14-01-2026, 06:59 AM
La daga se detuvo muy cerca del hombre, apenas reacciono Maki pero no se preocupó… el acompañante había actuado… sus movimientos eran letales, tan rápidos como un relámpago. Tan poderosos y letales que sintió miedo y pánico. Pero gracias a sus siguientes palabras se calmó. Sunran por otro lado trataba de liberarse con todas sus fuerzas. Fuerzas que sin duda no eran suficientes. Apenas vibraba su mano atrapando la de su jefe? ¿Era posible que el maldito Sunran solo fuera un pelele? No, ella había conocido al imbécil gastar cientos de miles de berris por noche antes de pedirle información de ciertos artistas armados.
Maki miro con asombro como el flautista apenas parpadeaba, o era muy valiente o era muy tonto o quizás era un ser que no podía ser cortado. Había visto algunos detalles de que había una zorra en Water seven o por los alrededores que resistía cortes que atravesaban a través de ella por algún tipo de arte marcial o brujería. Quizás el también poseía algo parecido un poder quizás como el de ella misma que tenia el poder de convertirse en una increíble criatura que rasgaba, peleaba y golpeaba con escamas dientes y cola como un látigo.
Era muchísimo mas refinado, confiado, poderoso y cortes… quizás era quien le recordaba a Sunran que un deudor muerto no pagaba, entonces Maki supo sin rumores que estos dos trabajaban para hombres superiores y eso si le helo la sangre, era poderosa si, pero no tanto como para luchar contra estos monstruos. Era impulsiva pero no tarada así que simplemente obvio toda provocación y dejo que se fueran.
Con las ultimas palabras del Flautista Sunran se fue entre ladridos menores y el del látigo golpeo sus talones en un sonoro sonido de despacho militar y desaparecieron hacia la tienda donde amarraron sus monturas originalmente, el maldito Sunran le dedico una ultima mirada malvada y un beso al aire y este choco con la mirada llena de ira reprimida de la mujer quemada. No cabía en su mente tal provocación deseaba pelear, matar y desgarrar, pero eso sería demasiado. No era una asesina, no en sus cinco sentidos, pero este bastardo cada vez que le veía le sacaba de quicio.
No era frio por el cual temblaba, sino por la humillación y el amargor que tuvo que tragarse, pero, aun así. Maki se acurruco con el… sintió su calor, su compasión y su cariño, aunque eran completos desconocidos. Ella le abrazo un poco mas y entonces… Howl se convención de que eran pareja. Asintió con la cabeza y entro junto con el maldito pichón. Quiso llorar, quiso gritar, quiso aferrarse al pecho del flautista y desgarrarlo para descargar su ira… pero solo se acurruco y se metió en su kimono desatado.
—Lo siento mucho… soy… soy un desastre, cada persona que se acerca a mi sufre el mismo destino, suele perderse en una espiral de violencia o desdicha… Flautista… lo siento mucho, pero como ellos mismos lo dijeron siguen unas reglas muy estrictas… nada de asuntos fuera del deudor así que no te preocupes, si te ven de nuevo por la calle, harán como si no te conociesen.— Menciono mientras captaba el aroma metalizado del hombre… era… como si estuviera formado solo de sangre, o algo parecido. Será que sus heridas de verdad le habían dañado a este punto?
—Es… estas bien? De verdad?... como que… creo que tienes algunas heridas… déjame comprobar….— Maki entonces cambiando completamente su mente volcándose a su interlocutor paso sus manos por detrás de el, a su espalda, examinando cuidadosamente cada hueso… cada centimetro de piel, con sus dedos tocándole como si fuera un piano afinándose… su rostro muy cerca. Rondando sus labios, sus mejillas, su cuello. Como acechando su semblante, sus ojos atentos a los de él, a los labios, sus mejillas, sus dedos presionando y esculcando, buscando alguna herida, alguna magulladura, registrando cada mueca para descubrir algún dolor, alguna sensación que pudiera expresar. Una que Maki decidiera que este hombre era humano.
—De… de verdad eres humano?... tienes una estructura… común, no sabría decirte pero siento que de alguna forma eres como yo? Será tu amor a la música quizás?... o es otra cosa flautista?...— Maki comenzó a confundirse, a rondarle mas cerca y un poco más, sentía algo raro, quizás intuía que estaban en algún tipo de destino cómplice que la fortuna les preparaba… su vos era acaramelada, suave y dulce, sus labios se movieron de manera imperceptible hacia adentro y la punta de su lengua le relamió su labio inferior de sin asomarse al exterior, como preparándose para algo que se supone que debería pasar, pero no pasaría. O si?.
