Cazadores siendo cazados [Presente Relativo T3]
#29
Desafortunadamente el hermano enojón, el que explota porque si, el que se supone que era la espada que mantenía al grupo seguro termino muriendo abruptamente por el disparo que Kiyoshi había efectuado justo a su cabeza. El cuerpo de Taroi se quedó rígido apenas un instante, como si su mente necesitara un segundo para aceptar lo ocurrido. Luego, sus rodillas cedieron sin gloria ni resistencia. Cayó de lado, golpeando el suelo con un sonido seco, final. La sangre comenzó a extenderse lentamente desde su cabeza, mezclándose con el polvo y los restos óseos que cubrían la cueva.
 
Lastimosamente el cuerpo de Taji no pudo reaccionar a tiempo para cubrir a su hermano y siguió hasta golpear el cuerpo de Kiyoshi, No hubo últimas palabras, no hubo tiempo para orgullo ni rabia, Taji se giró al escuchar el golpe tan solo un segundo, sus ojos se abrieron de par en par al reconocer la silueta inmóvil de su hermano mayor, por un segundo, el mundo a su alrededor dejó de existir, el derrumbe, el dinosaurio, el dolor en su cuerpo todo quedó reducido a esa imagen, la espada del grupo. El que siempre avanzaba primero, el que nunca caía. —Taroi—su voz salió rota, apenas un hilo.
 
No hubo respuesta al nombre de su hermano, no hubo movimiento alguno. La realidad cayó sobre Taji con el peso de una montaña, primero Mirea, luego Taroi. En cuestión de minutos, todo aquello que había sido su mundo se redujo a silencio y cuerpos inmóviles. El cazador menor permaneció de pie, rígido, con los puños temblando y la respiración descompasada, mientras el polvo seguía descendiendo lentamente desde el techo de la cueva. No lloró, ni gritó. Sus ojos, sin embargo, habían cambiado. Ya no había timidez ni duda en ellos, solo una mezcla peligrosa de miedo puro y furia contenida, una que quemaba desde dentro. Tragó saliva, sintiendo cómo la adrenalina recorría su cuerpo como fuego líquido, obligándolo a mantenerse en pie cuando todo en él quería derrumbarse junto a los suyos.
 
Estaba solo, tres atacantes invisibles, una bestia prehistórica fuera de control y una cueva al borde del colapso. Taji dio un paso atrás, colocándose instintivamente cerca del cuerpo de Taroi, como si aún pudiera protegerlo. Su postura era defensiva, cerrada, consciente de que cualquier error sería el último, cada sonido, una roca cayendo, un crujido lejano, el resoplido del dinosaurio hacía que girara la cabeza con nerviosismo, buscando amenazas desde todos los ángulos posibles. El Suchomimus volvió a moverse, agitando la cabeza con violencia, golpeando una de las paredes laterales y arrancando un nuevo rugido que hizo temblar el suelo bajo los pies de Taji. El animal estaba herido, furioso y desorientado tan peligroso como cualquier enemigo armado.
 
Taji apretó los dientes, bajando ligeramente el cuerpo, preparándose para reaccionar a lo que viniera primero, no entendía por qué había ocurrido nada de esto, no hubo advertencias, no hubo palabras previas, solo muerte y ahora, en medio de ruinas, polvo y sangre, el último de los cazadores Crux permanecía en pie, sabiendo que si quería sobrevivir, tendría que hacerlo solo o no hacerlo en absoluto, pero el destino juega en contra de quienes tienen el corazón limpio y dos golpes mas acertaron en Taji desorientándolo por completo, el topo había hecho de las suyas nuevamente y es aquí cuando uno se pregunta, ¿en realidad las victimas son los sepultureros? O aquellos hermanos que se encontraban en una cueva disfrutando del tiempo que tenían juntos mientras esperaban a sus superiores.
 
