12-01-2026, 02:45 AM
El joven marine estaba en una situación de lo más curiosa y peliaguda, algo le decía que el sujeto delante de él estaba fingiendo para esconder algo tras esa supuesta amabilidad, de hecho, todo en ese lugar cantaba a sede de una organización criminal que traficaba con algo, aunque no identificaba si era con personas, armas o cualquier cosa que pudiera darles beneficios de comerciar fuera de la vista y del sistema de comercio común, bien por ilegalidad, inmoralidad o por evitar tener que pagar por permisos, revisiones y cumplir ciertos requisitos de seguridad y sanidad para que pudiera ser vendido en las tiendas. Los rojizos ojos de Bertram se mantenían fijos en el rubio, aunque no perdía de vista al guardia que no estaba herido pues si bien de momento estaba tranquilo ayudando a su compañero, no confiaba en que no fuera a atacarle al cabrearse y querer tomar venganza por lo que le hizo al otro guardia, quien seguía teniendo espasmos por el efecto de la electricidad en su sistema nervioso y locomotriz. La mirada del arquero se fijaba en todos los movimientos del rubio, cada mínimo movimiento no se escapaba a sus ojos, por eso fue que cuando respondió al comentario de los perros que se percató de la vena en su frente, algo nimio para la mayoría de personas que buscaba señales más evidentes, pero para alguien que creció cazando y aprendió que lo importante estaba en los detalles pequeños eso fue suficiente para saber la verdad que ocultaban los demás.
Por mucho que el rubio intentara disimularlo Bertram notaba que estaba molesto, como si realmente no esperara que entraran y mucho menos que le respondieran como lo hizo el marine. Afortunadamente Bertram aún no era tan conocido dentro de las filas de la marina por lo que era poco probable que siquiera lo asociaran con dicha organización, y teniendo en cuenta la situación así era mejor, pues de seguro si fuese marine y lo que sospechaba era cierto y allí se llevaba a cabo algo bastante fuera de la ley, si descubrían era un agente de la ley seguramente buscarían acabar con su vida. Su arco y su estilo elemental le daban cierta ventaja al arquero en esa situación, pero igualmente prefería evitar un conflicto innecesario de momento. El rubio trató de reaccionar de forma calmada a las palabras del marine, diciendo que tendrá en cuenta lo sucedido para futuras ocasiones y próximos guardias, aunque eso no dejaba de ser una farsa, un intento de manejar la situación y seguir fingiendo ser un simple acaparador, pero todas las alarmas sonaban dentro de la cabeza del pelirrojo que ya sospechaba terriblemente de las verdaderas intenciones de ese sujeto y lo que de verdad ocurría en aquel lugar.
El rubio trató de fingir que lo que hizo no fue una burla, pero el arquero no iba a dejase engañar tan fácilmente, igualmente decidió dejar eso de lado, no era momento de molestarse por cosas menores. La conversación siguió con el tema confundir el lugar con una posada, siendo que el rubio mientras se peleaba con sus propias dudas mencionaba que podía ser su casa y que el pelirrojo no debería arriesgarse en edificios sin un letrero. Tendría un punto si no fuera por el hecho de que estaban en la zona comercial, y no tendría sentido una casa en aquél lugar. Sin embargo, el rubio parecía dispuesto a anotar el nombre de varias posadas en la zona con tal de que Bertram saliera del lugar.
En eso el sujeto trató de regresar a la sala de atrás, pero ni siquiera había empezado a moverse hacia allí cuando un llanto llegó a los oídos del marine que si bien no se movió estaba ya listo para tomar el arco en cuanto viera un movimiento sospechoso, aunque tampoco dudaría en volver a usar las flechas para apuñalar a quien se acercara. El rubio parecía preocupado por el ruido, por lo que Bertram iba a terminar la farsa y preguntar exactamente qué ocurría cuando su visión perimetral vio al guardia ileso empezar a dejar su compañero en el suelo y moverse hacia él. Sin dudarlo un solo instante el marine tomó su arco y lanzó la flecha que aún tenía en la mano directamente a la rodilla, un flechazo simple, pero que por el lugar de impacto cortó de raíz la carrera del hombre que ya estaba sacando un par de dagas.
