[Pasado con Bai] Historias por aprender
#1
Día 82 de Otoño
Whisky peak, algún lugar de la ciudad 



Caminaba por las calles de esta ciudad sin dejar a un lado la desconfianza. No me parecía normal que en un mundo donde todo parecía dispuesto a destruirnos, hubiera una ciudad que acogiese a los piratas con tanta facilidad, con los brazos abiertos y dispuestos a celebrar. Además, en estos días, Rosse, Mercedes y Giyuu parecían comportarse de un modo extraño; ya no eran los mismos que nos acompañaban antes de los acontecimientos de los cabos gemelos. Parecían perdidos, y lo suyo se unía a la pérdida de Alana, la cual había decidido navegar en otro barco a partir de aquel incidente.

Las paredes de piedra se elevaban a los costados como unos guardias vigilantes. Me hacían sentir pequeño, no por su altura, pues solo se levantaban un par de plantas del suelo, sino más bien por una extraña sensación que flotaba en el aire. Un sentimiento de que aquella actitud agradable no era nada más que una careta, puesta sobre el rostro de unos cazadores al acecho, dispuestos a cernirse sobre sus presas al más mínimo descuido.

Me movía rápido, siempre por calles principales y esquivando entrar en cualquier callejón. Fui al mercado, compré un par de mazorcas de maíz, algo de carne y salí de la ciudad tan pronto como pude. Algunos de mis compañeros preferían comer en las animadas tabernas de la ciudad, pero yo no podía bajar la guardia; la última vez que lo había hecho, acabé en un pozo de piedra junto a unos desconocidos combatiendo a una lagartija. Que otros se dediquen a beber y cantar en las tabernas. Yo prefiero mantenerme a salvo.

Me alejé de la ciudad y me oculté en una zona con unos cuantos árboles. No podría llamársele bosque, pero al menos me daba una sensación de seguridad que en aquel momento necesitaba, como si estuviese arropado, oculto. Formé un círculo con algunas piedras, apilé un puñado de ramas secas y hojarasca y lo prendí haciendo uso de mi piedra de pedernal. Tras unas cuantas chispas, logré ver salir una pequeña voluta de entre las ramas y soplé con cuidado, con el mimo que lo haría una enamorada que quiere apartar el insecto que se ha posado sobre su ramo recién regalado. Esperé hasta que el fuego comenzase a prender en condiciones y entonces pinché la carne y el maíz en un par de ramas más largas y las puse al calor. 

Me senté junto a mi hoguera, mi espalda descansando contra el tronco de uno de los árboles, y saqué uno de mis libros. Uno que hablaba de historias del pasado, de batallas ganadas y pueblos perdidos. De lenguas y religiones. De mitos, de leyendas que habitaban los mares. Mis ojos se clavaron en el texto y mis pensamientos volaron lejos de allí. Me dejé ir a ese mundo con el que soñaba antes de comenzar mi viaje, un mundo libre y lleno de aventuras.
Emme's Codes

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[Pasado con Bai] Historias por aprender - por Varoganchin - 08-01-2026, 02:08 PM

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