Y como si no fuera poco, el mink del grupo de Eros, Varo también se sumó al ataque envolviendo sus puños en electricidad y golpeando justamente la cabeza del ya afectado Taji haciendo que el mismo entrara en un estado de entumecimiento en todo el cuerpo además de tener un fuerte dolor de cabeza, su cuerpo reaccionó antes que su mente, los músculos se tensaron de golpe y luego fallaron, como si hubieran olvidado cómo obedecerle. Un espasmo violento recorrió su cuello, sus hombros, su espalda, y terminó descendiendo hasta las piernas. El mundo se le volvió borroso, distorsionado por un zumbido constante que le atravesaba el cráneo como un taladro.
 
Cayó de rodillas, sus manos golpearon el suelo con torpeza, incapaces de sostener su propio peso. La electricidad residual aún recorría su sistema nervioso, provocándole sacudidas involuntarias que lo obligaban a apretar los dientes con fuerza para no morderse la lengua. Un hilo de sangre descendió por su sien mientras intentaba enfocar la vista, el dolor era brutal y lo peor es que no era solo físico, sino mental. Un gemido ahogado escapó de su garganta mientras intentaba incorporarse, fallando estrepitosamente, su cuerpo no respondía como debía, cada orden que su cerebro enviaba llegaba tarde, deformada o no llegaba en absoluto.
 
El Suchomimus reaccionó al movimiento brusco. La bestia lanzó un resoplido violento y giró la cabeza hacia el punto donde Taji había caído, golpeando el suelo con una de sus patas delanteras, el impacto levantó una nube de polvo y fragmentos de roca que volvieron a sacudir la cueva. Una grieta se abrió en la pared cercana, extendiéndose como una cicatriz viva haciendo que el dinosaurio quedara justo frente a Taji nuevamente.  Taji alzó la mirada con dificultad, viendo la silueta enorme del dinosaurio acercarse un paso más, su respiración era agitada, irregular, y cada inhalación le producía un punzante dolor en la cabeza.
 
Estaba aturdido, entumecido, atrapado entre enemigos invisibles y una bestia descontrolada y aun así, con el cuerpo temblando y la visión fragmentada, el último cazador Crux apretó los dedos contra el suelo, aferrándose a la roca como si fuera lo único que lo mantenía en este mundo, no había rendición en sus ojos, solo una resistencia desesperada que simplemente se apagó cuando la cola del dinosaurio atravesó su pecho, el tiempo ya no estaba de su lado. El cuerpo de Taji fue levantado apenas unos centímetros del suelo cuando la cola del Suchomimus lo atravesó, rompiendo carne, hueso y aire en un solo movimiento salvaje. El cazador quedó suspendido un instante antinatural, con los ojos abiertos y la respiración rota, antes de ser arrojado contra el suelo como un muñeco sin peso. La sangre brotó con rapidez, oscureciendo la tierra bajo su pecho mientras su cuerpo convulsionaba una última vez.
 
El dinosaurio rugió, un sonido profundo y desgarrado, cargado de furia y dolor acumulado. Avanzó un paso más, pesado, torpe, hasta quedar justo sobre el cuerpo inmóvil del último de los Crux. Inclinó la cabeza, olfateó el aire impregnado de sangre y polvo, y entonces abrió sus fauces. Las mandíbulas se cerraron alrededor de la cabeza de Taji con una fuerza aterradora. El crujido fue claro, audible incluso por encima del derrumbe constante de la cueva. Hueso, casco craneal y carne cedieron sin resistencia ante la presión monstruosa, el cuerpo se sacudió una vez más y luego quedó completamente quieto, finalmente liberado de toda lucha.
 
El Suchomimus levantó la cabeza, dejando caer lo que quedaba sin interés alguno, como si la rabia que lo había impulsado comenzara a disiparse. Respiró con violencia, el pecho subiendo y bajando, mientras la cueva seguía gimiendo a su alrededor, al borde del colapso, pero en esta ocasión mirando a todos lados como quien buscaba una nueva víctima, del cuerpo de Taji cae un den den mushi que al final de cuentas parecía haber transmitido todo el audio de la pelea, dejando en claro para quien sea que esté del otro lado quienes habían sido los causantes de este incidente.
 
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RE: Cazadores siendo cazados [Presente Relativo T3] - por Tensui Marlin - 09-01-2026, 10:31 PM

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