10-01-2026, 01:02 AM
Tal y como lo hacían cuando eran jóvenes, en tiempos más fraternales y enternecedores, tanto Owen como Ryo se compenetraron casi de manera instantánea en aquella plegaria que se veía tan falsa como modesta; Él comenzó a seguirle el juego al pelirrojo rápidamente, incluso, generando su "propio speech", cosa que le provocó una mueca de fuerte felicidad al muchacho. Él seguía teniendo esa labia que tanto le caracterizaba y, es más, la misma que el chico aprendió a utilizar en la mayoría de sus negocios como mercader (y traficante) para convencer a cualquiera de lo que él quisiera. Si el chico tenía un don de gentes, el pelimarrón rapado a los costados era un "dios de gentes" -¡BUENATÍO!- lo dijo con una velocidad impresionante, en un balbuceo que se escapó y se escuchó acomplejado por la posición, el movimiento ascendente y descendente de su cuerpo que realizaba una reverencia forzadísima y más falsa que un político honesto, pero bueno...ahora les tocaba seguir hasta que no diese más la mentira, claro está.
Cuando el pelirrojo quiso percatarse, gracias a su excelente oído, pudo escuchar no solamente el sonido de la tierra moviéndose a su izquierda -¿Tío?- bajito, su rostro empezó a seguirle, pudiendo escuchar y utilizar ese tono ligón y tan característico de un Ryo del cual, en su niñez, el pelirrojo había aprendido una inmensa barbaridad.
Porque si bien no había terminado siquiera la frase, el pelirrojo sabía exactamente cuál era la dirección que, sus palabras, estaban tomando. Le resultó inevitable no sonreír con complicidad mientras abandonaba lenta y progresiva la falsa reverencia para quedarse de pie mientras observaba, a la distancia, una escena que resultaba tan magistral como épica; Sí, Ryo remató su frase de ligoteo levantando la mano de la muchachita maquillada, sonrojada y escultural para, posteriormente, besarla con una delicadeza y seducción propia de alguien como el muchacho de cabello rapado a los costados.
Se veía que el cerebro de ambos, ciertamente, hacían exactamente la misma sinapsis neuronal. Una sonrisa completa de gloria se marcó en el rostro del pelirrojo que, observando cómo su amigo estaba a punto de hacer el gol de la década, iba emocionándose progresivamente mientras su ceño fruncido y ojos brillantes solo indicaban una cosa:
Estaban atados a sus espaldas, ambos, como si estuviesen ofrecidos como un bocadillo dos por uno para un ente del cual, ambos, desconocían de sus capacidades. El movimiento de la balsa improvisada en la que estaban, ciertamente, los hacía ondular hacia arriba y hacia abajo producto de un oleaje leve pero persistente, como si hubiese algo debajo de ambos moviéndose con una agilidad y potencia inusitada. El sonido de los tambores, ahora, era la música extra-diegética que, anteriormente, Owen no cesaba de escuchar en el Reino de Samba, tierra que parecía tener sonoridad propia en lugar de cánticos de pájaros y característico sonido ambiente.
Mientras la balsa improvisada se agitaba con el oleaje intermitente, un clarísimo lenguaje incomprensible comenzaba a aparecer de parte de quien parecía oriunda de aquel lugar. Aquello, automáticamente, capturó la atención de un pelirrojo y le maltrecho a golpes que, como si fuese inmune a la paliza que había recibido minutos atrás, ahora, veía como su amigo de cabello rapado a lados hablaba exactamente justo después de la mujer -¡OH!- mostrándose como un simio que estaba descubriendo como se utilizaba una herramienta, el pelirrojo observaba sus labios que parecían estar traduciendo, una a una, aquellas palabras que parecían total y completamente incomprensibles para él -¿Es la lengua de alguna chica con la que estuviste?- sus palabras sonaban algo atrofiadas producto de la inflamación en su cara, al igual que se mantenía tuerto producto de su párpado tan hinchado como morado. Cuando quiso percatarse, ciertamente, pudo ver cierta burla en su expresión, ¿Le resultaba gracioso lo que la mujer estaba diciendo? -¿La vieja está diciendo que se está cagando y necesita papel mientras recita una oración de su pueblo? ¿Qué es, un llamado de emergencia, béibe?- porque claro, ¿Qué mayor emergencia que querer realizar un acto tan noble como poner las nalgas sobre un inodoro y liberar todo aquello tan pútrido que el cuerpo posee.
