10-01-2026, 09:58 PM
Cuando ella se acercó y le sujetó el brazo, Ubbe notó el cambio al instante. No fue brusco; fue natural, cómodo… demasiado cómodo. El peso se acomodó contra él y, con ese gesto, el contacto se volvió evidente. Sintió cómo su antebrazo quedaba atrapado entre su cuerpo y el de ella, cómo el calor subía despacio, cómo el roce de sus pechos hacía imposible fingir que aquello no estaba pasando.
No se apartó.
Al contrario: relajó el hombro, dejándole espacio, aceptando el contacto como quien entiende las reglas del juego y decide jugarlas bien. Se le dibujó una sonrisa corta, sugerente, disfrutando de la compañía y del contacto físico.
Oh yeah… - Pensó para si mismo disfrutando del triunfo conseguido.
Caminó a su ritmo, acompasando el paso, dejando que el balanceo hiciera lo suyo. Notó cómo ella reforzaba el agarre a propósito; Ubbe respondió igual de simple: no tensó el brazo, no se endureció… se dejó llevar. La sensación era clara, constante, imposible de ignorar, y le recorrió la espalda un escalofrío lento, esos que llegan cuando todo va exactamente por donde te gusta.
Bueno baby, es que yo no soy cualquiera, soy the best! - sonrió orgulloso antes de bajar la mirada hacia ella.
Tras las gafas de sol, sus ojos bajaron un segundo de más, midiendo curvas con torpeza, esperando disimular. Intentó corregirlo, subir la mirada, parecer educado… pero siendo un poco más alto, el ángulo le jugaba en contra. Se notaba. No mucho. Lo justo.
Ajustándose apenas las gafas con el pulgar, intentó disimular justo cuando ella subió la mirada para encontrarse.
Entonces, ¿esta es una situación que recordarás con cariño? -rió levemente- No te voy a mentir, yo no tengo muy buena memoria
Cuando ella habló de la posada, de camas grandes y comida caliente, Ubbe escuchó lo justo. No porque no le importara, sino porque había algo más importante pasando: el tono, la cercanía, la sugerencia que todo el ambiente estaba señalando.
- Easy, baby -respondió, risa baja en la garganta- Step by step.
Se acercó lo justo cuando ella se detuvo, quedando a su lado. No invadió, pero tampoco se quedó atrás. Giró la cabeza para mirarla de perfil, sonrisa torcida tras las gafas.
- Primero entramos, vemos si el sitio aguanta tu nivel… y luego ya veremos dónde acabamos.
Alzó una ceja, divertido.
Cuando ella se adelantó un par de pasos y le regaló la vista sin decirlo, Ubbe la siguió con calma, ajustando la valija al hombro. La sensación del contacto aún le quemaba un poco el brazo, como un recuerdo reciente que no pensaba sacudirse.
Empujó la puerta con el hombro al llegar, dejándola pasar primero. El interior olía a madera vieja y café recién hecho. Nada fancy. Pero suficiente.
Ubbe echó un vistazo rápido alrededor y volvió a mirarla.
- ¿Ves? Te dije que no estaba tan mal. -Sonrió- Y ahora ya no estás perdida.
Dio un paso más cerca, bajando la voz.
- Al menos… no mientras estés conmigo.
Se quedó un momento medio embobado mirando de nuevo a esa Lunarian que tenía delante, había algo familiar en ella, pero no era capaz de saber el que.
- ¿Una suite? No sé si tendrán, pero yo voy contigo hasta el infierno, o el fin del mundo si quieres, baby...
Se quedó mirándola, aun con la duda de porque confiaba tanto en aquella chica, aunque claro, con esas dotes de ligoteo qué chica no iba a resistirse a un buccaner como Ubbe, ¿no?
No se apartó.
Al contrario: relajó el hombro, dejándole espacio, aceptando el contacto como quien entiende las reglas del juego y decide jugarlas bien. Se le dibujó una sonrisa corta, sugerente, disfrutando de la compañía y del contacto físico.
Oh yeah… - Pensó para si mismo disfrutando del triunfo conseguido.
Caminó a su ritmo, acompasando el paso, dejando que el balanceo hiciera lo suyo. Notó cómo ella reforzaba el agarre a propósito; Ubbe respondió igual de simple: no tensó el brazo, no se endureció… se dejó llevar. La sensación era clara, constante, imposible de ignorar, y le recorrió la espalda un escalofrío lento, esos que llegan cuando todo va exactamente por donde te gusta.
Bueno baby, es que yo no soy cualquiera, soy the best! - sonrió orgulloso antes de bajar la mirada hacia ella.
Tras las gafas de sol, sus ojos bajaron un segundo de más, midiendo curvas con torpeza, esperando disimular. Intentó corregirlo, subir la mirada, parecer educado… pero siendo un poco más alto, el ángulo le jugaba en contra. Se notaba. No mucho. Lo justo.
Ajustándose apenas las gafas con el pulgar, intentó disimular justo cuando ella subió la mirada para encontrarse.
Entonces, ¿esta es una situación que recordarás con cariño? -rió levemente- No te voy a mentir, yo no tengo muy buena memoria
Cuando ella habló de la posada, de camas grandes y comida caliente, Ubbe escuchó lo justo. No porque no le importara, sino porque había algo más importante pasando: el tono, la cercanía, la sugerencia que todo el ambiente estaba señalando.
- Easy, baby -respondió, risa baja en la garganta- Step by step.
Se acercó lo justo cuando ella se detuvo, quedando a su lado. No invadió, pero tampoco se quedó atrás. Giró la cabeza para mirarla de perfil, sonrisa torcida tras las gafas.
- Primero entramos, vemos si el sitio aguanta tu nivel… y luego ya veremos dónde acabamos.
Alzó una ceja, divertido.
Cuando ella se adelantó un par de pasos y le regaló la vista sin decirlo, Ubbe la siguió con calma, ajustando la valija al hombro. La sensación del contacto aún le quemaba un poco el brazo, como un recuerdo reciente que no pensaba sacudirse.
Empujó la puerta con el hombro al llegar, dejándola pasar primero. El interior olía a madera vieja y café recién hecho. Nada fancy. Pero suficiente.
Ubbe echó un vistazo rápido alrededor y volvió a mirarla.
- ¿Ves? Te dije que no estaba tan mal. -Sonrió- Y ahora ya no estás perdida.
Dio un paso más cerca, bajando la voz.
- Al menos… no mientras estés conmigo.
Se quedó un momento medio embobado mirando de nuevo a esa Lunarian que tenía delante, había algo familiar en ella, pero no era capaz de saber el que.
- ¿Una suite? No sé si tendrán, pero yo voy contigo hasta el infierno, o el fin del mundo si quieres, baby...
Se quedó mirándola, aun con la duda de porque confiaba tanto en aquella chica, aunque claro, con esas dotes de ligoteo qué chica no iba a resistirse a un buccaner como Ubbe, ¿no?
