras la arena se preparaba para el siguiente enfrentamiento, el verdadero movimiento no estaba en el foso, sino en los márgenes. Hojas de apuestas pasaron de mano en mano, algunas firmadas con nombres que minutos antes habían estado manchados de sangre. No solo el público jugaba aquella noche; los propios combatientes habían decidido entrar en el juego, apostando por su fuerza, su resistencia… y su supervivencia. En Sorbet, poner el cuerpo no era suficiente: había que poner dinero, orgullo y reputación sobre la mesa. La organización tomó nota de cada cifra sin levantar la vista, satisfecha. Cuanto más alto era el riesgo, mejor funcionaba el espectáculo.

El suelo había sido limpiado con una rapidez asombrosa, pero no lo suficiente bien como para borrar del todo lo ocurrido minutos antes. Algunas marcas más oscuras seguían visibles sobre la piedra pulida, rastros que no necesitaban explicación. El público se acomodó en los palcos, las conversaciones se apagaron poco a poco y las apuestas comenzaron a moverse con mayor decisión. Aquello ya no era una prueba. Era un combate de verdad.
Desde uno de los accesos laterales, una pesada compuerta metálica se abrió con un crujido grave.
Un semigigante de casi nueve metros, ancho como un muro, avanzó hacia el centro del foso con pasos lentos y torpes. Cada apoyo hacía vibrar la arena, levantando pequeñas nubes de polvo. Vestía de forma descuidada, sin protección real más allá de su propio cuerpo, y arrastraba apoyado sobre el hombro un kanabo descomunal, lleno de protuberancias, demasiado grande incluso para alguien de su tamaño.
Su rostro era simple, casi infantil. Los ojos pequeños, la boca ligeramente abierta, la expresión distraída. Cuando habló su voz resultó sorprendentemente ridícula, aguda y mal modulada para un cuerpo tan monstruoso.
- ¿Ya… ya podemos pegar? -preguntó, rascándose la cabeza con el mango del arma.
Algunos sectores del público rieron. Otros lo hicieron con cautela.
El error fue inmediato.
Una segunda figura emergió del mismo acceso con pasos firmes y decididos.
Más baja que Tornillo, pero no menos imponente. Una semi-oni de casi ocho metros, musculatura marcada y postura agresiva. Su pecho permanecía descubierto, apenas cubierto por vendas tensas que contrastaban con la piel curtida por combates pasados. En cada mano llevaba una katana, hojas largas y cuidadas, que no parecían pensadas para lucirse, sino para cortar.
Su mirada recorrió los palcos con una sonrisa peligrosa cuando escuchó las risas.
- ¿Os hace gracia? -gruñó, mostrando los dientes - ¡A ver si salís alguno a reíros aquí de mi cuchicuchi, hijos de puta!
La sonrisa se transformó en algo más oscuro cuando giró la cabeza hacia Tornillo. La diferencia fue clara. Donde antes había violencia contenida, ahora había devoción absoluta. Se acercó a él, apoyó una mano enorme en su brazo y le habló en un tono casi cariñoso.
-No les hagas caso, mi tornillito. Ahora nos dejan jugar.
Tornillo asintió con entusiasmo torpe.
- oh...Vale.
La reacción fue inmediata. El público se tensó. Algunas apuestas se reajustaron con rapidez. La dinámica estaba clara incluso antes de que nadie la explicara: él era la fuerza bruta, ella era el colmillo. Y cualquiera que se atreviera a reírse de uno, tendría que enfrentarse a los dos.
Ambos avanzaron juntos hasta el centro de la arena.
El kanabo golpeó la piedra con un sonido seco cuando Tornillo lo apoyó a su lado. Las katanas de Tuerca reflejaron la luz cálida de las lámparas al cruzarlas brevemente frente a su cuerpo, en un gesto que no era ceremonial, sino posesivo.
Allí se detuvieron.

-¡Atención, damas y caballeros! -la voz del comentarista resonó con un entusiasmo que ya no disimulaba- Desde los circuitos más brutales de este Blue, llegan dos nombres que no conocen la retirada ni la contención.
Hizo una pausa, dejando que las figuras gigantes ocuparan toda la atención.
-¡Tornillo, El Muro! Y a su lado… ¡Tuerca, la Bestia! ¡Estos tortolitos no han perdido ni un solo combate, lo único que les interesa es la destrucción y el amor, lo tienen todo!

Tornillo inclinó la cabeza al ver a los tres combatientes frente a él. Sus ojos recorrieron a Barald, se detuvieron un segundo más en la hoja que llevaba al cinto… y luego pasaron de largo sin interés alguno. Cuando miró a Ryota, parpadeó un par de veces, confuso, como si no terminara de entender qué hacía algo tan pequeño allí.
-¿Ese… es el saco? -preguntó en voz alta, señalándolo sin malicia, genuinamente curioso.
Algunos murmullos se escaparon desde los palcos.
Fue entonces cuando Tuerca dio un paso al frente.
Sus katanas descendieron un poco, lo justo para que la amenaza resultara evidente. Sus ojos se clavaron directamente en Runin, recorriéndola sin pudor, de arriba abajo, con una mueca entre desdén y advertencia.
- ¡Ni lo intentes Zorra asquerosa -escupió- Sé que estás aquí para quitarme a mi tornillito, pero te pienso destrozar!
Tuerca dio un paso más al frente, las hojas de sus katanas rozando la piedra con un sonido agudo, casi desagradable. La tensión se podía cortar; el aire parecía haberse vuelto más denso bajo el peso de aquellas dos figuras descomunales.
Tornillo, al verla avanzar, soltó una carcajada torpe y apoyó con fuerza el kanabo en el suelo. El impacto retumbó por toda la arena, levantando una vibración seca que recorrió el foso de lado a lado.
-Jejeje… -rió- Me gusta cuando se enfada.
Desde los palcos, el murmullo se apagó del todo. Las apuestas se detuvieron. Nadie quería perderse el primer golpe.
Una campana resonó, profunda y metálica.
El combate había comenzado.

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RE: [Aventura T3 - P. Absoluto] - Bajo la Piedra de Sorbet - por Ubbe - 08-01-2026, 12:36 AM

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