Si antes la balsa se mecía por las olas, ahora, directamente, subía y bajaba de manera tan errática que hasta empezaba a ser metro arriba y metro abajo de agua, tambaleándose hacia la izquierda y hacia la derecha -Se me acabaron los planes, hermano.- comentaba mientras, atado desde las muñecas, mantenía una calma sorprendentemente simpática -¿Qué tal tu padre, Ryo?- ¿De verdad te vas a poner a hablar del pasado en tu lecho de muerte, Owen? -¿Te acuerdas cómo me ayudaste?- volteó a verle con su único ojo disponible, mostrando esa sonrisa inocentona, brillante y colmilluda que tanto le caracterizaba mientras, también, miraba al cielo -Me costaba un horror interactuar con la gente en ese entonces. Menos mal que te conocí, hermano, quién sabe qué habría sido de mi si no hubiese aprendido de la labia que tienes tú.- aquello que podía presentirse que asechaba justo por debajo de ellos, al menos bajo la cabeza del pelirrojo completamente maltrecho, había quedado en segundo plano -Tengo que contarte algo.- su rostro, ligeramente sonrojado, se tornó cabizbajo. Miraba hasta sus piernas cruzadas, sentado mientras sus muñecas, atadas a su espalda, lo mantenían en esa posición de captura y clara ofrenda hacia el dios al que parecían respetar los nativos -Resulta que en Isla del Karate, ¿Sabes cuál es? Obvio, ahí es donde todos están todo el día pegándose, es un escándalo.- Hablaba con tantísima naturalidad que parecía el pico del absurdo, más aún cuando la balsa en la que ambos yacían se columpiaba casi en noventa grados de lado a lado producto del inmenso oleaje que se acentuaba cada vez más y más.
Hablaba con nerviosismo y algo de timidez, como si ignorase por completo su presente y corto plazo y pensara en algo tan lejano como lo sería ese casamiento que vendría, tal vez, en años. Las palabras de los nativos no le distraían y mucho menos las olas que acentuaban una figura sombría que crecía, amenazante con devorarles de una santa vez, ¿De qué boda iba a hablar si ni siquiera iba a tener un mañana? -¿Tú te casarías, hermano? ¿No es un poco delirante de mi parte?- y, como es usual, comenzaba a divagar en voz alta mientras su mirada iba hacia el cielo -Ella me hace muy feliz...aunque hay cosas de ella que, a veces, me preocupan o me acomplejan.-.
Cuando el pelirrojo quiso percatarse, gracias a su excelente oído, pudo escuchar no solamente el sonido de la tierra moviéndose a su izquierda -¿Tío?- bajito, su rostro empezó a seguirle, pudiendo escuchar y utilizar ese tono ligón y tan característico de un Ryo del cual, en su niñez, el pelirrojo había aprendido una inmensa barbaridad.
“Mi único deseo en este mundo, lo único que llenaría mi corazón para que el rey de la selva encuentre su saciedad…”
![[Imagen: 99fcc7b3f29e7fe90f528a6b7421e47b.jpg]](https://i.pinimg.com/1200x/99/fc/c7/99fcc7b3f29e7fe90f528a6b7421e47b.jpg)
-Qué cabrón. Sigue teniendo el toque.-
Porque si bien no había terminado siquiera la frase, el pelirrojo sabía exactamente cuál era la dirección que, sus palabras, estaban tomando. Le resultó inevitable no sonreír con complicidad mientras abandonaba lenta y progresiva la falsa reverencia para quedarse de pie mientras observaba, a la distancia, una escena que resultaba tan magistral como épica; Sí, Ryo remató su frase de ligoteo levantando la mano de la muchachita maquillada, sonrojada y escultural para, posteriormente, besarla con una delicadeza y seducción propia de alguien como el muchacho de cabello rapado a los costados.
“Sería el regalo de tu compañía el último día de mi existencia…”
![[Imagen: w58bhB9.gif]](https://i.imgur.com/w58bhB9.gif)
-¡INMENSI MESSI!-
Se veía que el cerebro de ambos, ciertamente, hacían exactamente la misma sinapsis neuronal. Una sonrisa completa de gloria se marcó en el rostro del pelirrojo que, observando cómo su amigo estaba a punto de hacer el gol de la década, iba emocionándose progresivamente mientras su ceño fruncido y ojos brillantes solo indicaban una cosa:
Que los iban a cagar a trompadas, demostrándoles que su plan había fallado estrepitosamente. Ni en el travesaño pegó ese balón.
“Buena asistencia bro, creí que si la hacíamos ¿eh?”
![[Imagen: XKEafzV.png]](https://i.imgur.com/XKEafzV.png)
-Sí, tío. Igual estuvo guapo, casi los tenemos, ¿Eh?-
Estaban atados a sus espaldas, ambos, como si estuviesen ofrecidos como un bocadillo dos por uno para un ente del cual, ambos, desconocían de sus capacidades. El movimiento de la balsa improvisada en la que estaban, ciertamente, los hacía ondular hacia arriba y hacia abajo producto de un oleaje leve pero persistente, como si hubiese algo debajo de ambos moviéndose con una agilidad y potencia inusitada. El sonido de los tambores, ahora, era la música extra-diegética que, anteriormente, Owen no cesaba de escuchar en el Reino de Samba, tierra que parecía tener sonoridad propia en lugar de cánticos de pájaros y característico sonido ambiente.
