12-01-2026, 01:16 PM
Lo supo. No eran necesarias palabras, desde luego que no. Ese hombre disfrutaba y se comunicaba desde un combate. Maldición, ya le estaba gustando. Su sonrisa se dibujó, de oreja a oreja. Y pensar que era de ese modo... Ahora sólo tenía su adrenalina en el pico, ascendiendo en su interior. Una de sus mayores pasiones: combates difíciles. Quizás estuviera empujándolo de más, pero así había aprendido él; viviendo al límite. No pregunten cómo diablos sigue vivo teniendo en cuenta ese detalle. Supo que lo hirió, lo sabía bien. Cuando se volteó pudo ver la sangre, aquel destello silencioso en su mirada. Una sensación electrizante lo llenó. No iba a ser fácil, pero sí divertido. Maldición, incluso fantaseaba por un nuevo encuentro con ese joven y un combate más en un lugar más adecuado.
Ahora conocía otro punto débil a explotar; sus reflejos. Del mismo modo que los suyos eran insuficientes para verlo, parecía darse la misma situación en la contra, algo que iba a aprovechar. Significaba que debía atacar primero si quería una posibilidad de vencer. Posiblemente no habría victoria en esta ocasión, pero sí diversión.
Y allí estuvo su error, darle la espalda y no voltearse a tiempo, algo que lo hizo sentir el golpe bajo su mandíbula. Su rostro se elevó, sintiendo el impacto. Menos mal que al menos sus dientes estaban apretados para no morderse la lengua en el momento del golpe. El dolor lo azotó de forma tan intensa como su propia adrenalina, la misma que lo hizo reponerse, prepararse para, esta vez, ser él quien no le daba tregua. Debía aprovechar ese punto débil, debía disfrutar hasta el último maldito segundo. Ya no era cuestión de vencer o no, era cuestión de comunicación silenciosa, la cuestión de aquella silenciosa comprensión que ambos parecían mantener mediante una pelea de hombre a hombre.
Su desenvaine fue completado, su mano ahora en un baile diagonal ascendente, desde la zona inferior de su torso derecho hasta el hombro izquierdo. No quiso darle tregua. Segundo impacto, descendente, a la vez que su mano izquierda se posicionaba en un lateral del abrigo de su traje, con un sonoro clic, revelando así su segunda daga, lista para ser usada en el instante exacto que la katana descendió, esta vez desde el hombro izquierdo del contrario hasta el lado derecho inferior de su torso, dejando una marca en forma de X. ¿Cuándo había sido la última vez que lo había disfrutado de este modo, sin tener en cuenta su condenado sadomasoquismo? Años... Demasiados quizás.
Y lo estaba disfrutando como hacía mucho tiempo que no lo hacía. Condenado Focalor y su forma de ser. Le encantaba, incluso sin tener en cuenta sus negocios, lejos del conocimiento de sepulturero, lejos del favor de su padre; era alguien que lo comprendía en absoluto silencio, uno que siempre prefería mantener y solo demostrar. Tras el ataque, retrocedió seis metros, con la katana al frente, en posición de defensa.
![[Imagen: lkAgVSq.png]](https://i.imgur.com/lkAgVSq.png)
Ahora conocía otro punto débil a explotar; sus reflejos. Del mismo modo que los suyos eran insuficientes para verlo, parecía darse la misma situación en la contra, algo que iba a aprovechar. Significaba que debía atacar primero si quería una posibilidad de vencer. Posiblemente no habría victoria en esta ocasión, pero sí diversión.
Y allí estuvo su error, darle la espalda y no voltearse a tiempo, algo que lo hizo sentir el golpe bajo su mandíbula. Su rostro se elevó, sintiendo el impacto. Menos mal que al menos sus dientes estaban apretados para no morderse la lengua en el momento del golpe. El dolor lo azotó de forma tan intensa como su propia adrenalina, la misma que lo hizo reponerse, prepararse para, esta vez, ser él quien no le daba tregua. Debía aprovechar ese punto débil, debía disfrutar hasta el último maldito segundo. Ya no era cuestión de vencer o no, era cuestión de comunicación silenciosa, la cuestión de aquella silenciosa comprensión que ambos parecían mantener mediante una pelea de hombre a hombre.
Su desenvaine fue completado, su mano ahora en un baile diagonal ascendente, desde la zona inferior de su torso derecho hasta el hombro izquierdo. No quiso darle tregua. Segundo impacto, descendente, a la vez que su mano izquierda se posicionaba en un lateral del abrigo de su traje, con un sonoro clic, revelando así su segunda daga, lista para ser usada en el instante exacto que la katana descendió, esta vez desde el hombro izquierdo del contrario hasta el lado derecho inferior de su torso, dejando una marca en forma de X. ¿Cuándo había sido la última vez que lo había disfrutado de este modo, sin tener en cuenta su condenado sadomasoquismo? Años... Demasiados quizás.
Y lo estaba disfrutando como hacía mucho tiempo que no lo hacía. Condenado Focalor y su forma de ser. Le encantaba, incluso sin tener en cuenta sus negocios, lejos del conocimiento de sepulturero, lejos del favor de su padre; era alguien que lo comprendía en absoluto silencio, uno que siempre prefería mantener y solo demostrar. Tras el ataque, retrocedió seis metros, con la katana al frente, en posición de defensa.
Cajita de Tabaco
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