—Te... gustaría caminar un poco?... flautista?. acompañarme a mi casa, necesito cambiarme. tengo que cantar en un rato y no quisiera que me emboscara nuevamente ese tonto...— Los ojos llenos de la esperanza de conocer a este flautista o de al menos desvelar sus secretos, se apodero de ella. de manera repentina y persistente.
Maki miro con asombro como el flautista apenas parpadeaba, o era muy valiente o era muy tonto o quizás era un ser que no podía ser cortado. Había visto algunos detalles de que había una zorra en Water seven o por los alrededores que resistía cortes que atravesaban a través de ella por algún tipo de arte marcial o brujería. Quizás el también poseía algo parecido un poder quizás como el de ella misma que tenia el poder de convertirse en una increíble criatura que rasgaba, peleaba y golpeaba con escamas dientes y cola como un látigo.
Era muchísimo mas refinado, confiado, poderoso y cortes… quizás era quien le recordaba a Sunran que un deudor muerto no pagaba, entonces Maki supo sin rumores que estos dos trabajaban para hombres superiores y eso si le helo la sangre, era poderosa si, pero no tanto como para luchar contra estos monstruos. Era impulsiva pero no tarada así que simplemente obvio toda provocación y dejo que se fueran.
Con las ultimas palabras del Flautista Sunran se fue entre ladridos menores y el del látigo golpeo sus talones en un sonoro sonido de despacho militar y desaparecieron hacia la tienda donde amarraron sus monturas originalmente, el maldito Sunran le dedico una ultima mirada malvada y un beso al aire y este choco con la mirada llena de ira reprimida de la mujer quemada. No cabía en su mente tal provocación deseaba pelear, matar y desgarrar, pero eso sería demasiado. No era una asesina, no en sus cinco sentidos, pero este bastardo cada vez que le veía le sacaba de quicio.
No era frio por el cual temblaba, sino por la humillación y el amargor que tuvo que tragarse, pero, aun así. Maki se acurruco con el… sintió su calor, su compasión y su cariño, aunque eran completos desconocidos. Ella le abrazo un poco mas y entonces… Howl se convención de que eran pareja. Asintió con la cabeza y entro junto con el maldito pichón. Quiso llorar, quiso gritar, quiso aferrarse al pecho del flautista y desgarrarlo para descargar su ira… pero solo se acurruco y se metió en su kimono desatado.
—Lo siento mucho… soy… soy un desastre, cada persona que se acerca a mi sufre el mismo destino, suele perderse en una espiral de violencia o desdicha… Flautista… lo siento mucho, pero como ellos mismos lo dijeron siguen unas reglas muy estrictas… nada de asuntos fuera del deudor así que no te preocupes, si te ven de nuevo por la calle, harán como si no te conociesen.— Menciono mientras captaba el aroma metalizado del hombre… era… como si estuviera formado solo de sangre, o algo parecido. Será que sus heridas de verdad le habían dañado a este punto?
—Es… estas bien? De verdad?... como que… creo que tienes algunas heridas… déjame comprobar….— Maki entonces cambiando completamente su mente volcándose a su interlocutor paso sus manos por detrás de el, a su espalda, examinando cuidadosamente cada hueso… cada centimetro de piel, con sus dedos tocándole como si fuera un piano afinándose… su rostro muy cerca. Rondando sus labios, sus mejillas, su cuello. Como acechando su semblante, sus ojos atentos a los de él, a los labios, sus mejillas, sus dedos presionando y esculcando, buscando alguna herida, alguna magulladura, registrando cada mueca para descubrir algún dolor, alguna sensación que pudiera expresar. Una que Maki decidiera que este hombre era humano.
—De… de verdad eres humano?... tienes una estructura… común, no sabría decirte pero siento que de alguna forma eres como yo? Será tu amor a la música quizás?... o es otra cosa flautista?...— Maki comenzó a confundirse, a rondarle mas cerca y un poco más, sentía algo raro, quizás intuía que estaban en algún tipo de destino cómplice que la fortuna les preparaba… su vos era acaramelada, suave y dulce, sus labios se movieron de manera imperceptible hacia adentro y la punta de su lengua le relamió su labio inferior de sin asomarse al exterior, como preparándose para algo que se supone que debería pasar, pero no pasaría. O si?.
—Te... gustaría caminar un poco?... flautista?. acompañarme a mi casa, necesito cambiarme. tengo que cantar en un rato y no quisiera que me emboscara nuevamente ese tonto...— Los ojos llenos de la esperanza de conocer a este flautista o de al menos desvelar sus secretos, se apodero de ella. de manera repentina y persistente.

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