La casualidad más larga [ Pasado | Ubbe | +18 ]
#2
Ubbe llevaba rato en el puerto antes de que el alboroto empezara a llamarse así.
Había llegado sin ningún plan claro, como casi siempre, el chaleco abierto  y una sonrisa torcida que no prometía nada bueno. El muelle estaba vivo desde temprano: redes extendidas, cajas de pescado apiladas sin orden, hombres gritando precios, pesos y quejas con la misma voz. Era un sitio que no pedía explicaciones. Eso le gustaba.
El problema fue una barandilla vieja.
No la vio venir. O la vio y le dio igual.
Apoyó el peso donde no debía, y la madera crujió con un sonido seco, desagradable. Hubo un segundo exacto de silencio, ese en el que todo el mundo sabe que algo va a pasar, y después el golpe: tabla contra tabla, una caja volcando, pescado deslizándose por el suelo mojado.
- ¡Joder! -soltó alguien.
Ubbe se rió. - GAHAHAH - 
No una carcajada larga, sino una risa breve, despreocupada. Se apartó un paso, levantó las manos como si aquello no fuera culpa suya, y miró alrededor con descaro.
- Chill, people -dijo, con voz grave, segura- Si estaba podrida, mejor ahora que luego.
Eso fue suficiente.
Las miradas se clavaron en él. Algunas molestas. Otras curiosas. Un par directamente juzgándole. Ubbe ocupaba demasiado espacio para pasar desapercibido, incluso allí, entre tipos duros acostumbrados a cargar peso y de todos los tamaños. No por altura solo, sino por presencia. Por la forma en que se plantaba como si el muelle también le perteneciera.
- ¿Sabes lo que vale eso? -gruñó uno de los pescadores, señalando la caja caída.
Ubbe bajó la vista, observó el pescado desparramado, ladeó la cabeza como si lo estuviera considerando seriamente… y luego se encogió de hombros.
- Pues ahora vale menos -respondió- pero huele igual de mal, baby!
Eso hizo subir el murmullo. Un corrillo empezó a formarse sin que nadie lo decidiera. No era una pelea abierta, pero tampoco una conversación civilizada. Era ese punto incómodo donde la gente se junta por si acaso pasa algo.
Ubbe notó la tensión y sonrió un poco más. Le gustaba ese límite entre barullo y pelea.
Dio un paso atrás, chocando sin querer con otra caja, que se balanceó peligrosamente antes de quedarse en su sitio. Un par de manos se alzaron instintivamente. Alguien soltó una risa nerviosa. Otro chistó. El alboroto ya estaba hecho.
- Chiiilll -dijo Ubbe, levantando una mano grande en gesto de calma que no engañaba a nadie -Que aún no ha muerto nadie GAHAHAH - haciendo hincapié en el "aún" 

Aprovechó el momento en que las voces se solapaban para moverse. No huyendo, no exactamente. Simplemente deslizándose fuera del centro del revuelo con la habilidad aprendida a base de meterse en problemas. Caminó entre cajas, redes, ignorando los comentarios que le lanzaban a la espalda.
El puerto volvió poco a poco a su ruido habitual.
Ubbe avanzó hacia la calle que salía del muelle, ajustándose el chaleco y las gafas de sol, pasándose una mano por el pelo rubio, despeinado por el salitre. No pensaba en lo ocurrido. Para él ya estaba terminado.
Fue entonces cuando pasó junto a ella. Ubbe redujo el paso sin darse cuenta y giró la cabeza lo justo para mirarla de arriba abajo, sin ningún tipo de prisa ni disimulo. Alta. Muy alta. Demasiado para ese puerto. Demasiado para no llamar la atención. El contraste era brutal: redes, cajas de pescado, madera vieja… y ese cuerpo, firme, seguro, plantado como si el lugar tuviera que adaptarse a ella y no al revés.

Se le arqueó una ceja.
- Wow baby... -pensó para sí, con una sonrisa ladeada.
No pensó en el pasado. No pensó en quién era. Pensó en lo evidente. En ese momento, no recordaba a cierta amiga de la infancia, ni siquiera relacionó esas alas con sus vagos recuerdos. 
- Joder… tremendo cuerpazo - se dijo, bajando la vista lo justo para confirmarlo y volviendo a subirla sin vergüenza alguna. Alas negras, sí, llamativas, pero fue la presencia lo que más le golpeó. La presencia, y esos pechos, claro. Era algo que le perdía completamente. 
- This is interesting… very interesting, pensó.
Ubbe se pasó una mano por el pelo rubio, recolocándose el chaleco con un gesto que siempre hacía antes de meterse en líos que le parecían buena idea. Dio media vuelta con calma, apoyando el peso en una pierna, sonrisa confiada, mirada directa.
- Hey Baby!- soltó, alzando la voz lo justo para que lo oyera entre el ruido del muelle - dime una cosa.
Se acercó un poco más, sin invadir, pero sin quedarse corto, mirándola sin pudor de arriba abajo como si el puerto entero no estuviera lleno de gente.
- ¿Siempre vas así de arreglada… o es que hoy has decidido subirle el nivel al sitio? -chasqueó los dedos señalándola- Porque, baby, aquí eres lo único que merece la pena mirar.
Se señaló a sí mismo con el pulgar, despreocupado.
- Ubbe -dijo- No te asustes, soy inofensivo… la mayoría de días.
Sonrió, orgulloso de sí mismo, completamente ajeno a cualquier ironía.
Valía la pena intentarlo. No la reconoció. No recordó nada.
Solo tuvo una certeza clara y simple:
Que iba a intentar ligársela, y que pasara lo que pasara… aquello ya había hecho la mañana mucho más interesting.

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RE: La casualidad más larga [ Pasado | Ubbe ] - por Ubbe - 09-01-2026, 01:28 PM

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