13-01-2026, 08:55 PM
Un bonito día o eso creo. En Samba los días siempre huelen distinto, a caña, a ganado y a dinero escondido en bolsillos elegantes, y eso para alguien como yo es casi música. Samba tiene sus cosas, cosas que realmente me agradan, como las casas de los ricos, por ejemplo, tan grandes, tan brillantes y tan llenas de objetos que nadie parece notar hasta que desaparecen. Llegar aquí fue una bendición, una de esas que no vienen del cielo sino del descuido común del día a día, de puertas mal cerradas, ventanas abiertas y guardias que bostezan demasiado, todo susurrándome entra, toma, corre, y a mi me encanta escuchar cuando el mundo me habla así.
Mientras me deslizaba entre calles y balcones, mis tentáculos se movían casi solos, tanteando el aire como si buscaran el pulso secreto de cada casa. Detrás de cada muro hay historias, y detrás de cada historia siempre hay algo que alguien no echará de menos de inmediato, eso siempre me ha parecido justo. Las mansiones son mis favoritas, no porque sean bonitas, aunque coño si que lo son, sino porque están tan llenas de cosas que una menos no se nota, anillos, monedas, frascos raros, telas suaves, pequeños tesoros que para mí valen una comida caliente o una noche sin miedo.
Así que sí, Samba y yo nos llevamos bien. Ella me da escondites y yo le aligero un poco el peso a sus habitantes, y mientras nadie mire demasiado de cerca seguiré caminando por aquí con una sonrisa húmeda y tranquila, como si no llevara medio botín del barrio escondido bajo mi ropa y la bufanda roja apretada contra mi cuello, recordándome que incluso las cosas frágiles pueden sobrevivir si saben cuándo moverse, pero hoy es diferente, siempre que paso por una mansión en especifica está tanteada de guardias y no era así por eso cuando por casualidad, es decir ninguna, pasé por ahí me fije en la deficiencia de estos, mi cuerpo completo se estremeció de emoción, parece ser que hoy tendré una BBCC o como mejor se aprecia una buena, bonita y cara cena.
Aunque mi instinto me decía que me metiera ya mismo aun tenia que buscar la forma de hacerlo por eso pasé de largo como si no me interesara en absoluto, aunque por esta entrada solamente había un guardia que rápidamente identifique antes de seguir caminando y meterme en un edificio cercano desde donde claramente podía ver la parte delantera de la mansión y el solo pensar que podía robar algo bueno hoy para mi era mas que un deleite.
Hoy ejecutaría un RSV o como mejor se entiende, un robo sin violencia, bueno eso espero, me gusta robar si pero no matar a nadie, por eso mientras estoy en el tercer piso de este edificio busco la cantidad de guardias exactos para saber por donde pasar realmente, si quiero entrar sin pelear debo buscar mejor antes de apresurarme a robar cualquier cosa que mis ojitos puedan ver y mis manos levantar.
Mientras me deslizaba entre calles y balcones, mis tentáculos se movían casi solos, tanteando el aire como si buscaran el pulso secreto de cada casa. Detrás de cada muro hay historias, y detrás de cada historia siempre hay algo que alguien no echará de menos de inmediato, eso siempre me ha parecido justo. Las mansiones son mis favoritas, no porque sean bonitas, aunque coño si que lo son, sino porque están tan llenas de cosas que una menos no se nota, anillos, monedas, frascos raros, telas suaves, pequeños tesoros que para mí valen una comida caliente o una noche sin miedo.
Así que sí, Samba y yo nos llevamos bien. Ella me da escondites y yo le aligero un poco el peso a sus habitantes, y mientras nadie mire demasiado de cerca seguiré caminando por aquí con una sonrisa húmeda y tranquila, como si no llevara medio botín del barrio escondido bajo mi ropa y la bufanda roja apretada contra mi cuello, recordándome que incluso las cosas frágiles pueden sobrevivir si saben cuándo moverse, pero hoy es diferente, siempre que paso por una mansión en especifica está tanteada de guardias y no era así por eso cuando por casualidad, es decir ninguna, pasé por ahí me fije en la deficiencia de estos, mi cuerpo completo se estremeció de emoción, parece ser que hoy tendré una BBCC o como mejor se aprecia una buena, bonita y cara cena.
Aunque mi instinto me decía que me metiera ya mismo aun tenia que buscar la forma de hacerlo por eso pasé de largo como si no me interesara en absoluto, aunque por esta entrada solamente había un guardia que rápidamente identifique antes de seguir caminando y meterme en un edificio cercano desde donde claramente podía ver la parte delantera de la mansión y el solo pensar que podía robar algo bueno hoy para mi era mas que un deleite.
Hoy ejecutaría un RSV o como mejor se entiende, un robo sin violencia, bueno eso espero, me gusta robar si pero no matar a nadie, por eso mientras estoy en el tercer piso de este edificio busco la cantidad de guardias exactos para saber por donde pasar realmente, si quiero entrar sin pelear debo buscar mejor antes de apresurarme a robar cualquier cosa que mis ojitos puedan ver y mis manos levantar.
