14-01-2026, 03:07 AM
Al momento de oír los disparos el terror invadió los corazones de varios de los trabajadores allí presentes, sin embargo para un par de ellos el terror fue algo efímero, prontamente superado por la admiración de lo que estaban viendo, un par de ellos veían de frente el rostro imponente wotan, lo miraban con fascinación y respeto por ponerse entre ellos y los disparos de aquellos mosquetes que tiraban sin temor a errar.
Los miembros de la guardia del capataz estaban ya organizados y listos para disparar y hacían con gusto mientras sus compañeros recargaban y repetían la andanada de tiros en dirección al gigante de cabello negro, sin embargo no pudieron evitar tragar saliva y preocuparse, incluso los más envalentonados dieron un paso atrás mientras disparaban con más prisa a cada segundo tras ver el enorme kanabo empuñado en manos de aquella bestia marina que habían enfurecido.
Para un hombre como Philip, la idea de que se revelaran a su autoridad era inconcebible así que el concepto de que un "sucio gusano de alquitrán" fuera a intentar atacarlo no era tan siquiera una variable en el infinito universo de posibilidades que había dentro de su cabeza, por lo mismo no se había apartado del "objetivo" antes de dispararle y esperando que un individuo de diez metros cayera muerto o herido de gravedad simplemente por un par disparos se vio a si mismo sorprendido cuando esa no fue la realidad. Dolor, mucho dolor y el sonido de algo partiéndose de forma que nunca había escuchado antes, su cuerpo girando en el para caer a los pies de sus hombres, mareado y sin entender que ocurría del todo Philip les grito -¡¿Qué hacen poniéndose por sobre mí? Sigan disparando idiotas!- como si tuviera algún sentido, la adrenalina y confusión lo mantuvieron furioso y centrado por un momento, solo para dar un par de disparos rápidos al cornudo "agresor".
Entonces algo comenzó a doler y Philip sintió como uno de sus hombres lo sujetaba intentando levantarlo del suelo con ayuda de otro a su lado, ambos intentando retirarlo como si fuera un soldado caído, una completa tontería en opinión de Philip -¿Qué creen que hacen pusilánimes?- dijo con incredulidad ante el atrevimiento de sus subordinados, pero el rojo de su rostro se drenó con rapidez cuando miró para abajo en un instante de tener la cabeza colgando al ser levantado.
Sus piernas, ambas estaban torcidas y giradas en una dirección que las piernas de un hombre no deberían de tener en ningún momento, una de ellas incluso tenía un doblez extraño como si la misma hubiera decidido que era momento de formar una letra zeta (Z) mientras lo arrastraban lentamente. Entonces comenzó, un grito y llanto digno de la más miserable de las almas en pena del tártaro, algunos podrían confundirlo con el poder de una fruta del diablo por lo ensordecedor de aquel lamentar, solo era el llanto de un capataz.
Por su parte muchos de los trabajadores corrieron dispersándose en diferentes direcciones al oír el primer tiro, algunos huyendo de la escena completamente, pero uno de los que estaba dentro del predio no pudo evitar que su admiración por el hombre de piel azul lo envalentonara e hiciera que tomase la delantera, gritó llamando a sus compañeros y señalo un carro de transporte de alquitrán, grande y pesado y comenzaron a empujarlo para llevarlo junto al Wotan -No te preocupes por ellos, que tomen cobertura con nosotros aquí.- dijo aquel envalentonado hombre mientras los hombres tomando resguardo de los disparos detrás del vehículo.
Los miembros de la guardia de Philip apenas habían logrado saltar o arrojarse cuerpo a tierra en su momento para evitar el golpe del gigante, pero no parecía que fuera seguro que tuvieran la posibilidad de esquivar otro ataque si se centraba en ellos directamente.
Los miembros de la guardia del capataz estaban ya organizados y listos para disparar y hacían con gusto mientras sus compañeros recargaban y repetían la andanada de tiros en dirección al gigante de cabello negro, sin embargo no pudieron evitar tragar saliva y preocuparse, incluso los más envalentonados dieron un paso atrás mientras disparaban con más prisa a cada segundo tras ver el enorme kanabo empuñado en manos de aquella bestia marina que habían enfurecido.
Para un hombre como Philip, la idea de que se revelaran a su autoridad era inconcebible así que el concepto de que un "sucio gusano de alquitrán" fuera a intentar atacarlo no era tan siquiera una variable en el infinito universo de posibilidades que había dentro de su cabeza, por lo mismo no se había apartado del "objetivo" antes de dispararle y esperando que un individuo de diez metros cayera muerto o herido de gravedad simplemente por un par disparos se vio a si mismo sorprendido cuando esa no fue la realidad. Dolor, mucho dolor y el sonido de algo partiéndose de forma que nunca había escuchado antes, su cuerpo girando en el para caer a los pies de sus hombres, mareado y sin entender que ocurría del todo Philip les grito -¡¿Qué hacen poniéndose por sobre mí? Sigan disparando idiotas!- como si tuviera algún sentido, la adrenalina y confusión lo mantuvieron furioso y centrado por un momento, solo para dar un par de disparos rápidos al cornudo "agresor".
Entonces algo comenzó a doler y Philip sintió como uno de sus hombres lo sujetaba intentando levantarlo del suelo con ayuda de otro a su lado, ambos intentando retirarlo como si fuera un soldado caído, una completa tontería en opinión de Philip -¿Qué creen que hacen pusilánimes?- dijo con incredulidad ante el atrevimiento de sus subordinados, pero el rojo de su rostro se drenó con rapidez cuando miró para abajo en un instante de tener la cabeza colgando al ser levantado.
Sus piernas, ambas estaban torcidas y giradas en una dirección que las piernas de un hombre no deberían de tener en ningún momento, una de ellas incluso tenía un doblez extraño como si la misma hubiera decidido que era momento de formar una letra zeta (Z) mientras lo arrastraban lentamente. Entonces comenzó, un grito y llanto digno de la más miserable de las almas en pena del tártaro, algunos podrían confundirlo con el poder de una fruta del diablo por lo ensordecedor de aquel lamentar, solo era el llanto de un capataz.
Por su parte muchos de los trabajadores corrieron dispersándose en diferentes direcciones al oír el primer tiro, algunos huyendo de la escena completamente, pero uno de los que estaba dentro del predio no pudo evitar que su admiración por el hombre de piel azul lo envalentonara e hiciera que tomase la delantera, gritó llamando a sus compañeros y señalo un carro de transporte de alquitrán, grande y pesado y comenzaron a empujarlo para llevarlo junto al Wotan -No te preocupes por ellos, que tomen cobertura con nosotros aquí.- dijo aquel envalentonado hombre mientras los hombres tomando resguardo de los disparos detrás del vehículo.
Los miembros de la guardia de Philip apenas habían logrado saltar o arrojarse cuerpo a tierra en su momento para evitar el golpe del gigante, pero no parecía que fuera seguro que tuvieran la posibilidad de esquivar otro ataque si se centraba en ellos directamente.
Resumen
Off
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