11-01-2026, 08:24 PM
Ciertamente era un tipo cuidadoso, manteniéndose siempre fuera del alcance de su arma… parecía intuir que era una bomba a punto de explotar. Aunque fueras amigo de Maki era difícil de manejar, impulsiva, altanera, mandona, un espécimen en verdadera extinción, una de las pocas mujeres de verdad empoderada y que luchaba por sus derechos, uno de ellos, el acostarse con quien se le daba la regalada gana pero había otro que le superaba con creces y era el golpear a diestra u siniestra a quien se le parece por delante por el solo hecho de que no le gustase el “Color” de su voz.
Había aprendido en muy poco tiempo, después de que se ganara esas marcas en la piel, que era difícil sobrevivir en las calles cuando se esa sola sin nada más que una guitarra y una katana medio hecha mierda. Fue abusada, golpeada y burlada muchas veces… pero solo un tiempo… pues en casi nada de tiempo fue capaz de voltear la situación, robar golpear, y abusar de todo aquel que parecía antes más fuerte que ella, nadie se salvaba ni el de mas arriba ni el de mas abajo. Aunque parecía cruel, malvada y autodestructiva, solo tomaba lo necesario para subsistir, para resistir, para lograr ver un día más allá del hoy.
Cada paso que dio fuera del abrazo de la oscuridad que se comía el faro cercano, Maki media la distancia, aquella que podría separarla de la vida y de la muerte. Era cauta… muy cauta y sabía que la noche traía terrores y ella no permitiría que la vuelvan a alcanzar para dejarla hecha pedazos, no lo permitiría. Nunca más. Al menos hasta que cumpliera su venganza y su sueño. —Bones?... curioso nombre?... … … creo que he estado en Centaurea más de alguna vez, eres medico de verdad o solo es un mote que tienes entre los tuyos?.— Indago incrédula por el nombre que le daba el muchacho que tenía alrededor de si un aura de misterio y ciertamente brujería. Le olía mal a Maki, muy mal. Pero creía ser más fuerte que cualquiera en estos momentos.
Las palabras del brujo eran hipnóticas y Maki no era muy lista, fácil de convencer, pero no de embaucar por ello le siguió, cada vez más cerca, hasta que por fin le pillo y le rodeo el brazo, así era más fácil encajarle una daga en las costillas si veía algo fuera de lo común, rayos sí que quería ver ese coliseo clandestino… seria como su sueño hecho pequeño en medio de la nada… al llegar un café… literario? Parecía cualquier mierda comunista menos un lugar donde partir huesos y tu valor se media según la cantidad de tus dientes faltantes. Sin previo aviso, el se separó y Maki puso ambos puños, cada uno al lado de cada cadera… si esto era un engaño. Bastaría con solo darle unos puñetazos a este tonto? cada paso que se alejaba de ella Maki pensaba en irse no sin antes partirle un poco el nombre al hombre. Por hacerle perder su tiempo claro.
No era tonta, era astuta, supo que todo esto era un lenguaje clave y bastante obvio en verdad, pero sí que era ingenioso, el la llamo y ella quiso detenerse… aguzo los ojos, era verdad? O solo intentarían reducirla en un callejón para robarle el hígado? Eso si se quedaría en un intento por que por dios no había fuerza de la naturaleza capaz de doblegar el espíritu combatiente de la muchacha quemada. Al fin dentro de la bodega vio como un mecanismo se activó y revelo una especie de escalinatas secretas. Unas donde el misterio y el aroma a sangre le llamaban paso a paso, desconfiaba pero cada vez menos… era… maravilloso casi como su sueño gente vitoreando, hombres sangrando, o que ya habían sangrado, vendajes, gritos emoción, lucha sudor… todo lo que Maki había soñado, aunque a pequeña escala, pues si su misión en el mundo era la de matar a estos imbéciles que mataron a su hermana, su gran sueño era crear un coliseo de batalla tan grande que requeriría una isla completa para llenarlo. Y una segunda plataforma, un barco tan grande como un estadio para las justas-
—Que… que si me gusta… me fascina…— Avanzo sin mirar nada mas que el gran espacio abierto central, aquel que seguro habia estado en grandes pruebas de fuerza, una sinfonía de huesos crujientes, piel desgarrada, contusiones y sangre sacrificada era lo que deseaba ver, lo que le llenaba el corazón y la excitaba, su pecho respiraba agitado… volvió sin mirar a Bones para agarrarle la manga de la ropa y quiso avanzar más y más, alrededor de la arena y finalmente llegar hasta algún lugar privilegiado. Mientras caminaba apartaba gente como si fuera una pala sacando nieve algunos tropezaban otros se resistían y nadie… nadie se quedaba en su camino.