El marine avanzó hacia el rubio, arco en mano y una nueva flecha ya en posición para ser disparada mientras sus ojos se fijaban en el rubio y con una voz calmada dijo
-Iba a irme sin más, ignorando el hecho de que sabía estabas fingiendo, pero ese llanto y la reacción del guardia son demasiado sospechosas. Como marine no puedo dejarlo pasar, sir.-
El pulso del cazador se mantuvo firme, el arco alzado y apuntando al rubio listo para disparar, aunque no haría un disparo letal, no mataba si no era estrictamente necesario. El marine avanzó hacia la puerta manteniendo el arco apuntado a él y le hizo ir hacia la puerta para abrirla aún escuchando los dos guardias aún quejarse de dolor y le dijo
-Primero te dejaré tranquilo, tus guardias están simplemente heridos, sus heridas no los matará. Sin embargo, dependiendo de lo que haya tras esa puerta ninguno saldrá libre de aquí.-
Por mucho que el rubio intentara disimularlo Bertram notaba que estaba molesto, como si realmente no esperara que entraran y mucho menos que le respondieran como lo hizo el marine. Afortunadamente Bertram aún no era tan conocido dentro de las filas de la marina por lo que era poco probable que siquiera lo asociaran con dicha organización, y teniendo en cuenta la situación así era mejor, pues de seguro si fuese marine y lo que sospechaba era cierto y allí se llevaba a cabo algo bastante fuera de la ley, si descubrían era un agente de la ley seguramente buscarían acabar con su vida. Su arco y su estilo elemental le daban cierta ventaja al arquero en esa situación, pero igualmente prefería evitar un conflicto innecesario de momento. El rubio trató de reaccionar de forma calmada a las palabras del marine, diciendo que tendrá en cuenta lo sucedido para futuras ocasiones y próximos guardias, aunque eso no dejaba de ser una farsa, un intento de manejar la situación y seguir fingiendo ser un simple acaparador, pero todas las alarmas sonaban dentro de la cabeza del pelirrojo que ya sospechaba terriblemente de las verdaderas intenciones de ese sujeto y lo que de verdad ocurría en aquel lugar.
El rubio trató de fingir que lo que hizo no fue una burla, pero el arquero no iba a dejase engañar tan fácilmente, igualmente decidió dejar eso de lado, no era momento de molestarse por cosas menores. La conversación siguió con el tema confundir el lugar con una posada, siendo que el rubio mientras se peleaba con sus propias dudas mencionaba que podía ser su casa y que el pelirrojo no debería arriesgarse en edificios sin un letrero. Tendría un punto si no fuera por el hecho de que estaban en la zona comercial, y no tendría sentido una casa en aquél lugar. Sin embargo, el rubio parecía dispuesto a anotar el nombre de varias posadas en la zona con tal de que Bertram saliera del lugar.
En eso el sujeto trató de regresar a la sala de atrás, pero ni siquiera había empezado a moverse hacia allí cuando un llanto llegó a los oídos del marine que si bien no se movió estaba ya listo para tomar el arco en cuanto viera un movimiento sospechoso, aunque tampoco dudaría en volver a usar las flechas para apuñalar a quien se acercara. El rubio parecía preocupado por el ruido, por lo que Bertram iba a terminar la farsa y preguntar exactamente qué ocurría cuando su visión perimetral vio al guardia ileso empezar a dejar su compañero en el suelo y moverse hacia él. Sin dudarlo un solo instante el marine tomó su arco y lanzó la flecha que aún tenía en la mano directamente a la rodilla, un flechazo simple, pero que por el lugar de impacto cortó de raíz la carrera del hombre que ya estaba sacando un par de dagas.
El marine avanzó hacia el rubio, arco en mano y una nueva flecha ya en posición para ser disparada mientras sus ojos se fijaban en el rubio y con una voz calmada dijo
-Iba a irme sin más, ignorando el hecho de que sabía estabas fingiendo, pero ese llanto y la reacción del guardia son demasiado sospechosas. Como marine no puedo dejarlo pasar, sir.-
El pulso del cazador se mantuvo firme, el arco alzado y apuntando al rubio listo para disparar, aunque no haría un disparo letal, no mataba si no era estrictamente necesario. El marine avanzó hacia la puerta manteniendo el arco apuntado a él y le hizo ir hacia la puerta para abrirla aún escuchando los dos guardias aún quejarse de dolor y le dijo
-Primero te dejaré tranquilo, tus guardias están simplemente heridos, sus heridas no los matará. Sin embargo, dependiendo de lo que haya tras esa puerta ninguno saldrá libre de aquí.-
