[Entrenamiento|Privado|Pasado] Un día más
#7
Sus manos se cerraron en torno al mango de la espada con firmeza justo cuando la mona parecía decidirse, por fin, a saltar.

Y, en aquel momento, pese a que durante todo aquel tiempo había sido consciente de que Mahou no era la amenaza que necesitaba, Bai aceptó —casi con resignación— que era lo único que tenía a mano. Así que, tan pronto como la escandalosa risa dio paso a un breve diálogo, la decisión se le impuso sola: supo qué era lo que debía hacer.

Pero se excedió.

Había dejado que sus tendones saltaran por la fuerza y sus nudillos empadilecieran cuando, al atacar, logró que el acero trazara un arco ascendente, un relámpago de plata tan brutal y violento como el embate de un jabalí herido; el filo mordió el aire desde los muslos, hasta los hombros en un parpadeo, y en su ascenso también recorrió el torso de Mahou hasta llegar a su cénit y desplomarse de nuevo en un tajo de vuelta.

Pero, ¿realmente había sido demasiado? ¿O quizá era exactamente lo necesario?

Al fin y al cabo, debía alimentar algo. Motivar a la adolescente. Pues Bai pese a que no quería reconocerlo, sentía que su cuerpo necesitaba satisfacer su masoquista placer del dolor físico y que, por desgracia, no había estímulo más eficaz que la desesperación ajena. Ese era el papel de Mahou. El único que le correspondía: alguien capaz de golpearla con la fuerza suficiente como para que el vacío de Dong y Cao se desplazara, al menos por un momento, hasta acallar el silencio de los que ya no estaban.

Y ahora que había comprendido que ella iba con todo, no pensaba ponérselo fácil a la mink. Porque, para que el dolor valiera la pena —para que realmente la hiciera sentir viva de nuevo—, Mahou tendría que ganarse el derecho a golpearla.

Después, cuando la punta del arma volvió a su posición inicial, Bai aprovechó ese breve margen para alzarse y moverse en un semicírculo, barriendo el suelo a su paso y dibujando una semiluna precisa e indiferente a lo que estaba ocurriendo por encima de sus pies. Todo para situarse un metro por detrás de Mahou.

Esperando a que la mona se sintiera alentada a lanzarle su mejor golpe.

Mas pese a suponer que la adolescente sentiría su presencia a la espalda, Bai, dejó caer la espada haciendo un ruido seco para llamar su atención. Ajustó apenas el agarre, aflojó la postura lo justo como para parecer vulnerable y movió las alas invitándola a acercarse.

Porque si Mahou iba a golpearla, debía hacerlo convencida de que podía. Como cuando le había asestado el golpe en el estómago.
Y si iba a doler, debía merecerlo con todas las letras de la palabra.

Información
  Responder


Mensajes en este tema
RE: [Entrenamiento|Privado|Pasado] Un día más - por Bai Mudan - 14-01-2026, 08:48 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)