Mientras la balsa improvisada se agitaba con el oleaje intermitente, un clarísimo lenguaje incomprensible comenzaba a aparecer de parte de quien parecía oriunda de aquel lugar. Aquello, automáticamente, capturó la atención de un pelirrojo y le maltrecho a golpes que, como si fuese inmune a la paliza que había recibido minutos atrás, ahora, veía como su amigo de cabello rapado a lados hablaba exactamente justo después de la mujer -¡OH!- mostrándose como un simio que estaba descubriendo como se utilizaba una herramienta, el pelirrojo observaba sus labios que parecían estar traduciendo, una a una, aquellas palabras que parecían total y completamente incomprensibles para él -¿Es la lengua de alguna chica con la que estuviste?- sus palabras sonaban algo atrofiadas producto de la inflamación en su cara, al igual que se mantenía tuerto producto de su párpado tan hinchado como morado. Cuando quiso percatarse, ciertamente, pudo ver cierta burla en su expresión, ¿Le resultaba gracioso lo que la mujer estaba diciendo? -¿La vieja está diciendo que se está cagando y necesita papel mientras recita una oración de su pueblo? ¿Qué es, un llamado de emergencia, béibe?- porque claro, ¿Qué mayor emergencia que querer realizar un acto tan noble como poner las nalgas sobre un inodoro y liberar todo aquello tan pútrido que el cuerpo posee.
Si antes la balsa se mecía por las olas, ahora, directamente, subía y bajaba de manera tan errática que hasta empezaba a ser metro arriba y metro abajo de agua, tambaleándose hacia la izquierda y hacia la derecha -Se me acabaron los planes, hermano.- comentaba mientras, atado desde las muñecas, mantenía una calma sorprendentemente simpática -¿Qué tal tu padre, Ryo?- ¿De verdad te vas a poner a hablar del pasado en tu lecho de muerte, Owen? -¿Te acuerdas cómo me ayudaste?- volteó a verle con su único ojo disponible, mostrando esa sonrisa inocentona, brillante y colmilluda que tanto le caracterizaba mientras, también, miraba al cielo -Me costaba un horror interactuar con la gente en ese entonces. Menos mal que te conocí, hermano, quién sabe qué habría sido de mi si no hubiese aprendido de la labia que tienes tú.- aquello que podía presentirse que asechaba justo por debajo de ellos, al menos bajo la cabeza del pelirrojo completamente maltrecho, había quedado en segundo plano -Tengo que contarte algo.- su rostro, ligeramente sonrojado, se tornó cabizbajo. Miraba hasta sus piernas cruzadas, sentado mientras sus muñecas, atadas a su espalda, lo mantenían en esa posición de captura y clara ofrenda hacia el dios al que parecían respetar los nativos -Resulta que en Isla del Karate, ¿Sabes cuál es? Obvio, ahí es donde todos están todo el día pegándose, es un escándalo.- Hablaba con tantísima naturalidad que parecía el pico del absurdo, más aún cuando la balsa en la que ambos yacían se columpiaba casi en noventa grados de lado a lado producto del inmenso oleaje que se acentuaba cada vez más y más.
![[Imagen: RnP7BFR.png]](https://i.imgur.com/RnP7BFR.png)
-Bueno, conocí a una chica. Es excesivamente linda y me quiere mucho. Creo. Espero. La cosa es que dijimos de casarnos cuando termine con una locura que tengo que hacer antes. ¿Qué opinas? ¿Vendrás a mi boda?-
Hablaba con nerviosismo y algo de timidez, como si ignorase por completo su presente y corto plazo y pensara en algo tan lejano como lo sería ese casamiento que vendría, tal vez, en años. Las palabras de los nativos no le distraían y mucho menos las olas que acentuaban una figura sombría que crecía, amenazante con devorarles de una santa vez, ¿De qué boda iba a hablar si ni siquiera iba a tener un mañana? -¿Tú te casarías, hermano? ¿No es un poco delirante de mi parte?- y, como es usual, comenzaba a divagar en voz alta mientras su mirada iba hacia el cielo -Ella me hace muy feliz...aunque hay cosas de ella que, a veces, me preocupan o me acomplejan.-.
¿Más acomplejado que estar a punto de morir, Owen?
-Hablo- , Narro , -Pienso-
![[Imagen: Fusaneitor.gif]](https://sig.grumpybumpers.com/host/Fusaneitor.gif)