Llego al frente de la arena con gran emoción y solo entonces volteo hacia huesitos… —Puedo… participar verdad?... cuales son las reglas? ¿Tu… tu participas?... hay… … … apuestas?— Dijo sacando de su bolsillo apretadísimo. Veinte mil berries arrugados en un puño, su emoción era evidente y podían saltar esas emociones a través de sus ojos cristalinos llenos de algo que parecía ser… ansias.
Había aprendido en muy poco tiempo, después de que se ganara esas marcas en la piel, que era difícil sobrevivir en las calles cuando se esa sola sin nada más que una guitarra y una katana medio hecha mierda. Fue abusada, golpeada y burlada muchas veces… pero solo un tiempo… pues en casi nada de tiempo fue capaz de voltear la situación, robar golpear, y abusar de todo aquel que parecía antes más fuerte que ella, nadie se salvaba ni el de mas arriba ni el de mas abajo. Aunque parecía cruel, malvada y autodestructiva, solo tomaba lo necesario para subsistir, para resistir, para lograr ver un día más allá del hoy.
Cada paso que dio fuera del abrazo de la oscuridad que se comía el faro cercano, Maki media la distancia, aquella que podría separarla de la vida y de la muerte. Era cauta… muy cauta y sabía que la noche traía terrores y ella no permitiría que la vuelvan a alcanzar para dejarla hecha pedazos, no lo permitiría. Nunca más. Al menos hasta que cumpliera su venganza y su sueño. —Bones?... curioso nombre?... … … creo que he estado en Centaurea más de alguna vez, eres medico de verdad o solo es un mote que tienes entre los tuyos?.— Indago incrédula por el nombre que le daba el muchacho que tenía alrededor de si un aura de misterio y ciertamente brujería. Le olía mal a Maki, muy mal. Pero creía ser más fuerte que cualquiera en estos momentos.
Las palabras del brujo eran hipnóticas y Maki no era muy lista, fácil de convencer, pero no de embaucar por ello le siguió, cada vez más cerca, hasta que por fin le pillo y le rodeo el brazo, así era más fácil encajarle una daga en las costillas si veía algo fuera de lo común, rayos sí que quería ver ese coliseo clandestino… seria como su sueño hecho pequeño en medio de la nada… al llegar un café… literario? Parecía cualquier mierda comunista menos un lugar donde partir huesos y tu valor se media según la cantidad de tus dientes faltantes. Sin previo aviso, el se separó y Maki puso ambos puños, cada uno al lado de cada cadera… si esto era un engaño. Bastaría con solo darle unos puñetazos a este tonto? cada paso que se alejaba de ella Maki pensaba en irse no sin antes partirle un poco el nombre al hombre. Por hacerle perder su tiempo claro.
No era tonta, era astuta, supo que todo esto era un lenguaje clave y bastante obvio en verdad, pero sí que era ingenioso, el la llamo y ella quiso detenerse… aguzo los ojos, era verdad? O solo intentarían reducirla en un callejón para robarle el hígado? Eso si se quedaría en un intento por que por dios no había fuerza de la naturaleza capaz de doblegar el espíritu combatiente de la muchacha quemada. Al fin dentro de la bodega vio como un mecanismo se activó y revelo una especie de escalinatas secretas. Unas donde el misterio y el aroma a sangre le llamaban paso a paso, desconfiaba pero cada vez menos… era… maravilloso casi como su sueño gente vitoreando, hombres sangrando, o que ya habían sangrado, vendajes, gritos emoción, lucha sudor… todo lo que Maki había soñado, aunque a pequeña escala, pues si su misión en el mundo era la de matar a estos imbéciles que mataron a su hermana, su gran sueño era crear un coliseo de batalla tan grande que requeriría una isla completa para llenarlo. Y una segunda plataforma, un barco tan grande como un estadio para las justas-
—Que… que si me gusta… me fascina…— Avanzo sin mirar nada mas que el gran espacio abierto central, aquel que seguro habia estado en grandes pruebas de fuerza, una sinfonía de huesos crujientes, piel desgarrada, contusiones y sangre sacrificada era lo que deseaba ver, lo que le llenaba el corazón y la excitaba, su pecho respiraba agitado… volvió sin mirar a Bones para agarrarle la manga de la ropa y quiso avanzar más y más, alrededor de la arena y finalmente llegar hasta algún lugar privilegiado. Mientras caminaba apartaba gente como si fuera una pala sacando nieve algunos tropezaban otros se resistían y nadie… nadie se quedaba en su camino.
Llego al frente de la arena con gran emoción y solo entonces volteo hacia huesitos… —Puedo… participar verdad?... cuales son las reglas? ¿Tu… tu participas?... hay… … … apuestas?— Dijo sacando de su bolsillo apretadísimo. Veinte mil berries arrugados en un puño, su emoción era evidente y podían saltar esas emociones a través de sus ojos cristalinos llenos de algo que parecía ser… ansias.

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