[Aventura T3 - P. Absoluto] - Bajo la Piedra de Sorbet
#16

Ridículo.

La mirada se eleva metro por metro al observar el panorama frente a sus oscuros orbes. ¿Los cuentos de ficción que leía para su hermano menor empezaban a tomar forma? Por acto reflejo la fémina se detiene tan solo un segundo antes de continuar el caminar junto a sus compañeros, expulsa aire de sus pulmones en medio de vanos intentos por aguantar la risa ante los comentarios ambiguos del castaño, como si tratase de apaciguar cualquier duda recurrente, aún cuando el pecho empieza a latir en descontrol. Inconscientemente gira el brazo izquierdo una vez.

—Que ilustrativo te volviste de repente, fufufufu. —Emite respirando profundamente, gira el brazo izquierdo por segunda vez, como si intentase eliminar algún nudo atorado en su hombro o cuello, casi parece incómoda. Su mirada se centra en el gigante de estrafalario cabello amarillento, enormes músculos, descomunal arma y aguda, muy aguda voz. Sin darse cuenta vuelve a reír, se obliga a contenerse apretando sus labios entre sí, aunque la expresión divertida no se desvanece. Alguien está consumiendo más de una sustancia.

Los pasos al fin se detienen cuando se encuentran a metros de distancia. El suelo tiembla y ella flexiona las piernas muy ligeramente para no dejarse llevar por el movimiento.

El presentador eleva la voz incentivando al público en un intento de cambiar cualquier apuesta que se encuentre en juego. “Tortolitos” es la palabra que utiliza, provocando una sonrisa en la morena, si, realmente lo parecen. Tan diferentes que en cierta medida se siente familiar, en cierta medida le da algo de pesar girar por tercera vez el brazo izquierdo; al menos es así hasta que escucha los “delicados” vocablos provenientes de la enorme pelirroja.



—¡¿AH?!

La voz de la morena se eleva al instante. El amarillento brillo de sus guantes parece llenarlo todo, iluminando los orbes de la mujer. ¿Intenta iniciar una discusión contra su persona? Cualquier vestigio de empatía, estupefacción o respeto desaparece en el acto. Después de la molestia inicial, el rostro de la amazona se contorsiona en una expresión de completa burla y soberbia. Una sonrisa que dice más que cualquier palabra asoma en su rostro, altanera, atrevida, sin ápice de aprehensión. Si en algún momento ha sentido temor, este ha terminado por desaparecer.


—¡FUFUFUFU! Las bonitas, como yo, no peleamos por hombres de mierda, cariño. ¡Solo las inseguras ladran como perras por uno! —Oh si. Runin Kitay se ha enfadado, y de la manera más arrogante posible: La pelirroja se ha metido con el ego de la amazona. Quiere golpearla, anhela golpearla sin importar las dos katanas que porta, sin importar su altura, sin importar cualquier tipo de notoria diferencia. Ryota interviene y ella tuerce el gesto levantando el labio de manera inconsciente, está a punto de reclamar cuando nota los gestos escondidos de su compañero.

Oh…

Algo hace click  en su cerebro y repentinamente siente ganas de reír. Se contiene, realmente lo hace aunque su pecho vibra, esta vez de manera emocionada y contundente, el eje de su cuerpo baja, como si estuviera preparándose para algo. El apetito hacia la batalla empieza a hacer mella en sus fluctuantes emociones porque ciertamente las bonitas no pelean por hombres, pero claro que pueden pelear contra cualquier hombre que se les ponga enfrente, más si es para fastidiar a su celosa mujer.

¿Las palabras del castaño hacia la enorme mujer? En ese momento se tornan irrelevantes porque entiende lo que está en juego y sabe que Ryota lo hace de igual manera. En la nublada mente de la fémina solo hay cabida para algo: La confianza hacia su compañero y las indefendibles ganas de calentar sus puños contra sus contrincantes.



—Stellar…

La campana se escucha por la extensión del recinto cuando, sin vacilación, la fémina se desplaza rápidamente hacia el semi gigante de amarillentas hebras, quedando bajo su pierna izquierda, sorprendiéndolo en el acto al dar un paso ofensivo, rotando completamente la cadera para proyectar el puño en un golpe similar a un uppercut deformado. —¡DISTORTION! —El grito es proferido cuando el puño impacta la tibia del enemigo.

Seguido del golpe y, sin perder tiempo, la fémina busca marcar distancia entre los dos. Impulsándose en un salto largo para alejarse diez metros a espaldas del grandullón, girando hacia él para no perderlo de vista en ningún momento. Manteniendo la distancia Runin mueve el hombro derecho enérgicamente
Contenido Oculto


Sin contemplación levanta el mentón en un gesto descarado. —Vamos, grandullón… —Aún si Barald ha decidido no hacer equipo contra el semi gigante, ella no desistirá porque la cobardía jamás podrá recorrer sus venas y porque no desea que el hombre se desvíe queriendo atacar a sus compañeros de equipo. —¡VEN Y PELEA CONTRA MI!


OFF ROL
[Imagen: MQT49Lq.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1557 + 0 = 1557
Energia: 1376 - 135 = 1241
Espiritu: 228 + 0 = 228


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RE: [Aventura T3 - P. Absoluto] - Bajo la Piedra de Sorbet - por Runin D. Kitay - 12-01-2026, 12:15 PM

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