08-01-2026, 03:53 AM
(Última modificación: 08-01-2026, 06:30 AM por Onizuka Jin.)
El sonido bajo sus pies se volvió más fuerte, ni siquiera pudo esperarlo de nuevo. El maldito estaba preparado antes incluso de que su mano tomara la katana. ¿Cómo diablos lo hacía? Solo se vio de nuevo alejado, pero esta vez no cayó. Por el contrario, mantuvo el equlibrio, pero sus pies retrocedieron en la tierra. Su cabeza volvió a dar vueltas en el limbo, tratando de pelear internamente por la consciencia bajo su propia confusión. Sus ojos se cerraron, su cuerpo se sacudía junto a su cabeza en círculos, como tratando de mantenerse. Todo a su alrededor daba vueltas. Elevó su mano, tratando, una vez más, de recomponerse. Tiempo que pudo haber perdido y, sin embargo, en el instante que terminó de sacudir su cabeza, solo vio al contrario, ahora en su forma humana. Al fin poco a poco sus sentidos volvían poco a poco. El resto de las palabras todavía se le hicieron lejanas, a duras penas pudo escucharlas, por el contrario, sí pudo una sola cosa en el momento que veía su arma, perfectamente introducida en su vaina y lo observó.
—Suya.
Qué considerado. No solo era un buen luchador y poseedor de Akuma, también era sorprendentemente bueno peleando. Parpadeó un par de veces, terminando de centrarse del todo, tomando la katana de entre sus manos. Ahora sí, el dolor lo volvió a azotar como una oleada repentina. Apretó los dientes, tratando de fingir que el dolor no le estaba provocando aquella sensación electrizante. Sin embargo, su sonrisa no se desvanecía, tomando la katana en sus manos, sin dejar de verlo directamente a los ojos.
Y desde luego no esperaba que también tan perspicaz pese a la calma que parecía demostrar físicamente. Miró su katana, con calma por unos segundos. Podría seguir enfrentándose a él, pero estaba claro quién iba a salir ganador de eso. —Me gustará tener más peleas, pero un cementerio dudo que sea el lugar más adecuado para eso, joven Focalor. — Emitió un quejido, ahora mirándolo de frente. Sus ojos, fuera de su transformación, tenían que descender hacia donde estaba el contrario.
Desenvainó su arma, su muñeca todavía seguía dolorida, pero lo hizo con la opuesta. El sonido del filo se hizo notar. Ahora sí, podía recordar las palabras bajo su estado de confusión y dar sentido a aquello. Por supuesto que no había caído en la trampa, sus propios pasos habían sido suficiente para sus sentidos. Bajo tierra él tenía desventaja, a menos que la aprovechara, y un cementerio no tenía dónde. Tampoco tenía alas para aprovechar su sentido del oído de forma más firme. —Espero que no le importe, me divierte pelear con alguien con unas habilidades tan impresionantes como las suyas, joven. — La hoja ahora brillaba frente a él, dando esta vez él mismo la iniciativa, volviendo a reacomodar su arma dentro de la vaina, como si no fuera a pelear. ¿Sus reflejos serían igual de buenos que su momento al atacar? Ahora era el momento de verlo. No iba a morir, no lo planeaba al menos, pero sí quería divertirse un poco más, explotar ese momento un poco más hasta el límite de lo posible. Solo un poco más. Ahora, en apenas un parpadeo, hizo un movimiento que atravesó a ambos, moviéndose a unos metros de él. Lo único que se pudo escuchar fue el clic de la hoja cerrándose en su propia vaina, volteándose para mirar con calma. Estaba más que seguro de haberle dado, sin lugar a dudas. Aparentemente sus reflejos no eran iguales. Desenvainó de nuevo, a la espera de ver cuál iba a ser su siguiente movimiento. Una sola mano para la katana, la derecha, por costumbre, ahora con una distancia de diez metros entre ellos. Si atacaba, quizás pudiera verlo con un poco más de tiempo o, como mínimo, al desaparecer.
—Suya.
Qué considerado. No solo era un buen luchador y poseedor de Akuma, también era sorprendentemente bueno peleando. Parpadeó un par de veces, terminando de centrarse del todo, tomando la katana de entre sus manos. Ahora sí, el dolor lo volvió a azotar como una oleada repentina. Apretó los dientes, tratando de fingir que el dolor no le estaba provocando aquella sensación electrizante. Sin embargo, su sonrisa no se desvanecía, tomando la katana en sus manos, sin dejar de verlo directamente a los ojos.
![[Imagen: CH3vFZu.png]](https://i.imgur.com/CH3vFZu.png)
—Debo decir que es más rápido de lo que tenía en mente.
Y desde luego no esperaba que también tan perspicaz pese a la calma que parecía demostrar físicamente. Miró su katana, con calma por unos segundos. Podría seguir enfrentándose a él, pero estaba claro quién iba a salir ganador de eso. —Me gustará tener más peleas, pero un cementerio dudo que sea el lugar más adecuado para eso, joven Focalor. — Emitió un quejido, ahora mirándolo de frente. Sus ojos, fuera de su transformación, tenían que descender hacia donde estaba el contrario.
![[Imagen: Mq86UjR.png]](https://i.imgur.com/Mq86UjR.png)
—Pero por un poco más, dudo que sea un problema.
Desenvainó su arma, su muñeca todavía seguía dolorida, pero lo hizo con la opuesta. El sonido del filo se hizo notar. Ahora sí, podía recordar las palabras bajo su estado de confusión y dar sentido a aquello. Por supuesto que no había caído en la trampa, sus propios pasos habían sido suficiente para sus sentidos. Bajo tierra él tenía desventaja, a menos que la aprovechara, y un cementerio no tenía dónde. Tampoco tenía alas para aprovechar su sentido del oído de forma más firme. —Espero que no le importe, me divierte pelear con alguien con unas habilidades tan impresionantes como las suyas, joven. — La hoja ahora brillaba frente a él, dando esta vez él mismo la iniciativa, volviendo a reacomodar su arma dentro de la vaina, como si no fuera a pelear. ¿Sus reflejos serían igual de buenos que su momento al atacar? Ahora era el momento de verlo. No iba a morir, no lo planeaba al menos, pero sí quería divertirse un poco más, explotar ese momento un poco más hasta el límite de lo posible. Solo un poco más. Ahora, en apenas un parpadeo, hizo un movimiento que atravesó a ambos, moviéndose a unos metros de él. Lo único que se pudo escuchar fue el clic de la hoja cerrándose en su propia vaina, volteándose para mirar con calma. Estaba más que seguro de haberle dado, sin lugar a dudas. Aparentemente sus reflejos no eran iguales. Desenvainó de nuevo, a la espera de ver cuál iba a ser su siguiente movimiento. Una sola mano para la katana, la derecha, por costumbre, ahora con una distancia de diez metros entre ellos. Si atacaba, quizás pudiera verlo con un poco más de tiempo o, como mínimo, al desaparecer.
Cajita de Tabaco
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
