[Presente Absoluto | Viaje] Salida entre alquitrán
#1
Día 27 de Primavera - Año 17


"El alquitrán se pega a las suelas de los zapatos y no me deja caminar bien", pensó Kazan mientras deambulaba por las calles de Briss. Cuatro semanas en este lugar habían sido suficientes para comprender su naturaleza contradictoria, elegancia construida sobre el cansancio de muchos pobres trabajadores explotados. La pipa colgaba de sus labios como de costumbre y el humo salía con tranquilidad y pasimonia. "Me pregunto cuanto será de navegación ¿Podría ir nadando?". Mientras caminaba absorto en sus pensamientos iba esquivando de forma natural a los transeúntes, habia aprendido a andar con cuidado en todo este tiempo en aquella isla. Su túnica amarilla ondeando levemente con cada paso, un paso suyo como era de esperar era varios pasos humanos y por ende la túnica se mecia por el avance generado. "Philip Burgues-Edim espero no tener que escuchar ese nombre en un buen tiempo ...". Tocó las cuentas de su cuello inconscientemente. "Y espero que esos trabajadores no reciban un castigo por esto".

El puerto de Briss era de un gris que podía incluso llegar a cansar la vista, pero estaba ordenado y era eficiente en cuanto a logistica. Parecía que le habían extraído todo atisbo de color. El barco que él iba a tomar destacaba del resto, una estructura turística que prometía comodidad o al menos algo mas de consistencia que barcos pesqueros. Se acercó al puesto de venta de boletos. El hombre detrás del mostrador palideció visiblemente al verlo aproximarse, un paso en falso y podria destrozarle todo el quiosco. Sus ojos pequeños oscilaron entre el garrote con púas y el rostro cerúleo del gigante. Kazan se arrodilló, bajando sus diez metros a altura más humana posible. El suelo crujió.

-Baterilla por favor- dijo con voz profunda pero pausada, el tipo de voz que te esperarias de alguien de esa envergadura. -Un pasaje para el barco crucero y por las profundidades espero que pueda descansar allí montado-. Calada larga a la pipa. -Se que soy grande pero puedo pagar lo que me pidas-. El hombre tragó saliva audiblemente, consultó lista con dedos temblorosos. "Siempre igual de reacios ...", pensó Kazan. "Ojala ser mas pequeño ...".

-C-cuarenta y ocho mil berries, señor. La tarifa normal son doce pero claro .... Dos días de travesía si el clima coopera -tartamudeó el empleado, aferrándose a protocolo como el que se aferra a su vida. Kazan asintió lentamente y depositó una bolsa de cuero sobre el mostrador y el sonido de monedas hizo que el quiosquero recobrara un poco la cordura. -Contado exacto, no hace falta que te preocupes- dijo simplemente.

El hombre verificó con velocidad, contó dos veces y asintió. Extendió su mano masiva y recibió un boleto que apenas podía verse en su mano. . -¿V-viaja solo?- preguntó el empleado, recuperando algo de su compostura. Kazan se levantó completamente, recuperando altura completa haciendo que el quiosquero tuviera que volver a mirar hacia arriba. -Siempre viajo solo, cuando eres como yo pocos son los que pueden seguir el ritmo- respondió. Otra calada pausada -Pero no se porque siempre encuentro a alguien con quien hablar en los viajes-. Una sonrisa salió de su boca. -Ga-ha-ha-ha-ha, será que llamo la atencion lo suficiente como para parecer alguien con quien hablar-.

El empleado parpadeó, confundido. -M-mientras no cause problemas en el barco, señor...-

-No causaré problemas, de hecho siempre soy el que los soluciona- interrumpió Kazan. -A menos que alguien cause problemas a otros pasajeros. Entonces causaré exactamente la cantidad de problemas necesaria para detener esos problemas-. Aquello parecia un trabalenguas. -¿Entiendes?-.

Caminó hacia la pasarela del embarque. Algunas miradas curiosas, otras precavidas, ninguna hostil todavía y eso al menos le reconfortaba. Antes de subir, se detuvo y miró hacia el Reino de Briss. Tocó su collar de cuentas de madera. "Espero que esos trabajadores recuerden que no solo les di el precio de su jornal, si no que les enseñe a no conformarse", pensó. Subió al barco crucero. Y el peso del barco se distribuyó rápidamente para que no se fueran todos a pique. La cubierta vibró bajo su peso pero por ingeniera náutica se estabilizo. Kazan encontró espacio asignado, un área reforzada en cubierta donde pasajeros de tamaño excepcional podían acomodarse sin comprometer el resto de pasajeros ni al propio barco.

Se con su Kanaboo atravesado sobre regazo y la pipa entre dientes. "Veamos que nos tiene preparada la siguiente isla", pensó mientras barco comenzaba preparativos de partida.

[Imagen: OR0C6VI.jpeg]
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[Presente Absoluto | Viaje] Salida entre alquitrán - por Kazan - 15-01-2026, 10:29 AM

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