[Pr.Rl. - T4] El Guardian de la Escoria Social
#20
Owen no dudó ni un solo ápice de segundo en guardarse aquella cantimplora que, en un primer momento, pertenecía a la rubia egoísta que prefirió conservar la mitad de esta (Literalmente, un maldito vaso) para sí, al haberla guardado consigo. ¿Qué ocurría? Que Cassidy, por muy prepotente que pueda sonar y parecer, ahora mismo, yacía en la espalda del pelirrojo ligeramente babeante, como si el desmayo se hubiese transformado en un profundo sueño en el que debía imaginarse lo que sería una vida con una cantimplora, ya que debería conseguirse otra que no fuese la propia; Pertenecía simple y llanamente a Owen a partir de ahora.

¡SHRIK!, el sonido del papel sellado por una cera chirrió con fuerzas. El pelirrojo maltrecho, revitalizado por la sed y por posteriormente la ingesta de tres de aquellos bentos que yacían en el suelo y eran previamente el alimento encontrado por el dinosaurio que ahora arrastraba desde su tobillo, empezó a desplegar el papelito con un poco de destreza entre sus manos, comenzando a identificar...algo que le llamó poderosamente la atención -...-.

Era su propio Wanted.

-...eh?- no estaba atando cabos. Tal vez pasó demasiado tiempo sin beber ningún tipo de líquido que no permitieron recular, haciéndole pestañear unas cuantas veces y, deliberadamente, detener su marcha. Frunció su ceño repentinamente, observando cómo aquel día donde había venido un señor simpático a pedirle una fotografía debido a que le gustaba su aspecto debería haber dicho que no y seguir disfrutando de sus gyozas, su comida favorita -Me cago...en mi puta madre.- cuarenta millones de berries, una cifra altísima para un primer Wanted. La mentira parecía no haber colado en lo absoluto...pero peor se puso la cosa en cuanto decidió, deliberadamente, voltear el papel impreso con su nombre girando la muñeca.

Cita:"Owen Yang. Isla Tamanegi. Hijo bastardo de Wickson. Marca de reincidente en la espalda. Sé quién eres. Sé de dónde vienes. Sé lo que hiciste."

[Imagen: j6LFZJ6.png]
-...cabrón de mierda.-

Si había algo que le irritaba al pelirrojo era su pasado. Demasiado. Por activa y por pasiva él buscaba marcar su propio camino, uno que jamás tuviese que llevar los grilletes de un pasado tan tortuoso como atronador tal como lo había vivido...pero una y otra vez, él venía a buscarle. Se encontraba completamente detenido, molesto, incómodo de una y otra vez recibir el recordatorio de todo lo que había hecho. Un terrorista, un demonio. La "R" sobre su espalda dio un pulsar que le recordó de su existencia, una que había olvidado hacía meses desde que había conocido a Gwen, combinado con un latido en su corazón que acentuaba la arteria carótida, acompasando los movimientos para sincronizarlos y generarle un estado que le hizo pestañear repetidas veces, intentando enfocar la mirada. Esto, como es usual, le pasa a Owen por creerse más listo que los demás, básicamente.

¡PIP-PIP-PUP!

Peré-peré-peré

Peré-peré-peré

Abajo de pasivo-agresiva nota dejada sobre su propio se busca se hallaba, finalmente, el tan buscado número del pelivioleta que parecía saber muchísimo más de lo que simplemente aparentaba. El chico, en completo silencio, discó el número de él mientras que su Den-Den Mushi, en su hombro, emitía su característico sonidito para poder encontrar la señal apropiada. No muy lejos de él se encontraba el peliverde, uno que parecía, finalmente, respetar a ese pelirrojo que, detrás de sus enormes capas de sudor, suciedad y sangre parcial, demostraba su característica y muy ciega valentía.
Finalmente, el teléfono interceptó la llamada.

– “Espero que no estés demasiado enojado por... bueno, por mi descaro.” –
[Imagen: nt5HFvW.png]

