Mañana del día 78, primavera del año 11
Antes de que todos saliesen del barco a explorar la isla
Antes de que todos saliesen del barco a explorar la isla
Gronn, después del desayuno, se adentró en la cocina buscando un cuenco. Tenía que hacer lo que había pensado con lo que quedó del pequeño Bepso, no podía demorarlo más. En el estante superior izquierdo al lado de las jarras de peltre y de cerámica que usaban para brindar y beber cuando se podía, encontró unos cuencos de cerámica de unos 20 centímetros de diámetro, seguramente para servir sopas y ensaladas. Cogió uno y lo miró con detenimiento.
"Ciertamente, tiene el tamaño adecuado para lo que quiero hacer. Pero no va a funcionar si no tiene un aliviadero para echar el agua que le sobre."
Con un suspiro, fue a por un cuchillo con buena punta y comenzó, de manera laboriosa y con cuidado, a rayar en el fondo del cuenco para hacerle un agujero en el fondo que le sirviese de aliviadero a la tierra del tiesto si se sobresaturaba de agua. Después de veinte minutos sin parar, y habiendo dejado bastante romo el cuchillo, consiguió un agujero de tamaño suficiente. A continuación guardó el cuenco con sus cosas, y se marchó a la desembocadura del río, que no tenía muy buen color, por cierto, buscando limos y tierra fértil para poder usar en su tiesto.
Recorrió las zonas más cercanas al río, pero el color del agua y los signos que fue viendo en el sedimento cercano al curso fluvial le hicieron desechar la idea de usarlos para eso, tenían pinta de estar muy contaminados. Más tarde iría río arriba a comprobar sus sospechas, pero ahora solo pensaba en terminar su tarea y dar descanso por fin, de manera definitiva al bueno de Bepso. Un poco más al oeste de la zona de ribera, encontró una charca que parecía estar en condiciones para lo que lo requería el gyojin, así que llenó una pequeña saca con limos y tierras de la zona de la charca para utilizarlos.
"Bueno, con esto será suficiente, al menos para que prendan las semillas de los limones, o eso espero."
Regresó al barco y empezó a llenar la improvisada maceta con el material que había reunido, con cuidado y poniendo partes diferentes del mismo en capas, para luego mezclarlo todo con sus propias manos y obtener un sustrato rico en minerales y bien oxigenado, para facilitar que la siembra fuese un éxito. Cuando terminó de preparar el sustrato, llamó a sus compañeros a cubierta con la maceta sujeta con un brazo y el saquito con las semillas y los restos de Bepso en el otro.
-Amigos, terminemos de despedirnos de nuestros compañeros-dijo mostrándoles la maceta y poniéndola sobre un barril.-Sólo nos queda que despedirnos de Bepso, que como era un buen tontatta, he preparado una maceta para cultivar un árbol de su fruta favorita, el limón.
Y dicho esto, hizo tres agujeros en el sustrato y colocó una semilla en cada uno, junto con una parte de los restos de Bepso. Un par de lágrimas rodaron por sus mejillas al recordar al pequeño e inocente tontatta; echaría de menos darle clases de numeración y letras.
-Adiós mi buen amigo, descansa en paz junto a tu árbol favorito.
Y dicho esto ser retiró para dejar espacio a sus compañeros.
"Ciertamente, tiene el tamaño adecuado para lo que quiero hacer. Pero no va a funcionar si no tiene un aliviadero para echar el agua que le sobre."
Con un suspiro, fue a por un cuchillo con buena punta y comenzó, de manera laboriosa y con cuidado, a rayar en el fondo del cuenco para hacerle un agujero en el fondo que le sirviese de aliviadero a la tierra del tiesto si se sobresaturaba de agua. Después de veinte minutos sin parar, y habiendo dejado bastante romo el cuchillo, consiguió un agujero de tamaño suficiente. A continuación guardó el cuenco con sus cosas, y se marchó a la desembocadura del río, que no tenía muy buen color, por cierto, buscando limos y tierra fértil para poder usar en su tiesto.
Recorrió las zonas más cercanas al río, pero el color del agua y los signos que fue viendo en el sedimento cercano al curso fluvial le hicieron desechar la idea de usarlos para eso, tenían pinta de estar muy contaminados. Más tarde iría río arriba a comprobar sus sospechas, pero ahora solo pensaba en terminar su tarea y dar descanso por fin, de manera definitiva al bueno de Bepso. Un poco más al oeste de la zona de ribera, encontró una charca que parecía estar en condiciones para lo que lo requería el gyojin, así que llenó una pequeña saca con limos y tierras de la zona de la charca para utilizarlos.
"Bueno, con esto será suficiente, al menos para que prendan las semillas de los limones, o eso espero."
Regresó al barco y empezó a llenar la improvisada maceta con el material que había reunido, con cuidado y poniendo partes diferentes del mismo en capas, para luego mezclarlo todo con sus propias manos y obtener un sustrato rico en minerales y bien oxigenado, para facilitar que la siembra fuese un éxito. Cuando terminó de preparar el sustrato, llamó a sus compañeros a cubierta con la maceta sujeta con un brazo y el saquito con las semillas y los restos de Bepso en el otro.
-Amigos, terminemos de despedirnos de nuestros compañeros-dijo mostrándoles la maceta y poniéndola sobre un barril.-Sólo nos queda que despedirnos de Bepso, que como era un buen tontatta, he preparado una maceta para cultivar un árbol de su fruta favorita, el limón.
Y dicho esto, hizo tres agujeros en el sustrato y colocó una semilla en cada uno, junto con una parte de los restos de Bepso. Un par de lágrimas rodaron por sus mejillas al recordar al pequeño e inocente tontatta; echaría de menos darle clases de numeración y letras.
-Adiós mi buen amigo, descansa en paz junto a tu árbol favorito.
Y dicho esto ser retiró para dejar espacio a sus compañeros.
