AVENTURA T1 | Presente Absoluto - Una joven promesa.
#10
[personajeinvalido=2623]

Los dedos se enredaban en el arma como hiedras a las ramas, aferrándose a ella con cuidado. El carmín descendía por la hoja, dejando pequeñas pruebas de su reciente acto en la arena. Su respiración seguía agitada, el subir y bajar de su pecho era la evidente muestra de ello. Su boca, en ese instante seca, clamaba por un poco de agua.

Llevó su mano libre a uno de los relucientes pendientes, acariciándolo con una delicadeza casi ritual mientras entrecerraba la mirada. ⊰ ¿Has visto, madre...? La increíble mujer en la que me estoy convirtiendo. ⊱ Sonrió con ternura. Un casi grotesco cuadro de ironías. Nadie en su sano juicio tendría un semblante tan dulce y calmo tras un evento así... Pero Liora siempre había sido diferente.

Su moral nunca había sido una línea recta. Poseía curvas, caminos intrincados, nudos que no lograba deshacer... Y quizás eso era lo que la hacía tan atrayente y especial. Una persona compleja, repleta de luces y sombras que pese a que la oscuridad habitaba en ella, un pequeño rayo de luz conseguía filtrarse siempre.

¿Era eso a lo que llaman esperanza?

Una voz la sacó de sus pensamientos, pero lejos de prestarle toda la atención correspondiente, pasó los dedos por el lateral de su arma, deslizando la aún húmeda sangre de esta hasta el filo.

—Odio cuando se ensucia... —Escapó de sus labios en un suave susurro. Alzó la mirada, dirigiendo su único ojo útil hacia aquel joven. Era atractivo, eso no podía negarse, pero su aura, su ego... Toda la ostentosidad que le rodeaba lo hacía, a su parecer, repugnante. Rodó los ojos, infravalorándolo por completo.

—Mira, querido, al fin alguien inteligente. —Sonrisa ladina dibujada en el rostro, dirigiéndose a su compañero mientras su ego ascendía sin descanso. Quiso avanzar, adelantarse esta vez a los acontecimientos pero todo sucedió demasiado rápido. El reto quedó flotando en el aire. No le dio tiempo a anticiparse a lo que estaba por acontecer.

Un parpadeo, a penas un pestañeo y ya no estaba ahí. En un acto instintivo coló su mano libre entre sus propias prendas, acariciando los pétalos del lycoris en un intento de calmar los latidos de su -ahora de nuevo- acelerado corazón.— ¿Qué demonios? —Como una sombra apareció otra vez y un grito de sorpresa quedó ahogado en su garganta al vislumbrar a su amigo siendo golpeado.— ¡Tezca! —Rugió. Y su semblante se transformó por completo.

Entrecejo fruncido, arrugándose en consecuencia. Mirada fría, hostil, pupilas destellando al rojo vivo. Lava corriendo por sus venas como un volcán que acababa de erupcionar. Mandíbula tensa hasta hacerla crujir. Agarre firme, arañando ligeramente la cinta de la empuñadura.

De repente su mirada se nubló. La ira adueñándose de cada uno de sus sentidos. Su mente trajinaba una y mil maneras de hacerle sufrir, de hacerle pagar por el pecado que era golpear a un ser apreciado. Le haría crujir cada falange, haría sucumbir cada hueso de su cuerpo. Haría correr un río carmesí por cada fibra de su cuerpo. Le haría sufrir, pedir clemencia, pero transformaría cada poro de su piel en el mismísimo infierno.

Nadie tocaba lo que consideraba suyo.

Nadie.

Y menos aún para dañarle.

No le hizo falta siquiera escuchar las palabras de Tezca, estaba tan cegada por la ira y la sed de venganza que ni siquiera se percató de que su amigo ya había contraatacado al joven.

Estaba dispuesta a apoyar el ataque de su amigo golpeando a aquel ser, de hacerle sufrir por todos y cada uno de sus pecados, pero este tomó la sensata decisión de huir con una excusa tan ruin y burda que lejos de hacerla reír, la enfureció más.

—Maldito cobarde. —Refunfuñó por lo bajo mientras sacaba un pañuelo de un bolsillo, limpiando minuciosamente la hoja del arma antes de enfundar de nuevo. Dirigió los pasos al rubio y con una expresión más calmada susurró.— ¿Estás bien? —Ladeó la cabeza, buscando heridas más allá de un daño material, que en ese caso, eran sus gafas.

Pero de nuevo el fuego corrió por sus carnes ¿es que nadie ahí sabía mantener su sucia boca cerrada? Ni corta ni perezosa se acercó concretamente a uno de ellos y sin darle la oportunidad de apartarse, le encajó una patada en el mentón, haciéndolo volar un metro hacia atrás. Nadie jugaba con sus berries.

—Atrévete a tocar nuestra recompensa y conocerás lo que es el infierno. —Se acercó a él y se inclinó. Con fuerza agarró sus hebras, apresándolas entre sus dedos. Jaló de él, obligándole a levantar la cabeza. Aproximó su rostro al ajeno y susurró con voz ronca.— ¿Y bien...? Dadle la bolsa a mi compañero, o nos veremos en la obligación de quebrar cada uno de vuestros huesecitos. —No dudó, su voz no tembló. Era una amenaza tan real como la vida misma. Tan en serio iba que volvió la mano al mango del arma, tomando esta para sacar ligeramente la hoja, mostrándosela.— Quizás te quedaste con ganas de más... ¿Quieres un pequeño... "empujoncito"? —Canturreó, su voz sonando como el tintineo de una campana.

Con la mirada buscó a Tezca, buscando su apoyo con una pequeña sonrisa en los labios.

Un poco de todo


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RE: AVENTURA T1 | Presente Absoluto - Una joven promesa. - por Liora - 08-01-2026, 10:39 PM

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