11-01-2026, 01:08 AM
No sabía que podía generar con mis acciones, parecía que había hecho cortocircuitar el cerebro de Bai, llevándole a la locura sin remedio. No entendía qué estaba pasando exactamente, pero la mujer se levantó mostrando su imponente figura y abrió sus alas, pequeñas pero existentes, mientras gritaba algo que se parecía al sonido "gato" vagamente, hasta lo acompaño con dos maullidos. Me quedé mirándola sorprendido un segundo "Creo que le he matado demasiadas neuronas con mi estupidez". Ahí no acabó la cosa, que mas quisiera yo; pues después de ese alarde de idiomas comenzó a señalar muchas veces a mi boceto mientras volvía a repetir la palabra.
Es cierto que quizás esta clase le estaba haciendo perder cordura a la mujer, pero al menos había conseguido que repitiese varias veces el término, incluso puso varios ejemplos para que me quedase mas claro. En ese momento sonreí triunfal y grité sin medir el volumen, solo esperaba no haber despertado a nada ni nadie. -!Si, por fin!.- Alcé los brazos incluso, después me levanté también junto a ella y señalé de nuevo al dibujo de gato. -Aílouros- Podía ser que mi pronunciación no fuese la más correcta, pero la emoción de ver avance y la ilusión por no ser tan tonto como creía me hizo hablar con velocidad. -Aílouros- Volví a repetir, esta vez mas despacio, enfocándome en cada sílaba para que se me entendiese mejor o, por lo menos, sonase mas parecido.
Nuevamente lo habíamos conseguido, ya sabía decir dos palabras, manzana y gato. Había sido difícil y agotador, pero el esfuerzo de ambos empezaba a dar sus frutos, aunque ya empezaba a notarme cierto dolor de cabeza, demasiadas coas nuevas que requerían de demasiado esfuerzo mental y físico. Mas ahí no quedaría la cosa, Bai estaba dispuesta a enseñarme una nueva palabra, sin embargo, esta vez sería un esfuerzo conjunto, dándome una hoja de su cuaderno, para que dibujase y así nos resultase mas dinámica la tarea. Tras eso señaló el lápiz, incluso comenzó a hacer gestos en el aire a modo de escritura. "Vale, o intenta decir lápiz, o escribir o dibujar" Comenzaba a hacer deducciones, las más cercanas en base a lo que habíamos hecho durante la sesión de lingüística. -Hhmm... No se a que te refieres...- Agarré el lapicero, habiendo tenido una idea para entender que es lo que quería: Primero dibujé un lapicero por si era lo que esa nueva palabra significaba, después comencé a escribir en mi lengua "Yo soy Han" por si se refería a la escritura; por último dibujé una especie de cuadro rápidamente, no era el mejor dibujo del mundo, pero al menos se entendía lo que podía significar. -Señala qué significa.- Señalé un par de veces a los dibujos con la esperanza de que eligiera alguno y volviese a repetir el vocablo varias veces para quedarme con la fonética.
¿Cuánto tiempo habría pasado desde que comenzamos? Para mi habían pasado minutos, pero, lo más seguro, es que llevásemos una media hora intentando que se me quedasen tres tristes palabras en la cabeza. La verdad es que el avance era bastante desalentador, pero estaba decidido a lograrlo, pues como decía mi padre: Nada que valga la pena es fácil. Aquella frase me había acompañado toda la vida y, a decir verdad, tenía toda la razón, pues había renunciado a toda pertenencia o riqueza en pro de la felicidad y la libertad. Ser un vagabundo era una vida difícil pero lo valía, pues no conocía nada más valioso que la libertad de hacer cuanto, quieras cuanto quieras y como quieras. Si había aguantado años en la inmundicia, esto no iba a desanimarme. Además esto no lo hacía solo por mi, también lo hacía por una amiga y eso lo hacía todavía mas importante.
Es cierto que quizás esta clase le estaba haciendo perder cordura a la mujer, pero al menos había conseguido que repitiese varias veces el término, incluso puso varios ejemplos para que me quedase mas claro. En ese momento sonreí triunfal y grité sin medir el volumen, solo esperaba no haber despertado a nada ni nadie. -!Si, por fin!.- Alcé los brazos incluso, después me levanté también junto a ella y señalé de nuevo al dibujo de gato. -Aílouros- Podía ser que mi pronunciación no fuese la más correcta, pero la emoción de ver avance y la ilusión por no ser tan tonto como creía me hizo hablar con velocidad. -Aílouros- Volví a repetir, esta vez mas despacio, enfocándome en cada sílaba para que se me entendiese mejor o, por lo menos, sonase mas parecido.
Nuevamente lo habíamos conseguido, ya sabía decir dos palabras, manzana y gato. Había sido difícil y agotador, pero el esfuerzo de ambos empezaba a dar sus frutos, aunque ya empezaba a notarme cierto dolor de cabeza, demasiadas coas nuevas que requerían de demasiado esfuerzo mental y físico. Mas ahí no quedaría la cosa, Bai estaba dispuesta a enseñarme una nueva palabra, sin embargo, esta vez sería un esfuerzo conjunto, dándome una hoja de su cuaderno, para que dibujase y así nos resultase mas dinámica la tarea. Tras eso señaló el lápiz, incluso comenzó a hacer gestos en el aire a modo de escritura. "Vale, o intenta decir lápiz, o escribir o dibujar" Comenzaba a hacer deducciones, las más cercanas en base a lo que habíamos hecho durante la sesión de lingüística. -Hhmm... No se a que te refieres...- Agarré el lapicero, habiendo tenido una idea para entender que es lo que quería: Primero dibujé un lapicero por si era lo que esa nueva palabra significaba, después comencé a escribir en mi lengua "Yo soy Han" por si se refería a la escritura; por último dibujé una especie de cuadro rápidamente, no era el mejor dibujo del mundo, pero al menos se entendía lo que podía significar. -Señala qué significa.- Señalé un par de veces a los dibujos con la esperanza de que eligiera alguno y volviese a repetir el vocablo varias veces para quedarme con la fonética.
¿Cuánto tiempo habría pasado desde que comenzamos? Para mi habían pasado minutos, pero, lo más seguro, es que llevásemos una media hora intentando que se me quedasen tres tristes palabras en la cabeza. La verdad es que el avance era bastante desalentador, pero estaba decidido a lograrlo, pues como decía mi padre: Nada que valga la pena es fácil. Aquella frase me había acompañado toda la vida y, a decir verdad, tenía toda la razón, pues había renunciado a toda pertenencia o riqueza en pro de la felicidad y la libertad. Ser un vagabundo era una vida difícil pero lo valía, pues no conocía nada más valioso que la libertad de hacer cuanto, quieras cuanto quieras y como quieras. Si había aguantado años en la inmundicia, esto no iba a desanimarme. Además esto no lo hacía solo por mi, también lo hacía por una amiga y eso lo hacía todavía mas importante.
