A la caza de la cena
#5
Alana, como siempre pesimista, terminó aceptando que era la mejor idea que teníamos para conseguir cazar algún animal, normalmente, los animales herbívoros se escondían, incluso muchos eran nocturnos para evitar depredadores, por lo que ir en grupo llamaba demasiado la atención para ellos. No había otra manera, por mucho o poco que le gustase a la pequeña tonttata. 

Cuando al fin accedió a llevar a cabo mi plan le sonreí con alegría. -Pues claro mujer ¿Qué es lo que podría pasar?.- Dije mientras movía la mano de lado a lado para quitarle importancia a sus palabras de temor. Ella no perdió la oportunidad de bromear sobre mis pocas capacidades de combate, explicándome que estaría alerta por si necesitaba su auxilio. -No te preocupes anda. Tu ten fe.- Dije mientras le sacaba un pulgar y me alejaba del lugar en busca de algún animalillo descuidado. No estaba demasiado preocupado, la verdad, si todos los animales de esta isla eran tan inteligentes como Larry no debía ser demasiado complicado engañar a alguna presa y darle caza, 

Caminé por un rato, mirando por los alrededores sin hacer ruido alguno, en esto del sigilo alana tenía una gran ventaja, era más difícil de ver con su reducido tamaño, por mi parte no encontraba nada, oía ruidos que seguía pero los animales eran mas veloces que yo al parecer. Moverse por un entorno desconocido no era una tarea sencilla, yendo por tierra estaba claro que no lograría nada, suspiré profusamente de desilusión. -Aaais...- Mis hombros cayeron hacia delante formándose una chepa en mi espalda. -Tiene que haber alguna manera de ver entre tanta vegetación...- Miré curioso a los alrededores, pero solo veía helechos y plantas enormes, a la par que innumerables árboles. -Maldita sea, con tanto árbol no encuentro una ruta.- En ese momento caí en la cuenta, abriendo los ojos de par en par mientras miraba una secuoya.- Pues claro.- Me dije mientras chasqueaba los dedos y mi habitual sonrisa volvía a mi rostro. Me acerqué al árbol más próximo y, cual mono digno de rivalizar con Ukiki, comencé a trepar por su gruesa y rugosa corteza, aprovechando cada nudo en la madera y cada grieta en la cáscara. No fue la escalada mas sencilla, pero tampoco la mas exigente, terminé llegando a una de sus gruesas y vigorosas ramas cubierta de musgo y liquen, su tacto caliente, húmedo y blando era muy agradable, pero mas importante, cubría el ruido de mis pisadas. La vista desde arriba era mucho mas imponente, aquella selva era majestuosa, rebosante de vida y energía, cada respiración que se daba allí te llenaba de vitalidad, salté un rato de rama en rama, dejando un poco de lado mi objetivo principal para apreciar toda la belleza que tenía ante mi. 

La verdad es que perdí un poco el rumbo, pero, al final, el ser un simple observador dio sus frutos, pues logré encontrar a pie de suelo un extraño reptil que nunca había visto, su tamaño era mas o menos el mismo que el de Larry, por lo que daría una buena cantidad de alimento. Su aspecto era peculiar, era cuadrúpedo y tenía una gran protuberancia en su cabeza, parecía una especie de abanico que le nacía sobre la cabeza, como la cola de un pavo real, y tenía una formación dura y rígida en la punta de su nariz. Sonreí y bajé por el árbol con mucho cuidado, no quería asustarlo antes de tiempo, cuando llegué al suelo me acerqué por su trasera, con pasos lentos pero firmes mientras cerraba los puños y me preparaba para arrearle, pero algo hizo que me detuviese, no podía ser tan fácil. A unos pocos pasos de llegar a esa bestia sentí un fuerte resoplido en mi espalda, me detuve de golpe y, con lentitud y temor, miré hacia atrás, vislumbrando un reptil similar al que yo acechaba, pero su tamaño era como cinco veces mas grande, en ese momento lo entendí. "Oh... Mierda" Pensé al caer en la cuenta de que iba a por una cría y la madre, claramente cabreada, me había pillado. 

No recordaba los detalles del todo, pero sin saber muy bien como me encontré corriendo mientras ese saurio me perseguía a toda prisa, este espécimen adulto, además de aquella extraña cresta tenía dos enormes y robustos cuernos. -Mierda, mierda, mierda.- Decía mientras esquivaba ramas y saltaba raíces, huyendo despavorido hasta que el bicho se cansara de perseguirme por la selva. La persecución fue mas larga de lo esperado, mas de quince minutos corriendo de aquí para allá hasta perderlo de vista. -Ufff... Por un pelo...-  Pensé mientras me acercaba a otro árbol para sentarme a su linde para pensar en una nueva estrategia. Era impresionante ¿Tan embobado estaba que no escuché a tremendo mastodonte tras de mi? ¿Acaso es que no hacía ruido? ¿Cómo es que no había visto tremendo borrón visual? Era cierto que sus escamas eran de colores muy similares a la vegetación, pero... Era enorme. Esta había sido una llamada de atención, no podría ir tan libremente. 
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A la caza de la cena - por Han - 05-01-2026, 12:59 AM
RE: A la caza de la cena - por Alana Sahiba - 06-01-2026, 01:02 PM
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