-¡ERES UN CABRÓN DE MIERDA! ¡LA PRÓXIMA TE LA LIO LO MÁS BASTO!-

La complicidad de su frase inicial, ni siquiera acompañada de un "hola", también venía cargada con emocionalidad pura de parte de un pelirrojo muy molesto de que se metiesen en la parte más complicada de su vida: Isla Tamanegi, y su deseo personal de derrocar a la monarquía beligerante. No dudó en insultar al pelivioleta que sentía que tenía el control de la situación debido a su manipulación inicial, aunque pudiese respirarse el fulgor de la rabia de un Owen histérico y más al escuchar con respecto a que "necesitaba un seguro" -¡Lo único seguro va a ser los dientes que te voy a quitar de una patada, capullo!- y sí, Owen, antes intentaste demostrar que eras un asalvajado, pero eras demasiado respetuoso y noble para serlo. Ahora sí dejabas ver tu faceta más carente de toda norma social, utilizando ese léxico propio de las más altísimas esferas de la literatura -Espera, ¿Ya estás aquí?- porque el excelente oído del pelirrojo no le suele fallar casi nunca: Podían apreciarse, con sus correspondientes interferencias, el romper de las olas sobre la enorme costa de esta isla tan reconociblemente mítica y perdida en el tiempo, una que tendría una inmensidad de recuerdos del muchacho de ojos celeste brillante mientras que miraba hacia el auricular que funcionaba como micrófono, característico de su Den-Den, como si fuese el mismísimo James. El sujeto estaba tan "dos pasos por delante" del propio pelirrojo que, incluso luego de haberlo preguntado, su respuesta fue "mi trabajo es saber cosas" -Entonces, si tanto sa- y no le dejó concluir sus palabras, ya que el sujeto prosiguió, haciendo que la expresión de fastidio del muchacho se acentuase mientras su ojo izquierdo, parpadeando por la molestia.

– “Y... respecto a la información en ese papel. Quédate tranquilo. No voy a compartirla con nadie. No es mi estilo. Solo era para asegurarme de que entendías que esto era serio. Que había consecuencias si algo salía mal.” –

[Imagen: p4Q53I4.png]
-Recuérdame la próxima que nunca confíe en un empleador.-

Porque, bajo los efectos de Owen, "tenía un contrato laboral" inexistente pero persistente -Sigh...- suspiró con profundidad, uno de esos que inflan el pecho y generan alivio, hinchando el completo de los pulmones, hasta que, finalmente, pudieron escucharse las últimas palabras del pelivioleta demandante -Creo que...- y, cuando quiso prestar atención -¡! ¡El cabroncete!- sus ojos, abiertos de par en par, atento, no encontraban al peliverde que valientemente había lanzado el disparo que remató al lagarto que aún yacía en la mano derecha del pelirrojo ligeramente convaleciente. Cuando miró hacia el frente, el mini ataque cardíaco que había sufrido desapareció en un soplido, ya que observaba al mismo aproximarse a lo que, finalmente, se mostraba inconfundible: Color amarillos y azules, mar y arena. El tronido de los pájaros, lagartos e insectos empezaba a abandonar el espectro sonoro para, así, ser invadido por el sonido de las gaviotas revoloteando por la orilla, al igual que las olas crujiendo sobre una arena que se apreciaba oscura en cuanto se humedecía a la lejanía -Ya estamos llegando.- comentó, tranquilizándose. El pelirrojo tenía un don para poder irritar a las personas; Su enorme don de gentes le ayudaba a saber qué aristas tocar para obtener resultados diferentes, y aquello que había dicho James sobre "saber cosas" le había generado cierta mueca pícara y provocadora mientras siguió caminando hacia el frente.

-Entonces, ¿Sabes cosas? A ver, respóndeme esta: Si un árbol se cae y no hay nadie que lo escuche, ¿Hace ruido?-

Empezaría a torturarlo, con esa sonrisa provocadora que tanto caracterizaba a Owen mientras fruncía el ceño maliciosamente.

-Si algo es inevitable, ¿Cómo puedes arrepentirte de no haberlo evitado? Espera, tengo otra más, agárrate con ésta: Si todos aceptamos los términos y condiciones de las cosas, ¿Es un contrato o una ficción colectiva? ¡OH, OH! Espera, tengo otra: Si la vida es corta, pero los días se hacen largos, ¿En qué unidad de medida estás viviendo, o es que eres simplemente subnormal? No, algo mejor, a ver: Si estás demasiado cansado para dormir, ¿Cómo coño estás cansado? ¿Has visto que hay gilipollas que dicen esas cosas? No, algo mejor, señor que sabe cosas, NI SE TE OCURRA CORTARME O HAGO QUE EL PELIVERDE TONTITO SE PIERDA: Si ser tú mismo te funciona mal, ¿Es un buen consejo decir que seas tú mismo o es que eres tonto? No espera, mejor esto: Si eres imbécil y dices yo no soy como los demás, ¿No estás diciendo lo mismo que dicen otros veinte subnormale-

Todo el camino hasta la playa siguió y siguió atrofiando el cerebro del pelivioleta que le había generado ese latido incómodo en su corazón y recordatorio de un pasado tan lúgubre como real. Un pasado que Owen, a diestra y siniestra, deseó soltar, pero este nunca iba a hacerlo con él, jamás.

Tal vez...lo ideal sería enfrentarlo de una vez, ¿No?

Desactiva la bomba
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]


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RE: [Pr.Rl. - T4] El Guardian de la Escoria Social - por Owen Yang - 09-01-2026, 01:41 AM

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